viernes, 20 de noviembre de 2020

Recuperar el sueño

Una de las cosas más difíciles de hacer a propósito es dormirse. Más difícil todavía que tener una erección a voluntad. Uno puede concentrarse en las cosas que lo calientan, y si tiene una imaginación "fuerte" el pito se para solo (por eso es bueno estimular la imaginación de los varones desde chicos).
Hay muchas teorías sobre cómo hacer para dormirse, cada tanto aparece una nueva, y todas se reducen a tres formas básicas: por desgaste, por inducción, y por intoxicación.
Por supuesto que la única que tiene sentido es la tercera. Una droga te duerme y punto, hay drogas mejores y peores, más precisas y más erráticas. Con mayores o menores efectos secundarios. Por ejemplo, el alcohol tiene un efecto inespecífico, bloquea el ciclo de Krebbs haciendo que las neuronas se asfixien y baje el rendimiento de las funciones cerebrales. Según la ley de la demencia, lo último adquirido es lo primero que se pierde, y al primer trago empieza a disminuir el control de impulsos, el foco atencional se reduce, etc. Con suficiente dosis, el aparato digestivo pide gancho y te hace dormir. Con una dosis mayor, desmayo. 
Muchos usan ansiolíticos para dormir. Si se tiene ansiedad, no se puede dormir, por eso funcionan en muchos casos. Pero el sueño que dan los ansiolíticos es un efecto secundario, si los toman para eso los están usando mal.
Los neurolépticos son más directos: bloquean la actividad cerebral. No producen verdadero sueño, pero de alguna manera logran ponerte inconciente y laxo.
Y por último los hipnóticos, no te hacen imitar un pato al sonido de una campanita, te hacen dormir. Cómo? Son benzodiacepinas que salieron mal: el efecto secundario es más fuerte que los demás.
Finito con las drogas, pasemos a los métodos "naturales".
La inducción consiste en convencerse por similitud de que uno se va a dormir. Bajar las luces, poner música suave, pensar cosas relajantes, respirar hondo hasta marearse. Todo apunta a que el cerebro se confunda y crea que tiene sueño. Con un poco de fe, se consigue. Todo esto se basa en el supuesto de que la voluntad puede hacer casi cualquier cosa, como modificar un estado de ánimo. Lo cierto es que debe su eficacia a la magia simpática.
Por último, están los que recomiendan diversas formas de ejercicio para dormir. Suponen que la persona tiene una cantidad de "energía" que se puede descargar al ejercitarse. Es cierto que las reservas de energía real utilizable son finitas, pero cuando se agotan más que dormir se puede tener un coma. La "energía" más bien parece un sinónimo pretencioso de las ganas de seguir jodiendo. No vengan conque si tienen ganas de dormir entonces no tienen ganas de joder, porque así como en un balde puede haber pejerreyes y borriquetas al mismo tiempo, en una persona puede haber ganas de muchas cosas sin que ni siquiera tenga que estar de acuerdo. El ejercicio produce, en primer lugar y principalmente, dolor. Y el dolor induce la secreción de endorfinas ¡Que son drogas!
Lo que deberíamos practicar, es encontrar el movimiento voluntario de dormirse. Uno puede pestañear, puede levantar un brazo, sentarse, y hasta vengarse de un mal tendero sin necesidad de pensar, poner música, visualizar arcoiris ni prepararse conscientemente. Es algo que se hace. Y es algo que no siempre hicimos, así que si se puede mandar un pulso para poner el cuerpo en acción, también tiene que poderse hacer con el bocho.



jueves, 19 de noviembre de 2020

Morder la mano que da de comer

El perro que muerde la mano que le da de comer es el gemelo malvado del perro del hortelano. Son canes opuestos que ejemplifican los destinos de la pulsión oral. Se puede comer o no comer. Quien come, debe comer de otro, y si come de otro, lo devora. Sí, así es: la alimentación empieza con el canibalismo. Pero el perro además es un siervo, así que no se entiende bien que haya sido tan popular en las fábulas y refranes.
Creo que el perro mordedor es como el escorpión que picó a la rana, el pobre can se perjudica, no es vivo como la araña que salvaste. Al fin ¿qué otra opción tiene? 
Y además ¿te mordió el perro?¿por qué no le diste de comer en un plato?
Es sabido que en la mano tampoco entra mucha comida que digamos.

miércoles, 18 de noviembre de 2020

Criar cuervos

Los cuervos comen carroña, la carroña son bichos que ya estaban muertos de antes, o los restos de los bichos que comieron otros. Es muy difícil definir la carroña sin incluir la referencia a un supuesto orden jerárquico. 
Qué hace del león un cazador y de la hiena un carroñero? Aparentemente una mayor tolerancia gástrica. Se dice que el león caza, pero casi siempre caza la leona, y los la manada se ceba con el bicho muerto. Muerto ahí mismo, hace cinco minutos, hace una hora, un día o una semana. No hay diferencia tajante.
Las hienas también cazan, y se comen lo que encuentran. El hombre, como el chancho, come lo que encuentra. Pero la jerarquía imaginaria hace que unos manden y otros obedezcan, o no. Porque los obedientes también pueden ser respetables, y por eso reciben los dones bienganados del que manda.
Los carroñeros son los que se alimentan del "derrame" sin obedecer, y aunque se jueguen la piel en la aventura, no ganan más que un lugar en las fábulas como ejemplo de lo marginal.
Siendo los pícaros de la naturaleza, pueden llegar a ser portadores de algún saber, por eso se asocia a los cuervos con las artes ocultas: no por andar de noche, sino por no andar derecho.

martes, 17 de noviembre de 2020

Decir la verdad

Un 17 de noviembre volvía Perón a la Argentina. Perón dijo que la única verdad es la realidad. Y por más que los fanáticos de Pierre Bourdieu insistan en que la verdad de la historia es la historia de la verdad, la franela no es como la gamuza.
Será que eso inspiró a los diputados del bloque de Cambiemos a admitir que representan al 0,02%, exponiendo la realidad del sistema representativo, como bien saben los fanáticos de Pierre Bourdieu.
Hoy también es el cumpleaños de un pelotudo, y también es el día en que un jugador sintió ganas de volver a apostar. Son cosas que sólo importan a sus protagonistas, a esta altura, pero también son verdades.




lunes, 16 de noviembre de 2020

Pretender

Ser "pretencioso" es uno de nuestros pecados mas comunes y también una pretensión: si la gente común no fuera pretenciosa la estructura social se desmoronaría.
¿Será un anacronismo, un prejuicio sobreviviente de una sociedad extinta?¿Será un defecto de la educación, una contradicción creada por intereses en conflicto (es claro que no se puede esperar que los educadores comprendan realmente cómo funciona la sociedad)? 
¿Es simple hipocresía? La hipocresía también es un pilar de la sociedad, tan necesario como el agua corriente. Sería acaso una dinámica propia de toda sociedad clasista: imponer condiciones morales a los dominados, de las que las clases dominantes se ven eximidas. Si le agregamos a esa dinámica una pretensión de movilidad social... bingo. La pretensión se sostiene a si misma, parece, y la movilidad social es el barón de Münchaussen tirando de su propia coleta para salir del pozo.
Como de costumbre, una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa. Le decimos pretencioso a muchas cosas:
Por un lado está el tipo ideal de alguien que siempre quiere más, que busca y rebusca siempre algo "mejor". A estos pretenciosos les decimos que se calmen que no sean tan exigentes, sobre todo porque NOS exigen a nosotros y no queremos que se note lo flojos que somos. 
Otro caso es el que pide más de lo que "le corresponde", se siente excepcional, y pide que se hagan excepciones con él. Más que pretencioso es un parásito usurpador, pero consiguió que la sombra de su perversidad recayera sobre los que son simplemente exigentes.
También se puede confundir a estos verdaderos pretenciosos con las personas narcisistas, enamoradas de sí mismas. Puede que a veces actúen parecido, que creyéndose mejores de lo que son aspiren a recibir un trato que los demás no les reconocen.
Teniendo presentes estas diferencias se aclara un poco la contradicción. Porque el pretencioso que quiere cagar más alto que el culo, se convierte en un obstáculo para esa estructura que hace de la movilidad social la herramienta más eficiente de acumulación de capital desde la invención del alambrado.
En cambio, los exigentes y los ilusos, tan diferentes, son el yunque y el martillo de la movilidad. Los ilusos fantasean una realidad inexistente, que los exigentes pagan por alcanzar.
Y la nave va ¿qué pretendían?



viernes, 13 de noviembre de 2020

Intercambiar chucherías

"Oro por baratijas... qué abuso, qué trueque tan desigual... Don Rodrigo guardó en un enorme cofre lo que había obtenido: montañas de baratijas"
Estas son cosas que se recuerdan de memoria tal vez porque en su tiempo se recitaban una y otra vez, incluso al mismo tiempo que se reproducían en el tocadisco o el grabador. La recitación es la forma más antigua de memoria ¿o lo será el dibujo? En fin, está visto que se recuerda lo que se reproduce, fundamentalmente. La idea moderna de la memoria como un registro de información se basa en la escritura, que es algo relativamente novedoso y hasta minoritario hasta ayer.
Pero estoy haciendo lo mismo que hacen los creyentes cuando quieren explicar el universo diciendo que lo creó dios: pateando la pregunta al córner.
El motivo de que sea tan memorable el chiste, no está en la inversión de roles, eso es apenas un efecto de comicidad revanchista. El chiste apunta, como bien deberían saber, a la verdad.
Hace tantos siglos que usamos el intercambio para acumular riquezas que perdimos de vista que eso de cambiar cosas es una institución fundamental y fundante de la cultura. 
Uno de los padres de la antropología, Bronislav Malinowsky, consagró su metodología con un estudio sobre un ritual que sostenía un circuito de intercambios que abarcaba todo un archipiélago en el sur del Pacífico. El tipo demuestra como dos y dos son cuatro que esta gente tenía toda su vida ordenada a base de cambiar pulseritas por collares de conchas. Y que ese orden es tanto mágico, económico y simbólico, sexual, arquitectónico y gastronómico.
Otro gran chistoso, Jonathan Swift, también aporta su granito de arena describiendo una sociedad de filósofos que renuncian a usar palabras y para poder conversar llevan a la espalda enormes mochilas cargadas de chucherías que intercambian en lugar de decirse cosas.
Hablando de filósofos, Heidegger empieza la discusión sobre la identidad afirmando que A = A. A = A! Cómo llega a decir algo partiendo de semejante nulidad es un verdadero homenaje a la función poética (el alemán es una lengua muy poética, aunque a nosotros todo nos suene a subenempujenestrujenbajen).
El intercambio hace que A = B, demostrando que el ser será lo que deba ser, pero para que a nosotros nos importe, primero tiene que ser otra cosa.

miércoles, 11 de noviembre de 2020

Cantar desafinado

Cada vez que escucho gente cantando el feliz cumpleaños me pregunto cómo hacen para entonar al mismo tiempo en notas tan diferentes. Sobre todo cuando son notas cercanas, parecidas. Si uno lo quiere hacer a propósito no puede. El cerebro se niega a afinar voluntariamente una nota disonante, quiere acomodarse y coincidir.
Es mucho más fácil hacer disonancias con un instrumento, porque la frecuencia se puede controlar mecánicamente. La garganta también es una máquina, pero una máquina viva que hace lo que quiere.
Cantar es como andar a caballo: el caballo tiene sus propios motivos, y uno puede conseguir que lo lleve casi a cualquier lado, si sabe cómo negociar con esos motivos.
Capaz que el secreto es que todo el mundo desafine al mismo tiempo, así se pierde la referencia de una nota. Si todos están en el mismo acorde, la fuerza inductiva es enorme, pero si cada uno va por su lado, la voluntad es un poco más libre.
Claro que son simples esquemas motrices: reflejos autónomos versus condicionados, respuestas neurológicas versus aprendidas. Pero debe haber por ahí algún estudio que en lugar de buscar la esencia de la libertad, hable de la proporción entre los acuerdos y el esfuerzo necesario para la desafinar.


martes, 10 de noviembre de 2020

Hacer malabares

El malabarismo es la metáfora favorita de todos para hablar de lo que en resumen es atajar pelotazos. El malabarista hace pases de manos, engaña la vista, hace que las cosas se mantengan en el aire cuando deberían caer. 
¿El malabarista es un mago? Casi, pero todo lo contrario.
Las cosas en el aire parecen violar la ley de la gravedad, como los aviones que no se caen, o los equilibristas que se suben a un palo. Pero nadie viola las leyes naturales.
¿El malabarista hace equilibrio? Casi, pero todo lo contrario.
¿Cuál es la diferencia?
La diferencia está en que todos descansan menos él.

lunes, 9 de noviembre de 2020

Probarse las pilchas que van a dejar

Nuestra cultura de consumismo predicha por Aldous Huxley hace que ponerse la ropa de un muerto sea un acto despreciable, una abominación que cualquier persona sana evita por todos los medios, lo que deja a quien lo hace con el estigma del intocable desposeído dispuesto y expuesto a cualquier extremo, sin amor propio, sin dignidad, sin derechos.
Pero como todo es vanidad, lo que reluce es oro y como te ven te tratan, comprar ropa de segunda mano en las ferias americanas es totalmente cool, porque las ferias están en lugares chetos, o porque son pocas, o porque son para entendidos, o porque al final, algo se paga.
¿Y de dónde se imaginan que sale esa ropa?¿De gente tacaña que vende la ropa usada?¿De la ropa que deja para el cartonero la gente que no es tacaña?
Es ropa de gente muerta, o de adictos que se roban las cosas de otros para transarlas, pero sobre todo de muertos. 
Y ahora, para qué tanto escándalo: si no hay como heredar chucherías.

domingo, 8 de noviembre de 2020

Pasar por tu casa

Ayer pasé por tu casa
buscaba hacerte caricias.
No quisiste abrir la puerta,
mucho menos las rodillas.

Ayer pasé por tu esquina
tenía el tiempo contado.
Si me dabas un minuto
yo te daba de parado.

Ayer fuí al centro a hacer compras
y traje una palangana.
Si la llenamos con agua
Te saco a pasear la rana.

viernes, 6 de noviembre de 2020

Salir al sol

Antes decíamos "me paso todo el día en la oficina, sentado en la compu, atrás del mostrador, encerrado en el taller... ¡No sabíamos de qué hablábamos! salvo por los trabajadores esclavos secuestrados en los talleres de Aguada y compañía, mal que mal uno salía de su casa y caminaba un rato al aire libre, se bajaba del colectivo y cruzaba una plaza... Hasta en el microcentro te llegan los rayos de Febo. Nosotros no tenemos ni noción del volumen de energía brutal que nos incide cuando nos exponemos a la radiación solar. Media hora de sol equivale a pasar una tarde trabajando de sparring de Mike Tyson, y es algo a lo que nos acostumbramos como si nada.
Sin hacer eso, estamos como los canadienses, medio año abajo del horizonte.
Y sobre todo, baja la libido, que era el verdadero problema de los tipos de la caverna de Platón: como ya no se calentaban con nada, se ponían a discutir huevadas ontológicas. Con una libido normal su hubieran pajeado mirando las sombras más pulposas.




jueves, 5 de noviembre de 2020

Encontrar el punto negro

Una noche tormentosa el ciego se acercó a la posada marcando el paso con su bastón, desde la puerta reconoció ese olor que sólo podía emanar uno que se pasó años andando la mar a bordo de un leño, bebiendo y fumando, hábitos que se mantienen constantes al retirarse. No le costó hacerse llevar hasta el capitán, y sabía que no había confusión posible. Puso su mano sobre la del otro marino y la retiró como si le quemara, alejándose del lugar como de la peste.
El capitán no tuvo que pensar mucho en su destino, ni tuvo tampoco oportunidad de hacer planes, porque el cuerpo le dijo basta ahí mismo y se quedó seco sin despedirse, menos de un minuto después de saber que tenía hasta las diez de esa noche.
Con los piratas era así: le daban a uno un papel marcado con tinta negra y todo estaba dicho. O sí? Ya saben que a todo se le encuentra la vuelta, porque al fin los marinos también están hechos de hombres comunes.


miércoles, 4 de noviembre de 2020

Cortarse las uñas

Pensaron que lo podían dejar para mañana!
Como le dijo Krishna a Arjuna antes de la batalla de Kuruksetra: "un hombre tiene que hacer lo que un hombre tiene que hacer". Frase enigmática apenas clarificada por el comentario ontológico del Libertador General San Martín en su carta a Merceditas: "serás lo que debas ser, y si no, no serás nada". Y como de alguna manera hay que salir de las tinieblas metafísicas pasando a la acción directa, no está de más recordar el precepto orillero inmortalizado por el poeta Germán Rienda "el hombre para ser hombre, no debe ser batidor".
Sus, y a ellas!

martes, 3 de noviembre de 2020

Hacer Auditoría

El Auditor es el personaje más antipático del mundo de la salud, es el William Bu del sanitarismo. ¿Y por qué, si es el que en definitiva cuida que todos tengamos la mejor calidad de atención posible? No se puede creer que sea una atávica aversión a las figuras de autoridad, a los emisarios de la interdicción. Una taradez así ni se contesta. Los policías son héroes en el cine aunque se cansen de joder al prójimo.
¿Habrá que poner a un clon de Eric Estrada en el papel de auditor, en vez de ponerlo de cirujano?
Todos quieren al cirujano, 
porque te mete la mano.
Y como todos quieren mano, 
viene el perro del hortelano.
En la escuela deberían explicar que la salud no es directamente proporcional a la medicina:
Te duele la cabeza
Tomás una aspirina
Nada
Tomás dos
Mejor
Tomás tres
Te dejó de doler la cabeza
Tomás cuatro
Sigue sin dolerte la cabeza
Tomás cinco
Tenés úlcera.
Ahí se ve clarito.
Es cierto que las coberturas siempre retacean la atención, el hospital público ni hablemos: porque los recursos son limitados y las necesidades son interminables.
Uno quizás como paciente, espera todo de cada tratamiento, y la verdad es que no, muchas veces no.
Y el que gestiona tiene que elegir: para darle a uno le saca al otro
LE SACA AL OTRO
A quién le sacamos, entonces.
Un día en la vida hay que auditar y sacarle la papa al loro.

lunes, 2 de noviembre de 2020

Sufrir de gusto

Una de las críticas más agrias que le hacen al psicoanálisis es por afirmar supuestamente que las personas se enferman porque quieren. El psicoanalista (que es varón, aunque sea mujer) le dice con tono displicente y canchero al pobre enfermo "usted sufre porque quiere". Lo loco es que para los psicoanalistas, los que dicen eso son los demás psicoterapeutas: porque decirle a la gente que si hace las cosas distintas se va a curar, es básicamente decirle "usted sufre por idiota".
La verdad es que para la mayoría está más que justificado sufrir, en un conjunto bastante amplio de situaciones donde se asume el dolor como una necesidad insalvable.
No hace falta llegar al extremo del catolicismo penitente donde "si no duele no sirve".
Piensen en el deporte, la universidad, el "derecho de piso" en el trabajo, en la envidia furibunda de los mediocres cuando un pobre recibe ayuda sin tener que humillarse a cambio...
En la vida de montones de parejas.
¿Está mal decirle a alguien que sufre por gusto?
Es... complicado...

sábado, 31 de octubre de 2020

Enterrar la batata

Los perros entierran los huesos, y yo tuve uno que enterraba sapos, los desenterraba podridos y se revolcaba con eso. 
Otros entierran tesoros, como un amigo de un amigo de mi viejo, que metió muchos dólares en latas selladas y las enterró en un terreno. Después de muchos años consiguieron ubicar algunas: las latas se habían podrido y los billetes se perdieron casi por completo.
Ahora nos dicen los diarios que el gobierno griego cubrió la entrada de la Acrópolis con cemento.
Escándalo.
Como pasó en su momento con el Ecce Uomo, y también el caso menos conocido del Castillo de Matrera, el sentido común dice que las antigüedades deben mantenerse en su forma original, conservarse, mantenerse libres de alteraciones debidas ya sea al tiempo o a la voluntad. Esto es pensar como un coleccionista, y los coleccionistas valoran la originalidad, porque la originalidad se paga bien. 
Les pediría que se metan un rato en ese mundo para que se entienda hasta qué punto es un microcosmos ajeno al devenir histórico. Y los museos, en su versión moderna, son eso mismo, grandes colecciones ordenadas de acuerdo a la potencia testimonial de sus ítems.
Lo que se hizo en Atenas nos puede gustar o no, pero sinceramente, en cuanto a conservación arqueológica, los europeos deberían hacer un respetuoso silencio.
Capaz que cubierta de concreto hasta se conservan mejor los mármoles.
Lo que crece bajo la tierra es raíz, por eso la batata no es una fruta.

viernes, 30 de octubre de 2020

Crear neologismos

Con el ánimo de ser prolijo, comento que los neologismos tienen una larga tradición literaria, pese a lo cual, la psiquiatría los mira con desconfianza y los cataloga como síntoma psicótico. A poco que uno compara, se va dando cuenta de la profunda diferencia que separa eso que en el habla de un delirante funciona como un mojón, piedra de toque o lomo de burro del discurso, de los neologismos verdaderos que proliferan por ejemplo en las publicidades ¿Y vamos a dejar que nos digan que el lenguaje de la propaganda, con su tecnología de marcas y nombres de fantasía hechos para rebañar un rescoldo de atención del fondo de la indiferencia generalizada, es un fenómeno reciente, propio de la modernidad, la posmodernidad y sarasa? 
Siempre hay que sospechar de esas ideas tipo "esto no existía hasta ahora", porque son hermanas gemelas de "antes había respeto", "la vida era más sencilla", y todas esas estupideces.
Cuando la gente no tenía nada que inventar, porque todavía no tenían físico-química ni dibujo técnico, se pasaban todo el tiempo que podían (no tenían mucho, la verdad) inventando palabras, expresiones y giros para decir lo mismo de manera diferente.
La regla siempre es la misma: las expresiones tienen que ser lo suficientemente nuevas para que una vez dichas, se puedan entender en términos de las expresiones conocidas, y lo suficientemente nuevas para que no suenen demasiado como las expresiones conocidas. El receptor tiene que sentir que descubre algo, porque así siente que comparte el don del poeta.
El prejuicio hace que cuando nos dicen neologismos, pensamos en monstruosidades como "orlopro", "mboheio", "subtrenmetrocleta" o "infectadura". Neologismos son todas las palabras nuevas, que estén remachadas por un carpintero loco, traídas de las Islas de las Especias por un aventurero temerario o zurcidas de retazos por un hada madrina no cambia nada. 
Por empezar, toda palabra extranjera es un neologismo. Incluso hasta para la semiología psiquiátrica, donde una palabra conocida usada en un contexto atípico puede contar como formación neológica.
Hoy ya no podríamos vivir ni amar con dignidad sin palabras como "vals", "mambo", "puto", "stand-by".
Los buenos neologismos, como se ve, se adoptan de una, y dejan de ser neologismos. Los que siguen sonando raros, parecen neologismos, pero en realidad son palabras falladas, cacologismos, precarismos, palabroides.

jueves, 29 de octubre de 2020

Crecer a lo ancho

Dicen que el secreto de la juventud (¿y de la vida?) eterna es nunca dejar de crecer. Pero los seres humanos crecemos hasta los veinticinco años y no más. Por eso los antropólogos afirman que nuestro cuerpo está "programado" para vivir treinta años, porque a partir de ahí baja la capacidad de regeneración de tejidos y reservas energéticas, así que el organismo empieza a decaer, lenta e inexorablemente.
Si fuéramos como los tiburones, que en lugar de huesos tienen cartílagos, podríamos seguir creciendo muchos años, pero nuestro ADN decide que los huesos se solidifiquen y la cosa se termina.
Ahí está la respuesta del yoga: estirarse constantemente para que el crecimiento continúe. O la respuesta de los incas: tomar chicha para hincharse y borrar las arrugas.
Ahora, doblarse más de ciento ochenta grados no se puede, así como engordar más allá del círculo no es aconsejable. Las posibilidades son dos: o hacer un cálculo fino y repartir el crecimiento horizontal en los años que se aspira a vivir, o crecer y descrecer. Como engordar y adelgazar no se puede hacer sin daño, la solución para la juventud eterna es practicar yoga, pero mal, con inconstancia e irresponsabilidad.
¿Será eso a lo que llaman "tener espíritu joven"?

miércoles, 28 de octubre de 2020

Enamorarse de una caricatura

De una ficción literaria cualquiera se enamora, y ni que hablar de un personaje del cine o la tele. Con la literatura tenemos la ventaja de la imaginación que llena los huecos que deja la descripción, y los autores son los más interesados en dejarnos las pistas necesarias para que idealicemos. Así es como después todo el mundo quiere ser pirata y rescatar a la hija del Corsario Negro. 
La pantalla ataca por el lado opuesto: satura la retina y el oído para que se nos disparen las hormonas. Rulos, abdominales, caderas y pestañas a granel hacen de cualquier corazón un esclavo.
Todo esto nos decimos en realidad para justificarnos el vicio de engolosinarnos y recrearnos con hombres y mujeres inventados.
Algunas personas van más lejos, son personas que entendieron que lo mejor de enamorarse es nunca llegar a nada, y no tienen problema en ponerse como ideal romántico figuras animadas surgidas de las historietas. Ni siquiera hace falta que sean figuras humanas, todo vale mientras el personaje tenga suficiente carisma.
A mucha gente le resultan raros, los tachan de inmaduros, los convierten en chiste.
Separar el amor en una forma de amor noble y en otra vulgar es estúpido desde Platón en adelante, así que mejor es reconocer que al final todos tenemos algo de Pigmalión, y que ni siquiera hace falta que Galatea se parezca a Venus.

Marcar un billete

Cada tanto escucho que alguien dice que escribir en los billetes "es delito". No quiero ni entrar a considerar la irrelevancia de ese fetichismo de la integridad numismática, me parece más interesante la teoría de Borges sobre la moneda marcada que "en Buenos Aires" es un zahir.
¿Por qué hay un zahir válido para cada región?¿Qué pasa cuando se pierde el zahir de un lugar?¿El objeto que es zahir en Montevideo pierde su poder en Rosario?¿Puede haber zahires válidos para distintas personas, como los hay para distintos lugares?
Un billete con unos trazos puede convertirse en zahir, al menos para uno mismo. No cuesta nada hacer la prueba. El experimento está condenado al éxito, eventualmente.
A los psicólogos nada nos complace más que el aumento del índice de locura.

lunes, 26 de octubre de 2020

Hacer fierros

Desde la antigüedad se conocen distintas maneras de ejercitar el cuerpo. Como su nombre lo indica, el ejercicio es algo profundamente ligado al ejército. Los griegos son famosos por haber inventado el deporte, una forma de combate atenuado y atomizado en sus partes componentes. He leído mucho sobre la mutación simbólica de la guerra en los juegos, muy poco sobre el trabajo de análisis de las acciones que lleva a buscar la reproducción de sus elementos como forma de preparación.
¿Qué habrá venido primero? La estrategia o la disciplina. Estoy seguro de que los primeros en pasar de meras bandas organizadas a instituciones estables se contentaban con que la casualidad seleccionara a los afortunados que llegaban a ganar algo de experiencia. Eso de entrenar, de fabricar a los soldados desde los críos tuvo que venir mucho después.
Y las disciplinas... la primeras eran repeticiones de acciones sencillas: correr, saltar, tirar cosas. Lo que hizo Descartes viene a ser un atletismo de la mente.
Así se pasaron tres mil años, nota al margen para los indios que descubrieron la utilidad de la elongación y la capacidad respiratoria.
Pero el camino occidental sigue inexorable, buscando imitar los prodigios de algunos fenómenos de circo y de los campeones vascos del levantamiento de rocas.
Si el maestro Rammeau pudo hacer que cortes enteras se movieran con gracia gracias al recurso de dividir la danza en pasos elementales y hacer que los aprendieran en series progresivamente más complejas, bien podían los instructores de los deportistas ir un paso más allá de la gimnasia sueca de Sandow, la calistenia y demás: había que mover cada músculo por separado para llegar a convertir a cada alfeñique de 44kg en un patovica altanero y detestable.
No hay duda de que somos la cúspide de la edad del hierro, espero que falte poco para que se termine.


domingo, 25 de octubre de 2020

Sexo furtivo

Cuando se es adolescente (y pobre) se coje a escondidas, y cuando se es padre (y pobre) también. Alguna gente renuncia prematuramente a la intimidad y coje delante de los demás, o en público, o en la pieza de al lado, que es casi lo mismo: resignarse a naturalizar el que todo el mundo se entere. Acá entra el argumento trillado de que en realidad, el problema es que el sexo está prohibido y por eso se vuelve excitante y a la vez conflictivo.
Se repite tanto que nadie se pone a pensar ¿por qué prohibir algo lo iba a hacer interesante o tentador? Que si se impide tener sexo se acumulan ganas le debe bastante a una analogía caduca del deseo y la presión hidráulica. Pero también a una confusión inexcusable entre prohibir e impedir. Y tiene como consecuencia, solapadamente se naturaliza el supuesto de que las prohibiciones crean algo.
A ver si pensamos un poco: nada se prohíbe que no se hiciera antes. Si alguien trata de poner límite a algo, es porque ese algo ya existe y le molesta.
Con el sexo pasa eso: la tendencia a buscarlo es primaria, original, y no nace de las formas que le da la educación. Nace de que el cuerpo está hecho especialmente para cojer todo lo posible.
Después pasa que la cultura le pone formas y ocasiones, promoviendo algunas y obstaculizando otras.
Pero esto no tiene nada que ver con que nos dé pudor. El pudor es la respuesta displacentera a la excitación prevista del observador. Es el instinto de conservación que nos dice "si me ve, me va a querer cojer: mejor me escondo"
Por eso, cojer ordenadamente unos junto a otros es algo que no se hace sin un grado muy avanzado de "cultura"(v.g. de control de impulsos). 
De donde se entiende que hacerlo a escondidas, o hacerlo a la vista, es en realidad lo mismo: excita porque uno sabe que el otro no puede ver, o si puede ver, no puede tocar.
Pero cuando se tienen hijos, eso sería perverso. Mejor no hacer ruido.


viernes, 23 de octubre de 2020

Hacer pelotitas de papel

Pelotas chicas, pelotas grandes! Será la pelota la FORMA primordial manufacturada por el ser humano?
Si hacemos caso a la topología, sí. El elemento central de esta rama de la matemática es la "bola N dimensional", esto es: un segmento de espacio de una cantidad de dimensiones cualquiera, definido por la forma en sus límites interactúan entre sí.
Pero si ustedes quieren jugar al Escher de monoambiente, bien pueden usar un bollo para sostener el celular, balancear un estante o taponar una rejilla. O descubrir los principios formales de la seriación, ordenando pelotitas de menor a mayor. Esto que parece fácil, ya lo tenemos automatizado en tantos niveles, que no tenemos idea de lo que hacemos. De verdad, antes de empezar, ya hicimos tantas cosas con lo que tenemos ante los ojos, que si por una vez viéramos las cosas como son, creeríamos estar en otra dimensión.
Hacer pelotitas... hasta un escarabajo puede hace una bola, la gravedad puede hacer esferoides bastante parejos, y eso que no tienen manos.Por eso son cosas que hacemos medio distraídos: estamos pensando en el metegol, en el proyectil, en el huevo del avestruz. Tampoco es la idea ponerse a pensar pelotudeces, la idea es hacerlas.

Atar a la rata

Otra que ponerle el cascabel al gato. Por eso a las ratas no se las puede dominar. Para los chinos era sinónimo de prudencia, frugalidad, previsión y ahorro.
Una rata.
Y la usamos en laboratorios porque se parece mucho a nosotros, genéticamente, sólo que se desarrolla y envejece más rápido.
El ser humano es una rata lenta.
En nuestra iconografía pop, la rata nos representa frente al gato opresora. El origen de eso es la costumbre de los roedores de comerse sus crías. Y de los humanos de robar. siempre que pueden.
Por cada humano vivo, existen cuatrocientas ratas.
Rata suelta, ratero atado.




miércoles, 21 de octubre de 2020

Tirar balines

¿Se acuerdan de la vez que el Diego atacó a los paparazzi a balinazos?
Por supuesto, el espíritu de cuerpo del periodismo recalcó hasta el hartazgo el carácter salvaje del suceso. Para el pueblo, en cambio, tuvo el valor de un acto de protesta contra el acoso impune de los medios.
Dato marginal: en cierta medida este hecho parece convivir en la memoria colectiva lado a lado con la zambullida de nueve pisos de Charly, como ejemplos de arrojo (sic) y capacidad para llegar al extremo.
Yo no sé qué estaba pensando Maradona, no es probable que se haya tomado muy a pecho las advertencias respecto del daño que puede llegar a causar un arma de aire comprimido, creo que como la mayoría se ríen del cartelito que afirma "Esto es un arma, no un juguete". Aunque también es posible que se sintiera plenamente justificado para responder con agresión a quienes no respetaban límites bastante obvios.
Y desde ese punto de vista, podría haber planeado hacer un uso de la fuerza que minimice los daños. No salió a pelearse, no salió a atropellar con el auto, no los bajó a tiros, como acaso creía que estaba en su derecho, él y muchos más, entre ellos, al menos la mitad de los paparazzi congregados frente a la quinta, que seguro había muchos de los que afirman que al chorro hay que matarlo.
Tal vez si nosotros, que no somos Maradona, queremos hacer lo mismo nos sale mal. Pero todos sufrimos atropellos de gente que por "hacer su trabajo" se pasó nuestros derechos por el culo, y sabemos qué bien les hubieran venido unos balines.

martes, 20 de octubre de 2020

Obedecer al deseo

Hoy es el día ideal para meterse de lleno en la paradoja de la ética moderna, esa que mejor que nadie sintetizó el General San Martín con su famosa arenga "Seamos libres, que lo demás no importa nada".
Los burgueses nos olvidamos muy rápido lo que es no tener libertad, lo que es ser tratados como personas de segunda por los que son más fuertes. Y en seguida entramos en la cosa abstracta de preguntarnos si somos realmente libres cuando hacemos lo que queremos, y sobre todo cómo saber si lo que hacemos es lo que queremos.
Y salen las propuestas facilistas que sospechosamente alientan el capricho individual. Y vienen los psicoanalistas a decirnos que los deseos son ajenos, como las vaquitas. Y vienen los fundamentalistas y los fatalistas y los fetichistas.
Todos tienen algo para decirnos respecto a qué hacer. Bueno, los psicoanalistas justamente no, pero sí son de pretender que uno se pregunte, y eso también es hacer (no sólo producir es hacer).
La libertad no es hacer lo que dicta la conciencia, porque la conciencia tiene oscuras determinaciones.
Pero tampoco es obedecer al deseo si ese deseo es ajeno.
Tal vez la libertad tampoco sea sinónimo de controlar todo. Tal vez para liberarse de los amos no sea indispensable convertirse en uno. Tal vez el deseo de ser convertirse en amo sea sólo un deseo pasajero.


lunes, 19 de octubre de 2020

Andar por la sombra

Después de milenios en la oscuridad inventamos el sol. Y todo se vió. Y a casi nadie le gustó lo que vió. 
Pero hubo algunos que aprendieron a no pestañear, y siguieron mirando a casi todos.
Ahora es muy difícil que no se sepa quién anda por dónde y en qué compañías. 
Y aunque es lo que elegimos, y mucho lo pedimos, nos incomoda y nos inquieta.
Como los salvajes, tememos que la mirada ajena se lleve nuestra alma. Creemos estar condenados a perder la piel, como los habitantes de cierta isla, a causa de tanto exponer nuestra imagen.
¿Es necesario volver a vivir en cuevas?¿Está el futuro bajo la tierra?
¡Claro que no! No hace mucho más de medio siglo, nuestros abuelos y abuelas se paseaban bajo el sol sin miedo de insolarse. Llevando la sombra a donde fueran, una sombra propia a la medida.
Es un misterio que hayamos perdido esa costumbre, y es difícil que se vuelva a llevar, pero es innegable que si algo se hizo, se puede volver a hacer.
Está en cada uno hacerse una sombra para llevar y no mostrarse.
No cuesta nada y alivia mucho.




domingo, 18 de octubre de 2020

Desesperar

Nada de revisionismo autoayudista de la esperanza: a desesperar con los pelos al viento, corriendo a la deriva y gritando incoherencias.
A perder la calma y el sentido común.
A transpirar frío y tener palpitaciones, tomar de la botella y limpiarse con la manga.
Hoy es lícito golpear la mesa, las paredes, llamar a las ex y acordarse de las deudas. 
Ni que hablar de saqueos y autos incendiados en la madrugada.
Pero no tanto como se imaginan: para la mayoría la desesperación es miedo paralizante, no furia, ni mucho menos inimputabilidad.
Abandonados por los poderes terrenales y por el destino ¿qué pueden sentir que no sea culpa?
Hasta la culpa dura poco: es evidente para todos que no hay penitencia que valga.
Los actos de vandalismo se deben a los más duros y obstinados creyentes. Quedan pocos pero hacen mucho ruido, por contraste.
La esperanza no es un concepto a deconstruir, es un pilar del mundo cotidiano que sólo se puede derrumbar como las columnas del templo, aplastando a Sansón por gil. 

viernes, 16 de octubre de 2020

Tocar rapidito

Quién no se ha quedado alguna vez fascinado con uno de esos músicos virtuosos del piano, el violín o la guitarra, que parecen tener manos biónicas porque tocan notas tan veloces que el oído no llega a distinguirlas. Al margen de algunos trucos más o menos conocidos, como el glissando, los ligados o el tapping, los verdaderos virtuosos siempre de desembarcan con el numerito donde dejan de lado las trampitas y tocan todas las notas una por una a una velocidad diabólica.
Si tienen tiempo vean la película "Crossroads" donde el karate Kid hace lo suyo (derrotar al malo) con la guitarra. 
Una vez le preguntaron a Mark Knopfler qué les podía aconsejar a los jóvenes que lo admiraban y querían llegar a tocar como él, su respuesta fué: "qué toquen trece horas por día".
Una elegante manera de esquivar el bulto. Es cierto que para llegar a ciertos niveles de habilidad hay que practicar mucho. Pero no alcanza, hay que saber cómo practicar. Pero esto nadie lo dice porque es un secreto que permite a millones de profesores vivir de la ilusión de los que quieren llegar a virtuosos de un instrumento. Y es hora de terminar con eso.
En primer lugar, una regla muy importante: 
ANTES QUE TOCAR RÁPIDO HAY QUE TOCAR BIEN
Esto quiere decir que hay que empezar tocando pocas notas, pero haciendo que suenen musicales. Mejor tocar lento y expresivo que meter muchos dedos sin sentido.
También quiere decir que hay que cuidar la postura: algo que parece una molestia se convierte en una lesión grave cuando se llega a practicar durante horas.
Ahora viene lo bueno. Ustedes ya conocen las notas, saben algunas escalas y melodías, las repiten y repiten pero llegan a un límite, hay un ritmo más allá del cual no se puede pasar. En este punto lo que tienen que hacer es agrupar las notas, no tocar todas en un ritmo parejo, sino en series más rápidas. Primero haciendo pares, ej. LA-SI... DO-RE... MI-FA... Después en grupos de tres, después en grupos de cuatro. Lo importante es que vayan cambiando los intervalos que se hacen cortos y los que se hacen largos. (en el ejemplo, pasar a LA... SI-DO... RE-MI...).
Por último, para lograr continuidad en ciertas partes "difíciles", cambios de notas que según la digitación quedan incómodos, no caen naturales, la forma de superar esto es practicarlos AL REVÉS: tocar primero la nota de llegada y hacer el camino inverso (no de toda la melodía, sólo las notas posteriores al punto conflictivo). Después hay que hacerlo otra vez al derecho, eh. Una vez al revés y otra al derecho.
Con estos tres consejos pueden llegar a tocar todo los que quieran, sorprender a sus amigos, ser el alma de las fiestas.

jueves, 15 de octubre de 2020

Tirar piedras

Allá por los '90 se dió que en varios pueblos del interior llovían piedras. Bochas bastante grandes, capaces de hundir un techo en un descuido. Caían de noche en los patios de las casas.
Los noticieros mandaron equipos a inspeccionar y entrevistar a los lugareños. Los porteños nos decíamos que eran bolazos de la gente del campo.
Pero yo me enteré la verdad, es una de esas cosas que te hacen valorar el hecho de tener muchos amigos, o en mi caso, lamentar ser poco sociable. El hecho es que mi viejo tenía amigos por todos lados, uno de ellos vivía en el pueblo vecino a donde se dieron los piedrazos, y muerto de risa nos contó que todo se debió al desempleo. En sus palabras "los vagos estás sin trabajo, y como andaban aburridos y con mucho tiempo al pedo, se hicieron una catapulta con un elástico de camión".
Ya ven lo importante de combatir el desempleo.

miércoles, 14 de octubre de 2020

Encanutar

"Los que no saben guardar
Son pobres aunque trabajen"
Así lo dice el Martín Fierro, y vale tanto para abstenerse de consumir todos los recursos propios, como para guardar nuestros bienes de la codicia ajena.
No es que nos guste generalizar acerca de los malos instintos de la especie humana, pero un porcentaje definitivamente significativo de nuestros congéneres no tiene problema en tomar todo lo que esté a su alcance sin pararse a pensar siquiera en el principio de reciprocidad.
¿Y por qué iban a hacerlo? La reciprocidad no es natural, no es un instinto sino una regla de conducta social.
Lo podemos mirar por el otro lado ¿podemos garantizar la universal inclusión de todo el mundo en un colectivo regido por el principio de reciprocidad, cuyo colectivo sea capaz de responder a las necesidades de sus integrantes en forma recíproca a los sacrificios que les exige?
Claramente no. Luego, cada cual tiene que cuidarse el culo.
Está muy bueno compartir el conocimiento, por ejemplo: los datos, las noticias, la bibliografía, los yeites. Pero saben qué, a veces no. A veces hay que encanutarse algunos trucos y darse ventaja.

martes, 13 de octubre de 2020

Consultar a un abogado

 Creo que estamos de acuerdo en que la profesión peor vista es la abogacía, se los vé a un tiempo como aves carroñeras, parásitos y embrolleros. En general, se concibe a la abogacía como la profesión innecesaria por excelencia, algo que nadie pidió y se instaló en nuestra sociedad con el recurso de autolegitimarse.
Por supuesto, los más intensos denostadores de la abogacía suelen estar más a favor de las formas "expeditivas" de resolución de conflictos. Sintetizando, están a favor de la violencia, que en la práctica es la ley del más fuerte.
"Pero con los abogados reemplazamos la fuerza por la plata: el que tiene más consigue los mejores representantes".
Perfecto, pero las críticas nunca pasan por la desigualdad del sistema, sino que apuntan a quienes sacan un provecho de la abogacía. Curioso: los primeros parásitos en imponerse a las sociedades no fueron los hombres de leyes, sino los hombres de armas: ellos empezaron robando y luego se alquilaron como seguridad. 
Al final, el problema con los abogados parece una mera cuestión de envidia.
La envidia de los perdedores.

Con mucho hacer poco

Es un viejo dicho que se usa cuando se tienen insumos o herramientas grandes y poco precisas.
El tiempo es así: hay mucho, y se precisa tomarlo de a poco.
Para eso hay que ir encontrando diferencias, comparar tardanzas que son amplias, pero no iguales. Caminatas que llegan a veces lejos, y a veces no tanto. Cosas así.
Y de esas imprecisiones se van haciendo medidas más precisas.
También en el arte se llega al refinamiento de la técnica por repetición de los errores: la primera nota fué un golpe, el primer trazo una herida, la primera danza un tropiezo.
Volviendo al tiempo, decía que hay que tomarlo de a poco, como un trago fuerte, y hacerlo ritmo, antes que nos imponga su viscosidad.
A nadie le caen bien los babosos.

domingo, 11 de octubre de 2020

Pensar en todo

Vieron ese personaje de Los Premios que se entretenía tratando de ser consciente de todo' Normalmente hacemos ese tipo de experimentos cuando estamos fumados (curiosamente el alcohol no induce ese tipo de cosas). 
Para los que tienen la suerte de no haber caído en esa porción de Cortázar, la cosa va más o menos así: 
Considere el lugar donde está, su estructura, lo que lo rodea, los materiales que lo componen. 
Fije su atención en los objetos e individuos que comparten su espacio. Luego tome en cuenta los espacios adyacentes y quienes los ocupan. Recuerde que los demás tienen existencias complejas como la suya, recuerdos, ideas y puntos de vista propios. 
Repase los edificios las infraestructura, la flora y fauna parásita que convive con la civilización (donde sea que esté está la civilización, no se haga).
Examine el subsuelo, la corteza, las corrientes de aire y los meteoros.
Todavía no ha salido del microcosmos y la la imaginación tiende a simplificar las cosas. No se puede enfocar un aspecto del mundo sin que el fondo se vuelva genérico y estereotipado.
Cuando los fumados tratan de pensar en todo, fantasean desde el vamos una esfera de colores y resumen la vida en esa burbuja. Por eso sienten euforia.
El experimento consciente apunta a lo contrario, a la modestia.

viernes, 9 de octubre de 2020

Entrar a una sociedad secreta

Las sociedades secretas son el blanco constante de todas las conspiranoias, que no contentas con achacar cuanto evento adverso se cruza en el camino al accionar de las sociedades existentes, inventan sectas nuevas para poder cubrir todas las regiones de la existencia. 
Si miramos el papel que estas sociedades tuvieron en la historia de las luchas contra el poder y la opresión en todas sus formas, es claro que no hubo movimiento importante que no haya tenido su etapa clandestina.
Si nos muestran a las sectas como antros de perdición, círculos perversos que sólo quieren cojerse a los reclutas o inducirlos a prácticas sexuales aberrantes y denigrantes que los reducen a un estado de decadencia moral y pérdida de identidad, si es tan constante el empeño en demonizar a toda forma de asociación que carezca del visto bueno del estado ¿no tenemos que sospechar de la incomodidad que generan las agrupaciones de personas que simplemente pretenden proteger su privacidad?
Todos tenemos algún punto en conflicto con la representación oficial del mundo (entiéndase la versión de curso legal), todos sabemos que hay algún aspecto de la normalidad con el que no encajamos. Luego, todos tenemos un rincón en el que nos quedamos solos, aislados del resto, y cada tanto pasamos por ahí, es inevitable. Cuando estamos ahí sentimos la impotencia de ser el loco del pueblo, y ya sea que reaccionemos con vergüenza, ira o temor, terminamos evitando esa porción de nuestro ser.
Las redes sociales nos vienen ofreciendo una alternativa amigable: buscarse y conectarse a la distancia con quienes supuestamente compartimos esos elementos disidentes. Una jugada magistral: en lugar de correr atrás de las sociedades secretas para espiarlas y tenerlas mínimamente bajo control, les ofrecen la sala de reuniones. Quien quiera soñar que de ahí pueda salir algo útil, que siga soñando.
En resumen: nada puede reemplazar la potencia de las personas que se ponen de acuerdo al margen de cualquier otra pertenencia. Y mientras más profundo sea el alcance de los medios de control, con más seguridad se seguirá conspirando en secreto, y más necesario será.

jueves, 8 de octubre de 2020

Escuchar por última vez una canción

¿Te acordás cuándo escuchaste por última vez, digamos, "Tazas de té chino"?¿Podés decir si la escuchaste con atención, de pasada, o voluntariamente siquiera?
¿Te planteaste que no iba a haber otra vez?¿Alguna vez, con alguna canción?
¿Fué por hartazgo?¿fué por principio?¿fué por haberla incorporado al punto de no poder olvidarla?
¿Podrías volver atrás y cambiarlo?¿Volverías a escuchar todo?¿Qué sí y qué no?
¿Será un síntoma de crecimiento?¿Será un síntoma de vejez?
¿Cuál es la canción que alguien haya escuchado más veces?
¿Existe una canción de la que nadie se canse?
¿Se escribirá una canción nueva cada vez que una se pierde?
¿Qué secretos guardan las canciones que dejamos atrás?
¿Tendrán respuesta estas preguntas una vez que se hayan cumplido todas las tareas del año?

miércoles, 7 de octubre de 2020

Controlar esfínteres

Los chicos controlan esfínteres de a poco, en la medida en que su sistema nervioso madura, se "mieliniza", las neuronas se conectan y los reflejos rudimentarios se pierden. Hay gente estúpida que cree que "estimulando" a los hijos con premios o castigos puede adelantar este proceso, y consiguen casi siempre crear una marca de insuficiencia imperecedera, un sentimiento de incapacidad perdurable, y posiblemente un trauma inconsciente. Esos chicos tienen problemas de adultos que no saben de donde vienen, porque los problemas con el control de esfínteres se suelen dar a una edad en que no existe un registro biográfico de los eventos.
Lo loco del asunto es que el famoso control de esfínteres, que se supone "voluntario", es eminentemente automático, al punto si dependiera de un acto consciente andaríamos por la vida dejando un reguero de pis y caca. 
Afrontemos la verdad: no estamos a la altura de que se nos confíe la vigilancia de nuestro propio culo.
¿Será una consecuencia de la orientación cefalo-caudal de nuestros sistemas?
¿Será por esto que el perro, animal apto para la filosofía entre otros, persigue su propio tujes?
¿Será el mono que orina en su boca un mensaje crítico acerca del fin de los tiempos?
¿Llegó Deepak Chopra a afirmar "como cuando tengo hambre, cago cuando tengo ganas"?

lunes, 5 de octubre de 2020

Llamar un gato con silbidos

Si el futuro llegó hace rato, no creo que sea promovido para Navidad.  Ahora que  el bote volcó en mi ciudad, ya no hay tiempo de lamentos. Aunque el mono siga empañando ray-bans vas a volver a herirme otra vez, porque la noche tira una buena traición de mujer, como te gusta a vos. 
Vas como un ciego en la bodega bebiendo mucho vino malicioso: un héroe del whisky más que miraba el cielo justo a tiempo.
Un tipo pan comido que obliga a su aventura a brillar, tan chiflado y obnubilado con las muchachitas fatales que no son dulces, no. 
Ya llegó la hora de los marines que huelen a tigre. Montados a los contáiners, reclamando el botín que tenemos allí en mi remolque de mil caravanas. Yo me bajo acá: me voy trepando a los radares con mi delicioso campeón.
¿Cómo puede ser que te alboroten mis placeres?

domingo, 4 de octubre de 2020

Dorar la píldora

En la salud mental, la llegada de los psicofármacos significó una revolución. Los que hoy en día sostienen prejuicios contra las "pastillas", a veces debidos a malas experiencias propias o cercanas, a veces por cuestiones de pertenencia ideológica, o simplemente por identificación con ideas ajenas, no recuerdan que hace cincuenta años, el problema no era la medicación, sino el encierro.
Eso era control y poder ejercido de manera absoluta. Seres humanos sometidos al capricho de sus cuidadores sin más apelación que el dinero y la buena voluntad de sus familiares.
Al lado de aquello, que algunos pretendan que la medicación se usa para "dopar" a los pacientes, implicando que se pretenda anularlos, sujetarlos, limitarlos... bueno, es un poco ridículo: todos los proyectos de desmanicomialización sólo son posibles a partir de que existen medicamentos.
Estamos todos mil por ciento a favor de considerar cuidadosamente la relación costo-beneficio para el paciente, desde que todo fármaco tiene algún efecto secundario, y también a favor de que los pacientes participen en la decisión, bien informados y orientados.
Justamente lo que es nocivo es creer que una misma política es aplicable a todos, o "medicar" o "no medicar". Ya al plantearlo así se advierte la estupidez.
En un mundo perfecto, en lugar de salir a meter cuchara por reflejo a favor o en contra, nuestra respuesta sería siempre "depende".

sábado, 3 de octubre de 2020

Visitar un sitio histórico

Buenos Aires, donde vivo, es un lugar relativamente avaro de historia. De los hechos anteriores a la llegada de los españoles no queda casi evidencia, y ninguna que nos hable con nombre propio desde que, para nuestro mal, los borramos sistemática y decididamente.
Los amantes de la arqueología me van a desmentir, y también los cazadores de anécdotas. Pero no les presten atención: ellos encuentran "abundante" material simplemente porque como todo adicto, ante la escasez terminan por bajar sus estándares hasta encontrar suficiente substancia con que regodearse.
Lo cierto es que salvo las Invasiones Inglesas y la Primera Junta, los hechos históricos determinantes para nuestro destino ocurrieron lejos de la ciudad de Buenos Aires. 
Ya que no podemos remontarnos en el tiempo mucho más allá de los doscientos años, tal vez podríamos en cambio apreciar la historicidad de sitios que han sido testigos de eventos más recientes, pero comparativamente mucho mas terribles y profundos.
La fuente de la plaza del Congreso ahora se encuentra cercada por rejas, impidiendo que la gente se pasee por el monumento. Lo que es una verdadera pena, ya que de otra manera podrían leer la discreta placa colocada a media altura de uno de los laterales del pilar.
"En este lugar, el 28 de agosto de 1963, Juan Salvo y su grupo atacaron el puesto de comando de los Ellos, contribuyendo con su acción heroica a la defensa de la humanidad frente a la invasión alienígena."

viernes, 2 de octubre de 2020

Tomar el palo

"Estás desorientado y no sabés
que trole hay que tomar
para seguir"
Es algo que pasa especialmente cuando te recibís y empezás a trabajar: nada de lo estudiado tiene sentido. O mejor dicho: el mundo de sentido que incorporaste no tiene punto de contacto con el día a día de tu práctica.
Es un mapa fuera de escala con los nombres de las calles anotados en el reverso.
Como un ciego, hay que usar un palo y darle al mundo para que chille. 
De punta, de plano y cruzado.
Al final, después de mucho tiempo el mapa empieza a servir.
Mientras tanto es comer o ser comido, asi que ya sabés.


jueves, 1 de octubre de 2020

Hacer negocios

Si tenés que hacer negocios con alguien, la mejor manera es sentarse a comer. Comiendo llegás a conocer a los demás, y si son musulmanes, sabés que después no pueden asesinarte, como sí puede hacerlo un cristiano.
Mi regla personal es nunca hacer negocios de materias que no maneje, o sea, de nada en realidad. Pero al margen de eso, hay que estar siempre dispuesto a aportar recursos propios, y tener cuidado de no arriesgar los ajenos sin consentimiento.
Mucha gente cree que pierde la cabeza con los negocios, pero lo que les pasa es que quieren siempre más dinero. Hay que separar las dos cosas.
Negocios son pactos de colaboración, ganar plata es un fin entre otros, y uno que tiende a torcer la colaboración. Pero se necesita conseguir plata, es algo engañoso.
Por eso hay que juntarse a comer antes, después no hay tiempo, porque el propio hay que ponerlo todo.
Al final termina siendo una de las experiencias de desprendimiento más completas.
De hecho, no van a ver a ningún tacaño haciendo buenos negocios.

miércoles, 30 de septiembre de 2020

Llenar el vacío existencial

La filosofía puede andar muy descaminada. Necesariamente, porque seguir las articulaciones del discurso, del pensamiento, la razón, o incluso del álgebra siempre termina en un descalabro. Pero si en algo se han topado los pensadores de toda época de manera unívoca, repetida y contundente, es con la profunda ausencia de finalidades últimas que puedan ser propuestas a la humanidad considerada como un todo, y mucho menos representada por cualquiera de sus encarnaciones singulares.
Los médicos pueden observar que típicamente la sensación de vacío se debe a deshidratación, hipoglucemia o falta de serotonina. Y proponer soluciones prácticas a todas esas condiciones. Hagan la prueba: el agujero negro en el fondo del espíritu humano sigue ahí, porque es a donde conducen todos los hilos.
Sin ese hueco no tenemos literalmente posibilidad de existir como seres pensantes, conscientes, o como dicen ahora (horror) "sintientes". Porque si realmente existiera un punto de apoyo que determine el sentido de todo, la mente no pasaría de ser la pura ejecución de un algoritmo muy complejo.
Nadie que tenga una razón real de ser puede ser alguien. Las razones, si fueran reales, nos destruirían.
Se ha visto pasar, incluso.
Así que en lugar de cerrar ese agujero, hay que llenarlo de cosas: comida, regalos, chistes, canciones, cuerpos, artefactos.
Un lugar lleno no se puede cerrar del todo nunca.

martes, 29 de septiembre de 2020

Correr como loco

Cuando se dejan de escuchar los ruidos a que nos acostumbramos al punto de no sentirlos, en nuestra mente aparece un sentimiento difuso que no llega a ser alarma pero tampoco es la tranquilidad que se imagina la gente que vive en zonas ruidosas cuando seña con mudarse a un lugar tranquilo.
Los oídos, que siempre están soportando una carga constante de basura acústica, reaccionen como el cerebro de un adicto en abstinencia, creando sus propios ruidos con que aturdirse. Pero por supuesto que fracasan, y uno empieza finalmente a tomar un principio de consciencia del hecho de que algo no anda bien, tal como lo vienen presintiendo las entrañas, que al no tener un aparato de interpretar, pueden recibir las noticias de la realidad sin la mediación de la idea.
Cuando el destino cuelga de un hilo, y el mundo que conocemos se inclina sobre el filo de una giro catastrófico, hay un precioso momento de lucidez clarividente, un instante donde la noción de lo que se viene es tan precisa y real que alcanza el nivel del ideal de la belleza aristotélica, ocasionando esa parálisis del ser que contempla sin más, colmado por la incumbencia de la verdad en su alma indivisa.
Él es en un todo no otra cosa que el saber sobre la única cosa que puede anunciarse de manera unívoca.
Se pudrió todo, rajemos.

lunes, 28 de septiembre de 2020

Hacer bullicio

Uno de los capítulos memorables de Los Simpsons, ese donde Homero va a la universidad, tiene que pedir ayuda a los nerds más nerds, y termina organizando una hilarante cadena de bromas pesadas que terminan invariablemente mal. a
Todo el capítulo es una cadena de inversiones de sentido, como en el grotesco, heredero del carnaval tradicional, se invierten las cosas. Homero, el ya-no-joven, es el irresponsable, el director toca en una banda, los estudiantes disfrutan sus obligaciones y se fastidian con las diversiones propuestas por Homero.
¿Será así, o será esa la verdad acerca de la diversión? ¿No resulta una carga la gente que quiere agitar todo el tiempo y sacar a los demás de sus rutinas y sus "zonas de confort"? 
Que el carnaval dure unos días al año pudo ser tanto una imposición de los ricos para que los pobres trabajen, o una conquista de los pobres que necesitaban trabajar para vivir y no pueden sostener el ritmo de parranda de los ricos sin perjudicarse.
Seguro que es mucho más fácil hacer bullicio cuando se tiene el ingreso asegurado.
Para el resto es una misión, un desafío, una tarea compleja de recompensa incierta. 

domingo, 27 de septiembre de 2020

Pedir perdón

Los judíos tienen la tradición de pedir perdón una vez al año. Lo que piden en realidad es que el dios los anote para un año más en el libro de la vida. Fuera de esto, pedir perdón ya es un acto tan desdibujado que se volvió un equivalente de ofrecer disculpas, una confusión facilitada porque las mismas disculpas tanto da pedirlas que ofrecerlas. Parece un caso que confirmaría la teoŕia de que las palabras tenían originalmente un sentido reversible, denotando al mismo tiempo un sentido positivo y negativo, activo y pasivo.
Como "huésped", que señala a veces al sujeto y a veces al objeto de la hospitalidad.
Y perdonar es un poco ser hospitalario, alojar bajo el techo del lazo social.
Pero más bien creo que la culpa de que el perdón se haya degradado es de la educación. A los chicos se les PIDE que PIDAN perdón, se les exige que cumplan con un ritual que al final se reduce a pronunciar una sola palabra.
Con eso, se termina en que en lugar de pedir a los demás que nos comprendan, lo que hacemos es mostrarles sometimiento "mirá, hago lo que me pedís, pido, me humillo".
Si los ritos iniciáticos tienen como base el estado de humillación del novato, los rituales de redención los replican.
Nada que ver con el sentido verdadero del perdón, que debería ser un regalo nacido de la generosidad del alma.
Cierto que si es por la generosidad de nuestros semejantes, estamos fritos.

sábado, 26 de septiembre de 2020

Mirar una película en blanco y negro

A los ocho años ví por primera vez un TV color, uno con control remoto, además. Por supuesto que lo primero que hice fué tocar los controles hasta encontrar la forma de poner la imagen en escala de grises. Después me pasé un rato experimentando variaciones desde el sepia al color saturado, pasando por toda la gama de tonalidades de foto vieja, día nublado o revista de historietas.
Tengo que confesar que al margen de esa manía infantil de buscar lo mismo en lo otro, el blanco y negro en la tele no funciona para nada como en la fotografía. Es sabido que cualquier foto más o menos bien enfocada se vuelve artística pasada a blanco y negro. Con los programas televisivos pasa algo diferente: con poco contraste parecen programas viejos de esos que repetían por décadas, con más contraste se convierten en películas viejas de esas que sólo siguen pasando porque los herederos de los autores tienen cargos en los canales.
Comparativamente, el cine en blanco y negro es mucho más placentero, no se parece en nada a las cosas de todos los días del pasado, ni a las cosas que en el pasado parecían especiales.
Las películas en blanco y negro recuerdan al cine europeo donde por primera vez se veían minas en tetas, gente drogándose y señores en culo.
¿Dije placentero?

viernes, 25 de septiembre de 2020

LLamar al Pompero

Cuentan los pibes tumberos que cuando alguien silba de noche, se aparece el Pomperito.
Es un petiso de patas cortas y brazos largos, te mira y te pide cigarrillos. Si no tenés cigarrillos para darle, te da a elegir entre golpearte con el puño de plomo, o con el puño de hierro.
Es un gran estímulo para promover la generosidad y el desprendimiento. Y para hacer el hábito de tener una reserva de cigarrillos.
Los que no fumamos nos enfrentamos a duras consecuencias, pero sólo si no resistimos la tentación de silbar en medio del silencio nocturno. Ya sea para entretenimiento, como argucia de seducción, o como señal a un cómplice, el silbido es una herramienta filosa, una gillete que deja sangrando la noche.
¿Y quién hace eso? Los tumberos, cuando andan sueltos.
¿Y quién el es Pompero? Un duende bromista que nunca consigue divertirse.

jueves, 24 de septiembre de 2020

Ladrar

El perro del hortelano no come ni deja comer.
Es como un guardabosques del patrimonio universal. Como se ve, todas referencias al reino vegetal, metáforas acostumbradas que nos hablan de enterrar la batata, chupar los limones, comer la papaya, sentarse en el pepino.
El perro cuida la huerta, protege los frutos pero no puede gozarlos. Y por si esto fuera poco tiene que soportar el desprecio de todos. Una vieja costumbre, esa de poner en la picota los roles esenciales: pasa con los recolectores de basura, con los árbitros de fútbol y con los que la chupan.
En el caso del perro, ni eso tiene.
Porque los perros comen carne, no fruta.

miércoles, 23 de septiembre de 2020

Amar en secreto

Hay una edad en que nos ofende el amor. No sólo los nenes ponen cara de asco si les hablan de besos, flores y corazoncitos. A las nenas les tienen que llenar la cabeza desde todos los frentes para que se enganchen con la escenografía romántica. Si es por ellas no te tocan un pintalabios. Y para más pruebas, si de casualidad se tienen que enfrentar a una versión menos edulcorada del amor, las nenas sienten lo mismo que los varones: asco.
En el fondo, aunque no sepan realmente de que se trata, los chicos intuyen que se trata de compartir funciones corporales, y las que ellos conocen son todas chanchadas.
Pero los chicos también tienen sus amores, y como son chanchadas, los tienen sin que los grandes se enteren.
Cuando se enteran, algo se rompe, ya sea que los castiguen, ya sea que los ridiculicen, o que los feliciten.
Todos los pasos en falso de los adultos tienen la misma raíz: creen que los chicos estan haciendo cosas de grandes, ignorando el abismo que separa la sensualidad infantil de la adulta. Los niños tienen otros juegos donde imitan a los adultos, mejor dicho imitan las escenas rituales que nosotros llamamos vida.
Uno quiere creer que el secreto de la felicidad indestructible es haber salido indemne de esas interferencias, por suerte o astucia haber podido guardar en secreto esos amores distintos, de una rara torpeza que nunca es tropiezo.
Pero también, qué pobres serían nuestros amores serios si alguien no los hubiera confundido alguna vez con los secretos.

martes, 22 de septiembre de 2020

Publicar una idea

Quién tuvo alguna vez una idea? Todavía la tiene? Qué está esperando? Las ideas que no se exponen, se convierten en espinas. Las ideas hacen agujeros en el sentido común. 
Las ideas siempre se copian, se roban, se falsean. O se olvidan, que es peor.
Una buena idea tal vez no sea la que está dando vueltas en su cabeza: seguro necesita estirarse para saber qué tiene que decir.
Quiere que sea sólo para usted? Pretende casarse con una idea? A dónde la va a llevar de luna de miel?
No se da cuenta que de donde vino ésa van a salir más? Si tiene tanto miedo de perderla ¿será que no puede hacer más?
Será que tampoco hizo esta?
Las únicas ideas que se atesoran son las robadas.

Cerrar la puerta

Cierren la puerta, apaguen las luces. Dejen los bichos afuera. Pongan la carne en el horno y las botellas en la mesa.
Dejen la calle para los fantasmas. Acerquen la silla a la estufa. Cuelguen un farol en la ventana.
Ignoren los llamados, silencien a los perros. Tengan a mano un almohadón.
Hablen lo justo y necesario. Detengan los relojes. Carguen al niño en brazos.
Cierren la puerta, que aunque está cerrada está abierta.

domingo, 20 de septiembre de 2020

Rascarse a cuatro manos

"Claro, es domingo, día de descanso". 
No, señores. No se trata de hacer fiaca, sino de que el agua de red viene con tanto cloro que bañarse ya es parecido a frotarse con soda cáustica.
¿Qué les pasa? ¿Se compraron el dióxido de cloro?¿Nos quieren sacar lo negro a fuerza de blanqueador?
¿Creen que con eso se compensa la cantidad de gente que circula y se junta a pavear por la calle?
Como decía Guillermo Navaja de Occam, la explicación más sencilla es la correcta: son unos roñosos que no se bañan nunca.
Todo eso del yoga, mindfulness, todo ese coaching y el Arte de Vivir, todo ese espiritualismo tiene como eje central la mugre. No me explico cómo es que respiran tanto con la baranda que deben acumular. La catinga! 
Así como la aristocracia puso de moda vestirse de blanco para excluir a la gente que trabaja y se ensucia, pusieron de moda la piel blanca primero para separarse de los que andaban al sol, y la piel pronceada después para diferenciarse de los que no pueden veranear todo el año. Ahora deben haber puesto de moda no bañarse para dejar en evidencia a la gente que no puede pasar toda la vida con aire acondicionado y transpira.
En tres años vuelve la peste negra.


sábado, 19 de septiembre de 2020

Romper los juguetes

El que no rompe sus juguetes nunca llega a tener cosas de verdad. Que no te engañe la metafísica que quiere hacer de todo un juguete: fué redactada por los que nunca pusieron las manos en algo más pesado que una pluma.
Para el fatalismo, nosotros mismos somos juguetes del destino, de los dioses.
Es la misma doctrina paralizante que patrocina el más allá, la eternidad, para que la gente se quede en el molde.
No. Nada real se consigue mientras estén los juguetes en funciones. 
Por eso los viejos envidiosos pretenden que los juguetes de antes duraban un montón: lo que les molesta es que ahora se cambiar por otros nuevos.
Esos también hay que romperlos.
Y seremos como dioses.

viernes, 18 de septiembre de 2020

Pensar mal

Gracias a los protocolos de prevención, los centros de internación están cerrados a las visitas. Si les parece duro que un paciente pase quince, veinte días sin ver a sus seres queridos, les comento que un tratamiento de adicciones en modalidad de internación implica como mínimo tres meses de internación sin salidas, que según el tipo de tratamiento pueden ser seis o doce, y que si en tiempos normales los pacientes suelen pasar luego a tener permisos de fin de semana, actualmente no se permite que un paciente salga y vuelva a ingresar sin antes hacerse un hisopado.
Esto hace un poco más comprensible para la gente común el hecho de que más pacientes abandonen los tratamientos, o simplemente se fuguen (los centros de internación no son cárceles, ni siquiera las clínicas psiquiátricas, las personas pueden irse en cualquier momento ¿qué creían?).
No piensan lo mismo los familiares de los pacientes: sus hijos, hermanos y parejas no van corriendo a casa porque los extrañan, sino que llegan amanecidos y con resaca, después de haberse colocado minuciosamente.
La verdadera causa de la correlación entre la falta de visitas y las fugas de los adictos es muy obvia: las visitas les llevan droga.
Si les parece duro que un paciente pase quince veinte días sin ver a sus seres queridos, imaginen pasar seis meses sin drogarse.

jueves, 17 de septiembre de 2020

Descubrir la pólvora

Saben por qué "El Código Da Vinci" vendió tantas copias? Por qué las telenovelas mal llamadas románticas y las series que en realidad son telenovelas tienen tanto público? Porque a la mayoría de nosotros nos gusta jugar a descubrir la verdad. No, de verdad no, porque la verdadera curiosidad se frustra en la infancia de una manera tan amarga que nadie quiere volver a eso... bueno, casi nadie.
Pero descubrir boludeces, eso sí funciona. El famoso retorno de lo reprimido...
Siempre dije que Nirvana era la versión '90 de Creedence y finalmente lo comprobé.
La evidencia empírica que lo demuestra es la versión de "The man that sold the world" que hicieron en el Unplugged de MTV y que no sólo es mejor que la de Bowie (que ya es mucho decir), sino que es la versión que debió haber sido siempre de esa canción.
Uno se pregunta cómo es que salió tan bien con la voz de alambique de Cobain.
Después de tenerla pegada muchos días -muchos días- encontré que el abrojo que la abrocha a la mente son los dos o tres detalles que tiene en común con "Have you ever see the rain". Y ahí se aclara el misterio: aunque la compuso Bowie, es un tema de Creedence, que al final grabó Nirvana.
Porque la Naturaleza se abre camino, y el Arte es la Naturaleza en su máxima expresión. 

miércoles, 16 de septiembre de 2020

Jugar con las luces

Lucecitas de colores. Ahora cualquiera se compra uno de esos cositos de led que traen de China y cumple su fantasía berreta de que su balcón parezca un boliche.
Bueno, no cualquiera, sólo los viejos que iban a los boliches en los años 80 aprecian eso.
Los que entonces éramos muy chicos para salir, años después íbamos a los telos que tenían botoncitos para las luces de colores, y eso casi casi compensaba la sordidez de cojer en un telo.
Bueno, probemos, capaz compensa el no salir nunca de casa.
...
Es mejor que decorar la casa como un telo.

martes, 15 de septiembre de 2020

Lavarse las manos

La especie está condenada desde que las acciones más útiles al bien común, como la delación, la fuga y la delegación de responsabilidades son el summum de lo despreciable. No hay nada que pueda hacer la educación, el folklore es soberano. Lo que en el idioma de la infancia es motivo de burla, jamás será honorable en la madurez.
La única explicación posible es que la religión cristiana evolucionó para destruir a la sociedad. A Judas, un arrepentido, tal vez un espía, lo volvieron el mismo enemigo. A Pilatos, que le dió poder al pueblo, lo pintaron de pusilánime. Y que la gente haya terminado por aceptar esta manera de ver las cosas, un síndrome de Estocolmo que mamita querida.
Bien se sabe que cuando se toma una decisión que afecta a los demás, nadie queda contento, siempre hay quejas. Y es lógico, porque decidir por los demás está mal.
Pero los filósofos, desde Sócrates hasta Sartre se la pasan fustigando a los que quieren ser algo menos que tiranos. Seguramente los pensadores nunca dejan que sus actos bajen de la categoría de la epopeya.
Ahora se puso de moda en los manuales de autoayuda esa muletilla de "soltar", "aprender a delegar", se vuelve más sospechoso el olvido del arte de lavarse las manos. No hay misterio en eso: lo que nos quieren convencer es de sacarnos de encima los que nos conviene, pero dios no permita que dejemos de pagar por todo.


lunes, 14 de septiembre de 2020

Poner culo en tierra

En las artes marciales existe la filosofía de que todo es un arma, en judo y aikido, por ejemplo, el suelo es EL arma por excelencia. Y "caer" es un sinónimo de hacerse daño, en todos los idiomas. La culpa de eso la tiene la posición erguida, claro: no se cae lo que no se levanta. Pero es tarde para lamentarse, a lo hecho, pecho. Aunque como forma de afrontar una caída, no es nada recomendable.
La evolución, con esos reflejos que olvidamos para gozar de movilidad voluntaria, nos puede dar un ejemplo para que entendamos que a veces lo que nos parece un síntoma molesto, tiene en realidad mucho sentido.
Vean a un bebé que apenas empieza a pararse: al menor indicio de falta de estabilidad, los músculos de las piernas se distienden de golpe ¿Les tiemblan las piernas? Es el viejo reflejo haciendo de las suyas a pesar de que la corteza les dice a los cuádriceps que mantengan el todo.
Cuando el bebé se asusta, se cae de culo, cae sentado a una posición que domina, con suficiente base de sustentación para recalcular todo tranquilamente y empezar de nuevo.
Pero es cierto: si nosotros tratamos de hacer lo mismo nos rompemos algo, o por lo menos nos hacemos un chichón feo. Con nuestras proporciones estilizadas (verbigracia: panza) caemos sobre un codo o una rodilla.
La cosa es aprender a caer. La forma es empezar por el punto de llegada. Hay que estar en el piso, y empezar por encontrar una posición donde no duela ningún hueso. Desde ahí hay que empezar el camino inverso, gradualmente, levantándose un poco y volviendo. Siempre volviendo a la posición donde el culo ya no se quiere mover.

domingo, 13 de septiembre de 2020

Leer una novela romántica

Cuando te enterás de que "Bésame mucho" fué compuesto por una adolescente, y que habla estrictamente de besos, porque en eso pensaba, en besarse, parece claro que sólo desde el punto de vista de la falta de experiencia tienen sentido todas esas historias de amor que se resuelven a través de obstáculos.
Las leemos para volver, no tanto a la "inocencia" como a la curiosidad, a la época en que había cosas por descubrir, y las buscábamos en los libros. 
De las historias románticas, las mejores son las comedias, claro. Los dramas tienen el defecto de querer parecer realistas, queriendo resultar creíbles apuntan que el lector haga el menor esfuerzo posible para alcanzar la complicidad con la ficción. Es una práctica que embota los sentidos, la inteligencia y la capacidad para el ridículo.
Por otro lado, el paso de comedia está en que nunca termina de pasar nada, pero no como en los Dublineses de Joyce, sino como en las historias del Chapulín Colorado. No es raro que las series se hayan asimilado el formato que tan buenos servicios le puede prestar a la continuidad indefinida. Todo es un gran tropezón.
También existe la posibilidad de que historias como las de Dublineses no sean más que un largo y elaborado chiste. 

sábado, 12 de septiembre de 2020

Hacer la tarea

Ya es bastante malo que la escuela tenga por destino central acostumbrar a los chicos a cumplir un horario de trabajo. Al menos eso les sirve para sobrevivir en un mundo donde tener un empleo es casi la única alternativa. 
¿Cómo se explica que además se avenga a demandar tareas en casa? No es que sea un a exigencia excesiva: eso estaría en línea con su vocación esclavista. Es la contradicción misma: en lugar de hacerte trabajar vigilado, te mandan a donde podés hacer todas las trampas.
Así que hacer la tarea sólo te acostumbra a cumplir exigencias sin sentido práctico, con los recursos  que consigas y el menor sacrificio posible.
¿No sería mejor enviar a los chicos a jugar videojuegos?

viernes, 11 de septiembre de 2020

Tomar partido por el más débil

 La debilidad es universal. Ya ni debería hacer falta recordarlo, pero todos, absolutamente todos los seres humanos tienen en su haber la experiencia del desvalimiento.
Nadie se acuerda de eso. Son experiencias tan tempranas que son previas a la memoria misma. Apenas queda huella más bien de la respuesta, una memoria en acto. Por otro lado, a lo largo del desarrollo se pueden repetir situaciones que replican el estado de debilidad primaria. Esos eventos se suceden en situaciones puntuales, particulares en la vida de cada individuo, y en cada ocasión, se asocian con las huellas de las experiencias pasadas, en una cadena que puede ser más o menos continua para cada uno.
Algunas personas no llegar a hacer ese proceso que asimila los registros más básicos con esquemas más elaborados, y los convierte en memoria emotiva. Las personas que olvidaron su desvalimiento, suelen con más frecuencia tratar mal, discriminar o divertirse con el maltrato.
Tal vez porque en lugar de incorporar esa memoria la fueron rechazando, disociándose. Tal vez porque prematuramente se identificaron con los más fuertes, aunque fueran también rivales. 
La única chance de sentir la debilidad absoluta sin querer olvidarla para siempre, parece ser que haya cerca alguien fuerte, alguien en posición de suspender el dolor. La identificación con el otro que cuida es la misma que con el otro que maltrata, en el fondo, la diferencia depende de la circunstancia.
El resultado no es un rol opuesto, sino memoria en un caso, sentido y sentimiento de unidad, y en el otro, un empobrecimiento, limitación de la personalidad, rigidez, paranoia.
Aceptar la debilidad, cura y a la vez previene.

jueves, 10 de septiembre de 2020

Peticionar a las autoridades

Es la mejor forma de aprender que la "democracia representativa" es una pésima idea.
En toda forma de gobierno se delega el poder en un cuerpo que tiende, por la fuerza misma de las cosas, a concentrarlo y retenerlo.
¿Qué utilidad tiene remarcar la irreversibilidad de esta delegación por escrito?
Como el Tai Chi, peticionar no sirve para nada. 
Las acciones que no tienen un fin utilitario son las que más enseñan.
A peticionar, a peticionar.
Que el Estado es nuestro es tuyo y de aquel
De Pedro y María de Juan y José... 

miércoles, 9 de septiembre de 2020

Entrevistas laborales

Antes de los años noventas con su veinte por ciento de desempleo, no se conocían las entrevistas laborales.
Estaba el día de prueba, que se cobraba, estaban las recomendaciones, estaban los concursos y actos públicos, donde sólo se toman en cuenta datos objetivos sin relación con la idoneidad.
Las agencias de personal temporario operaban por costumbre, por recomendación de pares y acomodo.
El tema de la inserción laboral se daba como una fatalidad.
Por supuesto nadie añora la fatalidad.
Después vinieron las madrugadas de hacer fila con el diario bajo el brazo, las horas pateando la calle. Y después, para terminar con ese espectáculo degradante, llegaron las CONSULTORAS, como empezaron a llamar a las agencias de empleo.
En lugar de esperar en la vereda para entregar el currículum y responder preguntas más o menos a la moda, se concurre con cita previa, o no tan previa, a una oficina muy moderna para tener una entrevista de lo más distendida y moderna con una profesional impecable que evalúa con técnicas precisas nuestro potencial para encajar en un nicho corporativo.
También aparecieron a partir de los noventas un montón de chiringuitos que supuestamente te preparan para desenvolverte con éxito en esa jungla neolaboral.
Todo es verso, eh.
El único truco infalible para ser seleccionado es representar con éxito el estereotipo de clase buscado. Ese y no otro.
Hay que hacer carne la actitud de que el proceso de selección es bilateral. Hacer muchas preguntas.
Las empresas que no quieren preguntones, son garcas.
No hay que trabajar para garcas en la medida de lo posible. 
Y si se tiene la desgracia de trabajar para ellos, en la primera oportunidad venderlos a la AFIP.
Y avisar de esto en las entrevistas sólo simplifica las cosas.
Simplificar el proceso es todo lo que se puede pedir. Que se pierda menos tiempo.
Al fin y al cabo, no lleva tanto tiempo elegir con quién acostarse: un par de vueltas, una o dos miradas, y ya.
(otro día referimos el acertijo de las monedas, donde se ve que no hacen falta muchos pasos para decidirse)
He oído que algunas empresas están volviendo al viejo sistema de la recomendación por pares.
Brindemos por el retorno de los antiguos mecanismos de consolidación de las clases sociales, a los que tantas novelas clásicas debemos.
Nunca nos dejemos convencer de que les debemos otra cosa.

Comparaciones injustas

La franela no es como la gamuza. Comparado con Napoleón, cualquiera es una bala perdida. Cuando Arquímedes pedía un punto de apoyo, estaba pensando es esto: no hay prestigio, confianza o determinación que sobreviva a una comparación malintencionada.
Las cosas que nos rodean, las personas que conocemos, no tienen verdaderas conexiones, somos nosotros los que miramos y decimos "esta piedra es dura, esta fruta es naranja". Una vez descubierto, este poder se extendió sin límites, se perfeccionó, se sofisticó, se convirtió en una necesidad.
Claro que no es lo mismo que un ataque nuclear. Nada es como un ataque nuclear. 
Pero si no es lo mismo un juego de palabras que una bomba, tampoco es lo mismo un mono con navaja que un palo en el culo.
Y si te queda alguna duda, preguntale a un par de tazas de te.

lunes, 7 de septiembre de 2020

Mezclar bebidas

Lo sorprendente del mito de que no hay que mezclar bebidas es que haya quien lo suscriba. Que los borrachos se excusen con eso para disimular su falta de control es folklore, y podemos entender que sus parientes les acepten esos chamuyos.
¿No es más nociva, por ejemplo, la moda de los vinos "varietales", esos que se hacen con una sola clase de uva? Miguel Brascó, el de "Pascual Echagüe los mide, Mansilla los mata", llegaba a decir que en muchos casos eso de los varietales era lisa y llanamente un timo, que las bodegas simplemente trataban de sacar un corte regular y le ponían etiqueta de Malbec, Cabernet o Sirah.
Dicho sea de paso, el Sirah es vino picado, pueden conseguirlo dejando al sol una botella de tinto regular.
"Ortigoso" dicen en Chile, donde hasta hace un tiempo era común que cada pequeño terrateniente hiciera su propia vendimia. 
Uno podía parar a comprar una damajuana, y si tenías las cartas de presentación adecuadas, te hacían probar muestras de vasijas horneadas en los tiempos de O'Higgins, mostos puestos a macerar en distintos momentos de la temporada, que van saliendo más o menos maduros, y ahí era cosa de sentarse a cortar un poco de éste con aquél, probar, rectificar, volver a probar, y así hasta terminar con un peludo épico.

domingo, 6 de septiembre de 2020

Dejar secarse la salsa

Es domingo de pasta, por supuesto, además de ser generoso con el huevo a la hora de amasar, es crucial que el tuco salga rico. Hasta los fideos comprados más comunes son un plato decente si la salsa es una locura.
Ingredientes secretos? Componentes exóticos? Glutamato?
Nada de eso, lo que tienen que hacer es dejar que se seque hasta que el tomate se pegue al fondo, incluso se queme un toque. El verdadero sabor a tuco viene de un cocinero distraído.
No demasiado, eh.

sábado, 5 de septiembre de 2020

Comprar un disco

Será algo anacrónico, pero también snob. Puede ser tanto un ejercicio de nostalgia como un cliché de actitud pseudo alternativa. Ojo, también puede ser una inversión plenamente racional: los discos son artículos en vías de extinción, pronto objetos de coleccionista.
Lo mejor, para mi, que tenían los discos es que no había más remedio que comprarlo todo, así, con el tema de difusión, pegador y pegadizo, que se buscaba, todo el mundo se comía la cola de composiciones raras y caprichosas que los músicos mechaban entre los hitazos. Así nos cultivaba Charly García también en sus recitales: "Un par de cultas más y después tocamos rocanrol hasta el final, chicos".
Ahora esto es cosa de los raros, los nerds de la música que quieren escuchar hasta el último pedo.
Si nos ponemos de acuerdo, metemos un algoritmo que intercale esas canciones que los artistas consideran sus predilectas. 
Total, de una manera o de otra estamos poniendo nuestras preferencias en manos de alguien más. 
No hay nada más necesario: librados a nuestro criterio nunca pasaríamos de escuchar nuestros propios ruidos intestinales.


viernes, 4 de septiembre de 2020

Dar explicaciones

Churchill decía que no había que explicar ni lamentarse. Como buen psicópata de fuste, hacía una filosofía de su biografía moral. Pero es cierto que las explicaciones tienen ese tufillo de mala conciencia que les da mala fama y las fué convirtiendo en una costumbre del pasado. Y el pasado siempre es torpe, bestial y pobre.
Lo cierto es que la didáctica me ha sido siempre ajena. Me subleva que las cosas no se intuyan por su propia evidencia. Es hora de entender que esto es también una barrera.
Explicar puede que no sirva para nada, pero también puede que de algo sirva.
El primer efecto sensible, es que en cuanto uno explica, se pone en deuda, porque gracias a Aristóteles siempre arrancamos avisando qué vamos a decir. Supongo que acá hay lugar para que la práctica permita abreviar ese paso, resumiendo la explicación en una acción directa.
Lo segundo es que aprendemos: aprendemos de la manera más dura que no sabemos lo que hacemos. Lo que pensamos que hacemos es una fantasía. Eso nunca pasó.
Después de haber dado explicaciones, sobre todo si resultaron "satisfactorias", uno se encuentra como vacío, esa clase de vacío que se siente al descender en una montaña rusa. Una ingravidez que seguramente viene de haberse contorsionado para poder verse y representarse.
Y también, seguramente, deber ser que uno se sacó las ganas en el camino.

jueves, 3 de septiembre de 2020

Progresar

Progresar es lo contrario de regresar, como egresar es lo contrario de ingresar. 
Siempre que se hable de progreso, habrá daño, como siempre que se hable de regresión, lo que hay es gente molesta.
Es curioso que el pase de ingresante a egresado se considere un progreso, teniendo en cuenta que en el camino se cambió de sujeto activo a pasivo.
También se usa la palabra éxito como sinónimo de progreso, cuando lo mínimo que se espera de todo exitoso es que regrese.
Cuando un pueblo progresa, se reúne a celebrar, pero aunque se congrega, no es un congreso. Cuando se termina la fiesta, se disgrega la gente, pero una disgresión es algo que pasa durante la cosa, no al final.
Para que la gente se ponga de acuerdo, generalmente hace falta una transgresión, que como es un movimiento atravesado entre el progreso y el regreso, pone los patitos en fila, por así decir.
El transgresor no progresa, pero daña. No molesta, pero vuelve. No convoca, pero divierte.
Es una maquina enigma, de hacer nudos con caminos.

miércoles, 2 de septiembre de 2020

Cancelar a tiempo

Las horas pasan y el juego se termina. De pronto es tarde y en la mesa solo hay deudas. Un mozo irrespetuoso vuelca las sillas. Te están echando.
Hay mucho ruido en la calle. Son una pocas cuadras pero hay que caminarlas. Las manos en los bolsillos, y cuando llegás, la llamada está perdida.
Dos para cenar y nada que hacer al otro día. Platos sin lavar y ganas de olvidarse de uno mismo. La confianza no siempre está bien depositada.
Historias desconocidas, historias inventadas, ambiciones compartidas entre candidatos. La pelea puede unir o separar, pero no hay quien la esquive. Los chicos crecen y también los problemas.
Nada puede llegar a ser si no hay ese empecinamiento del ser, ese empeño en cumplir un destino. Perder no es tan duro como renunciar. 
Renunciar es la única forma de volver.

Tirar un pase

No hace falta que sea un pase de gol. Casi nadie necesita ser Palermo, pero todo el mundo necesita tocarla de vez en cuando para seguir corriendo. Es muy feo que nunca te pasen la pelota: lo más feo es que te vas dando cuenta de que las posibilidades disminuyen a medida que nadie te ve jugar, te vas limitando a agarrar algún rebote desde afuera, de esos que con suerte podés tirarlos más o menos bien para que otro la juegue. De a poco te das cuenta que si todos asumen que estás de relleno, estás de relleno.
La mecánica misma del olvido: otros están siempre delante, porque estar delante una sola vez ya inclina la balanza, cada pensamiento se refuerza con la rememoración, como un músculo que se hace más fuerte con el uso.
En un solo día, en una sola hora, se puede hacer tanto nada más mencionando a este o aquel, escribiendo a una u otra para pasar un dato.
La tecnología nos da más poder, pero el poder no es nada si no se usa.