domingo, 20 de septiembre de 2020

Rascarse a cuatro manos

"Claro, es domingo, día de descanso". 
No, señores. No se trata de hacer fiaca, sino de que el agua de red viene con tanto cloro que bañarse ya es parecido a frotarse con soda cáustica.
¿Qué les pasa? ¿Se compraron el dióxido de cloro?¿Nos quieren sacar lo negro a fuerza de blanqueador?
¿Creen que con eso se compensa la cantidad de gente que circula y se junta a pavear por la calle?
Como decía Guillermo Navaja de Occam, la explicación más sencilla es la correcta: son unos roñosos que no se bañan nunca.
Todo eso del yoga, mindfulness, todo ese coaching y el Arte de Vivir, todo ese espiritualismo tiene como eje central la mugre. No me explico cómo es que respiran tanto con la baranda que deben acumular. La catinga! 
Así como la aristocracia puso de moda vestirse de blanco para excluir a la gente que trabaja y se ensucia, pusieron de moda la piel blanca primero para separarse de los que andaban al sol, y la piel pronceada después para diferenciarse de los que no pueden veranear todo el año. Ahora deben haber puesto de moda no bañarse para dejar en evidencia a la gente que no puede pasar toda la vida con aire acondicionado y transpira.
En tres años vuelve la peste negra.


sábado, 19 de septiembre de 2020

Romper los juguetes

El que no rompe sus juguetes nunca llega a tener cosas de verdad. Que no te engañe la metafísica que quiere hacer de todo un juguete: fué redactada por los que nunca pusieron las manos en algo más pesado que una pluma.
Para el fatalismo, nosotros mismos somos juguetes del destino, de los dioses.
Es la misma doctrina paralizante que patrocina el más allá, la eternidad, para que la gente se quede en el molde.
No. Nada real se consigue mientras estén los juguetes en funciones. 
Por eso los viejos envidiosos pretenden que los juguetes de antes duraban un montón: lo que les molesta es que ahora se cambiar por otros nuevos.
Esos también hay que romperlos.
Y seremos como dioses.

viernes, 18 de septiembre de 2020

Pensar mal

Gracias a los protocolos de prevención, los centros de internación están cerrados a las visitas. Si les parece duro que un paciente pase quince, veinte días sin ver a sus seres queridos, les comento que un tratamiento de adicciones en modalidad de internación implica como mínimo tres meses de internación sin salidas, que según el tipo de tratamiento pueden ser seis o doce, y que si en tiempos normales los pacientes suelen pasar luego a tener permisos de fin de semana, actualmente no se permite que un paciente salga y vuelva a ingresar sin antes hacerse un hisopado.
Esto hace un poco más comprensible para la gente común el hecho de que más pacientes abandonen los tratamientos, o simplemente se fuguen (los centros de internación no son cárceles, ni siquiera las clínicas psiquiátricas, las personas pueden irse en cualquier momento ¿qué creían?).
No piensan lo mismo los familiares de los pacientes: sus hijos, hermanos y parejas no van corriendo a casa porque los extrañan, sino que llegan amanecidos y con resaca, después de haberse colocado minuciosamente.
La verdadera causa de la correlación entre la falta de visitas y las fugas de los adictos es muy obvia: las visitas les llevan droga.
Si les parece duro que un paciente pase quince veinte días sin ver a sus seres queridos, imaginen pasar seis meses sin drogarse.

jueves, 17 de septiembre de 2020

Descubrir la pólvora

Saben por qué "El Código Da Vinci" vendió tantas copias? Por qué las telenovelas mal llamadas románticas y las series que en realidad son telenovelas tienen tanto público? Porque a la mayoría de nosotros nos gusta jugar a descubrir la verdad. No, de verdad no, porque la verdadera curiosidad se frustra en la infancia de una manera tan amarga que nadie quiere volver a eso... bueno, casi nadie.
Pero descubrir boludeces, eso sí funciona. El famoso retorno de lo reprimido...
Siempre dije que Nirvana era la versión '90 de Creedence y finalmente lo comprobé.
La evidencia empírica que lo demuestra es la versión de "The man that sold the world" que hicieron en el Unplugged de MTV y que no sólo es mejor que la de Bowie (que ya es mucho decir), sino que es la versión que debió haber sido siempre de esa canción.
Uno se pregunta cómo es que salió tan bien con la voz de alambique de Cobain.
Después de tenerla pegada muchos días -muchos días- encontré que el abrojo que la abrocha a la mente son los dos o tres detalles que tiene en común con "Have you ever see the rain". Y ahí se aclara el misterio: aunque la compuso Bowie, es un tema de Creedence, que al final grabó Nirvana.
Porque la Naturaleza se abre camino, y el Arte es la Naturaleza en su máxima expresión. 

miércoles, 16 de septiembre de 2020

Jugar con las luces

Lucecitas de colores. Ahora cualquiera se compra uno de esos cositos de led que traen de China y cumple su fantasía berreta de que su balcón parezca un boliche.
Bueno, no cualquiera, sólo los viejos que iban a los boliches en los años 80 aprecian eso.
Los que entonces éramos muy chicos para salir, años después íbamos a los telos que tenían botoncitos para las luces de colores, y eso casi casi compensaba la sordidez de cojer en un telo.
Bueno, probemos, capaz compensa el no salir nunca de casa.
...
Es mejor que decorar la casa como un telo.

martes, 15 de septiembre de 2020

Lavarse las manos

La especie está condenada desde que las acciones más útiles al bien común, como la delación, la fuga y la delegación de responsabilidades son el summum de lo despreciable. No hay nada que pueda hacer la educación, el folklore es soberano. Lo que en el idioma de la infancia es motivo de burla, jamás será honorable en la madurez.
La única explicación posible es que la religión cristiana evolucionó para destruir a la sociedad. A Judas, un arrepentido, tal vez un espía, lo volvieron el mismo enemigo. A Pilatos, que le dió poder al pueblo, lo pintaron de pusilánime. Y que la gente haya terminado por aceptar esta manera de ver las cosas, un síndrome de Estocolmo que mamita querida.
Bien se sabe que cuando se toma una decisión que afecta a los demás, nadie queda contento, siempre hay quejas. Y es lógico, porque decidir por los demás está mal.
Pero los filósofos, desde Sócrates hasta Sartre se la pasan fustigando a los que quieren ser algo menos que tiranos. Seguramente los pensadores nunca dejan que sus actos bajen de la categoría de la epopeya.
Ahora se puso de moda en los manuales de autoayuda esa muletilla de "soltar", "aprender a delegar", se vuelve más sospechoso el olvido del arte de lavarse las manos. No hay misterio en eso: lo que nos quieren convencer es de sacarnos de encima los que nos conviene, pero dios no permita que dejemos de pagar por todo.


lunes, 14 de septiembre de 2020

Poner culo en tierra

En las artes marciales existe la filosofía de que todo es un arma, en judo y aikido, por ejemplo, el suelo es EL arma por excelencia. Y "caer" es un sinónimo de hacerse daño, en todos los idiomas. La culpa de eso la tiene la posición erguida, claro: no se cae lo que no se levanta. Pero es tarde para lamentarse, a lo hecho, pecho. Aunque como forma de afrontar una caída, no es nada recomendable.
La evolución, con esos reflejos que olvidamos para gozar de movilidad voluntaria, nos puede dar un ejemplo para que entendamos que a veces lo que nos parece un síntoma molesto, tiene en realidad mucho sentido.
Vean a un bebé que apenas empieza a pararse: al menor indicio de falta de estabilidad, los músculos de las piernas se distienden de golpe ¿Les tiemblan las piernas? Es el viejo reflejo haciendo de las suyas a pesar de que la corteza les dice a los cuádriceps que mantengan el todo.
Cuando el bebé se asusta, se cae de culo, cae sentado a una posición que domina, con suficiente base de sustentación para recalcular todo tranquilamente y empezar de nuevo.
Pero es cierto: si nosotros tratamos de hacer lo mismo nos rompemos algo, o por lo menos nos hacemos un chichón feo. Con nuestras proporciones estilizadas (verbigracia: panza) caemos sobre un codo o una rodilla.
La cosa es aprender a caer. La forma es empezar por el punto de llegada. Hay que estar en el piso, y empezar por encontrar una posición donde no duela ningún hueso. Desde ahí hay que empezar el camino inverso, gradualmente, levantándose un poco y volviendo. Siempre volviendo a la posición donde el culo ya no se quiere mover.

domingo, 13 de septiembre de 2020

Leer una novela romántica

Cuando te enterás de que "Bésame mucho" fué compuesto por una adolescente, y que habla estrictamente de besos, porque en eso pensaba, en besarse, parece claro que sólo desde el punto de vista de la falta de experiencia tienen sentido todas esas historias de amor que se resuelven a través de obstáculos.
Las leemos para volver, no tanto a la "inocencia" como a la curiosidad, a la época en que había cosas por descubrir, y las buscábamos en los libros. 
De las historias románticas, las mejores son las comedias, claro. Los dramas tienen el defecto de querer parecer realistas, queriendo resultar creíbles apuntan que el lector haga el menor esfuerzo posible para alcanzar la complicidad con la ficción. Es una práctica que embota los sentidos, la inteligencia y la capacidad para el ridículo.
Por otro lado, el paso de comedia está en que nunca termina de pasar nada, pero no como en los Dublineses de Joyce, sino como en las historias del Chapulín Colorado. No es raro que las series se hayan asimilado el formato que tan buenos servicios le puede prestar a la continuidad indefinida. Todo es un gran tropezón.
También existe la posibilidad de que historias como las de Dublineses no sean más que un largo y elaborado chiste. 

sábado, 12 de septiembre de 2020

Hacer la tarea

Ya es bastante malo que la escuela tenga por destino central acostumbrar a los chicos a cumplir un horario de trabajo. Al menos eso les sirve para sobrevivir en un mundo donde tener un empleo es casi la única alternativa. 
¿Cómo se explica que además se avenga a demandar tareas en casa? No es que sea un a exigencia excesiva: eso estaría en línea con su vocación esclavista. Es la contradicción misma: en lugar de hacerte trabajar vigilado, te mandan a donde podés hacer todas las trampas.
Así que hacer la tarea sólo te acostumbra a cumplir exigencias sin sentido práctico, con los recursos  que consigas y el menor sacrificio posible.
¿No sería mejor enviar a los chicos a jugar videojuegos?

viernes, 11 de septiembre de 2020

Tomar partido por el más débil

 La debilidad es universal. Ya ni debería hacer falta recordarlo, pero todos, absolutamente todos los seres humanos tienen en su haber la experiencia del desvalimiento.
Nadie se acuerda de eso. Son experiencias tan tempranas que son previas a la memoria misma. Apenas queda huella más bien de la respuesta, una memoria en acto. Por otro lado, a lo largo del desarrollo se pueden repetir situaciones que replican el estado de debilidad primaria. Esos eventos se suceden en situaciones puntuales, particulares en la vida de cada individuo, y en cada ocasión, se asocian con las huellas de las experiencias pasadas, en una cadena que puede ser más o menos continua para cada uno.
Algunas personas no llegar a hacer ese proceso que asimila los registros más básicos con esquemas más elaborados, y los convierte en memoria emotiva. Las personas que olvidaron su desvalimiento, suelen con más frecuencia tratar mal, discriminar o divertirse con el maltrato.
Tal vez porque en lugar de incorporar esa memoria la fueron rechazando, disociándose. Tal vez porque prematuramente se identificaron con los más fuertes, aunque fueran también rivales. 
La única chance de sentir la debilidad absoluta sin querer olvidarla para siempre, parece ser que haya cerca alguien fuerte, alguien en posición de suspender el dolor. La identificación con el otro que cuida es la misma que con el otro que maltrata, en el fondo, la diferencia depende de la circunstancia.
El resultado no es un rol opuesto, sino memoria en un caso, sentido y sentimiento de unidad, y en el otro, un empobrecimiento, limitación de la personalidad, rigidez, paranoia.
Aceptar la debilidad, cura y a la vez previene.

jueves, 10 de septiembre de 2020

Peticionar a las autoridades

Es la mejor forma de aprender que la "democracia representativa" es una pésima idea.
En toda forma de gobierno se delega el poder en un cuerpo que tiende, por la fuerza misma de las cosas, a concentrarlo y retenerlo.
¿Qué utilidad tiene remarcar la irreversibilidad de esta delegación por escrito?
Como el Tai Chi, peticionar no sirve para nada. 
Las acciones que no tienen un fin utilitario son las que más enseñan.
A peticionar, a peticionar.
Que el Estado es nuestro es tuyo y de aquel
De Pedro y María de Juan y José... 

miércoles, 9 de septiembre de 2020

Entrevistas laborales

Antes de los años noventas con su veinte por ciento de desempleo, no se conocían las entrevistas laborales.
Estaba el día de prueba, que se cobraba, estaban las recomendaciones, estaban los concursos y actos públicos, donde sólo se toman en cuenta datos objetivos sin relación con la idoneidad.
Las agencias de personal temporario operaban por costumbre, por recomendación de pares y acomodo.
El tema de la inserción laboral se daba como una fatalidad.
Por supuesto nadie añora la fatalidad.
Después vinieron las madrugadas de hacer fila con el diario bajo el brazo, las horas pateando la calle. Y después, para terminar con ese espectáculo degradante, llegaron las CONSULTORAS, como empezaron a llamar a las agencias de empleo.
En lugar de esperar en la vereda para entregar el currículum y responder preguntas más o menos a la moda, se concurre con cita previa, o no tan previa, a una oficina muy moderna para tener una entrevista de lo más distendida y moderna con una profesional impecable que evalúa con técnicas precisas nuestro potencial para encajar en un nicho corporativo.
También aparecieron a partir de los noventas un montón de chiringuitos que supuestamente te preparan para desenvolverte con éxito en esa jungla neolaboral.
Todo es verso, eh.
El único truco infalible para ser seleccionado es representar con éxito el estereotipo de clase buscado. Ese y no otro.
Hay que hacer carne la actitud de que el proceso de selección es bilateral. Hacer muchas preguntas.
Las empresas que no quieren preguntones, son garcas.
No hay que trabajar para garcas en la medida de lo posible. 
Y si se tiene la desgracia de trabajar para ellos, en la primera oportunidad venderlos a la AFIP.
Y avisar de esto en las entrevistas sólo simplifica las cosas.
Simplificar el proceso es todo lo que se puede pedir. Que se pierda menos tiempo.
Al fin y al cabo, no lleva tanto tiempo elegir con quién acostarse: un par de vueltas, una o dos miradas, y ya.
(otro día referimos el acertijo de las monedas, donde se ve que no hacen falta muchos pasos para decidirse)
He oído que algunas empresas están volviendo al viejo sistema de la recomendación por pares.
Brindemos por el retorno de los antiguos mecanismos de consolidación de las clases sociales, a los que tantas novelas clásicas debemos.
Nunca nos dejemos convencer de que les debemos otra cosa.

Comparaciones injustas

La franela no es como la gamuza. Comparado con Napoleón, cualquiera es una bala perdida. Cuando Arquímedes pedía un punto de apoyo, estaba pensando es esto: no hay prestigio, confianza o determinación que sobreviva a una comparación malintencionada.
Las cosas que nos rodean, las personas que conocemos, no tienen verdaderas conexiones, somos nosotros los que miramos y decimos "esta piedra es dura, esta fruta es naranja". Una vez descubierto, este poder se extendió sin límites, se perfeccionó, se sofisticó, se convirtió en una necesidad.
Claro que no es lo mismo que un ataque nuclear. Nada es como un ataque nuclear. 
Pero si no es lo mismo un juego de palabras que una bomba, tampoco es lo mismo un mono con navaja que un palo en el culo.
Y si te queda alguna duda, preguntale a un par de tazas de te.

lunes, 7 de septiembre de 2020

Mezclar bebidas

Lo sorprendente del mito de que no hay que mezclar bebidas es que haya quien lo suscriba. Que los borrachos se excusen con eso para disimular su falta de control es folklore, y podemos entender que sus parientes les acepten esos chamuyos.
¿No es más nociva, por ejemplo, la moda de los vinos "varietales", esos que se hacen con una sola clase de uva? Miguel Brascó, el de "Pascual Echagüe los mide, Mansilla los mata", llegaba a decir que en muchos casos eso de los varietales era lisa y llanamente un timo, que las bodegas simplemente trataban de sacar un corte regular y le ponían etiqueta de Malbec, Cabernet o Sirah.
Dicho sea de paso, el Sirah es vino picado, pueden conseguirlo dejando al sol una botella de tinto regular.
"Ortigoso" dicen en Chile, donde hasta hace un tiempo era común que cada pequeño terrateniente hiciera su propia vendimia. 
Uno podía parar a comprar una damajuana, y si tenías las cartas de presentación adecuadas, te hacían probar muestras de vasijas horneadas en los tiempos de O'Higgins, mostos puestos a macerar en distintos momentos de la temporada, que van saliendo más o menos maduros, y ahí era cosa de sentarse a cortar un poco de éste con aquél, probar, rectificar, volver a probar, y así hasta terminar con un peludo épico.

domingo, 6 de septiembre de 2020

Dejar secarse la salsa

Es domingo de pasta, por supuesto, además de ser generoso con el huevo a la hora de amasar, es crucial que el tuco salga rico. Hasta los fideos comprados más comunes son un plato decente si la salsa es una locura.
Ingredientes secretos? Componentes exóticos? Glutamato?
Nada de eso, lo que tienen que hacer es dejar que se seque hasta que el tomate se pegue al fondo, incluso se queme un toque. El verdadero sabor a tuco viene de un cocinero distraído.
No demasiado, eh.

sábado, 5 de septiembre de 2020

Comprar un disco

Será algo anacrónico, pero también snob. Puede ser tanto un ejercicio de nostalgia como un cliché de actitud pseudo alternativa. Ojo, también puede ser una inversión plenamente racional: los discos son artículos en vías de extinción, pronto objetos de coleccionista.
Lo mejor, para mi, que tenían los discos es que no había más remedio que comprarlo todo, así, con el tema de difusión, pegador y pegadizo, que se buscaba, todo el mundo se comía la cola de composiciones raras y caprichosas que los músicos mechaban entre los hitazos. Así nos cultivaba Charly García también en sus recitales: "Un par de cultas más y después tocamos rocanrol hasta el final, chicos".
Ahora esto es cosa de los raros, los nerds de la música que quieren escuchar hasta el último pedo.
Si nos ponemos de acuerdo, metemos un algoritmo que intercale esas canciones que los artistas consideran sus predilectas. 
Total, de una manera o de otra estamos poniendo nuestras preferencias en manos de alguien más. 
No hay nada más necesario: librados a nuestro criterio nunca pasaríamos de escuchar nuestros propios ruidos intestinales.


viernes, 4 de septiembre de 2020

Dar explicaciones

Churchill decía que no había que explicar ni lamentarse. Como buen psicópata de fuste, hacía una filosofía de su biografía moral. Pero es cierto que las explicaciones tienen ese tufillo de mala conciencia que les da mala fama y las fué convirtiendo en una costumbre del pasado. Y el pasado siempre es torpe, bestial y pobre.
Lo cierto es que la didáctica me ha sido siempre ajena. Me subleva que las cosas no se intuyan por su propia evidencia. Es hora de entender que esto es también una barrera.
Explicar puede que no sirva para nada, pero también puede que de algo sirva.
El primer efecto sensible, es que en cuanto uno explica, se pone en deuda, porque gracias a Aristóteles siempre arrancamos avisando qué vamos a decir. Supongo que acá hay lugar para que la práctica permita abreviar ese paso, resumiendo la explicación en una acción directa.
Lo segundo es que aprendemos: aprendemos de la manera más dura que no sabemos lo que hacemos. Lo que pensamos que hacemos es una fantasía. Eso nunca pasó.
Después de haber dado explicaciones, sobre todo si resultaron "satisfactorias", uno se encuentra como vacío, esa clase de vacío que se siente al descender en una montaña rusa. Una ingravidez que seguramente viene de haberse contorsionado para poder verse y representarse.
Y también, seguramente, deber ser que uno se sacó las ganas en el camino.

jueves, 3 de septiembre de 2020

Progresar

Progresar es lo contrario de regresar, como egresar es lo contrario de ingresar. 
Siempre que se hable de progreso, habrá daño, como siempre que se hable de regresión, lo que hay es gente molesta.
Es curioso que el pase de ingresante a egresado se considere un progreso, teniendo en cuenta que en el camino se cambió de sujeto activo a pasivo.
También se usa la palabra éxito como sinónimo de progreso, cuando lo mínimo que se espera de todo exitoso es que regrese.
Cuando un pueblo progresa, se reúne a celebrar, pero aunque se congrega, no es un congreso. Cuando se termina la fiesta, se disgrega la gente, pero una disgresión es algo que pasa durante la cosa, no al final.
Para que la gente se ponga de acuerdo, generalmente hace falta una transgresión, que como es un movimiento atravesado entre el progreso y el regreso, pone los patitos en fila, por así decir.
El transgresor no progresa, pero daña. No molesta, pero vuelve. No convoca, pero divierte.
Es una maquina enigma, de hacer nudos con caminos.

miércoles, 2 de septiembre de 2020

Cancelar a tiempo

Las horas pasan y el juego se termina. De pronto es tarde y en la mesa solo hay deudas. Un mozo irrespetuoso vuelca las sillas. Te están echando.
Hay mucho ruido en la calle. Son una pocas cuadras pero hay que caminarlas. Las manos en los bolsillos, y cuando llegás, la llamada está perdida.
Dos para cenar y nada que hacer al otro día. Platos sin lavar y ganas de olvidarse de uno mismo. La confianza no siempre está bien depositada.
Historias desconocidas, historias inventadas, ambiciones compartidas entre candidatos. La pelea puede unir o separar, pero no hay quien la esquive. Los chicos crecen y también los problemas.
Nada puede llegar a ser si no hay ese empecinamiento del ser, ese empeño en cumplir un destino. Perder no es tan duro como renunciar. 
Renunciar es la única forma de volver.

Tirar un pase

No hace falta que sea un pase de gol. Casi nadie necesita ser Palermo, pero todo el mundo necesita tocarla de vez en cuando para seguir corriendo. Es muy feo que nunca te pasen la pelota: lo más feo es que te vas dando cuenta de que las posibilidades disminuyen a medida que nadie te ve jugar, te vas limitando a agarrar algún rebote desde afuera, de esos que con suerte podés tirarlos más o menos bien para que otro la juegue. De a poco te das cuenta que si todos asumen que estás de relleno, estás de relleno.
La mecánica misma del olvido: otros están siempre delante, porque estar delante una sola vez ya inclina la balanza, cada pensamiento se refuerza con la rememoración, como un músculo que se hace más fuerte con el uso.
En un solo día, en una sola hora, se puede hacer tanto nada más mencionando a este o aquel, escribiendo a una u otra para pasar un dato.
La tecnología nos da más poder, pero el poder no es nada si no se usa.

lunes, 31 de agosto de 2020

Fanfarronear

La literatura de hoy en día es unánime: los malos son fanfarrones, y los fanfarrones son malos que al final del día llevarán su merecido. Qué adorable catecismo! No viene al caso acá, pero los catecismos de todo tipo son algo que hay que desterrar de una vez. Y cuando digo desterrar me refiero al planeta Tierra.
El catecismo amontona progreso social inequitativo a base de sometimiento. Enseña a los pobres a conformarse y a los ricos a no traicionar a su clase.
Que es perfectamente reemplazable lo testimonia la historia, que hasta el año quinientos estuvo llena de sociedades que subieron y bajaron sin usar de manera masiva esa dramática propia de fábulas. La mitografía y la epopeya exaltan siempre al astuto, al atrevido, al dadivoso. Bueno, al final se mueren todos, pero eso es nomás para terminar el argumento de una forma natural.
Y Esopo? Esopo era justamente un vanguardista, la punta de lanza de la reforma moral que acompañó la caída del imperio romano y que tardó unos mil años más en llegar a imponer un orden tan viscoso, escurridizo e insidioso como lento en llegar a ser.
No digo que hay que ser todo el tiempo como los héroes de las sagas vikingas, siempre hablando de sí mismos, siempre midiéndose los cuernos con el vecino de remo en el drakkar. Uf, eso los convertía en insoportables: por eso los echaban de la casa y tenían que ir a buscarse la vida saqueando por ahí.
Fanfarronear es cosa de un día, pero de algún día.

domingo, 30 de agosto de 2020

Abrir un portal

No existen universos paralelos, la misma expresión es un contrasentido. Lo que hay es lugares del universo que no están en continuidad con este. Para llegar a esos lugares, y también para ahorrarse algunas continuidades tediosas (el recorrido del 188, por ejemplo) es que se usan los portales "dimensionales".
Claro que de esto nadie habla, y no se va a hablar. Hay un consenso unánime al respecto: la humanidad no es una raza segura para divulgar el uso de este tipo de herramientas. Miren nomás las cagadas que se han mandado contando sólo con la función poética: generaciones enteras arrastradas al abismo de la estupidez por algún irresponsable rimador, un milenio de parejas bailando al son de la prueba de amor, cinco eras de peleas de vecinos con esa historia de nunca acabar del ojo por ojo.
Si los humanos pudieran ir de un lado a otro con el mismo esfuerzo sin importar la distancia, serían un conventillo de siete mil millones de personas.
La última vez que se hizo una prueba unos bromistas se pusieron de acuerdo y conectaron las cloacas de Praga con la oficina de un profesor de secundaria. Por suerte el portal no tenía más de tres milímetros de paso.
Aunque la tecnología es monstruosamente sofisticada y prohibitiva, se opera con facilidad. Por supuesto: si te da la nafta para abrir un agujero de gusano, bien podés hacer una interfaz de control que se opere con órdenes verbales.
Para que se saquen las ganas: sólo tienen que ponerse mirando 34º 25' 16" al Oeste, rodilla izquierda en el suelo, espalda recta, manos en la cabeza y pronunciar con claridad (preferentemente con voz nasal) "Cratón abanicá el castor, tres lucas"
Por diez segundos van a ver qué hay escondido abajo del escudo de Brasilia.
De nada.

sábado, 29 de agosto de 2020

Lustrar los zapatos

Cuando uno salía todos los días, a trabajar, a hacer compras, de visita, usaba calzados según la ocasión.
Típicamente se iba en zapatillas a casa de nuestros amigos o amantes, al supermercado y al shopping. Los zapatos los dejábamos para las salidas formales, y también, cuando la suerte nos fallaba, para ir al trabajo. Pero también es cierto que algunos zapatos nos gustaban, y los lucíamos con ganas en toda oportunidad.
El módico fetichismo de los zapatos de cuero se completaba con el ceremonioso lustrado periódico, un ritual que nos permitía ocupar los lugares del amo y del sirviente a la vez.
Esto que ahora parece lejano y sin sentido, un saber anacrónico como el tiro con arco, merece ser rescatado y relevado del status nostálgico en que se encuentra.
Una de las reglas básicas del tratamiento de la depresión, consiste en conservar el arreglo personal por pura disciplina, aunque no haya motivo. Partiendo del hecho de que la depresión impide la existencia de motivos como tales, se impone conservar las acciones preparatorias de las actividades normales, por dos razones: dejan al paciente un paso más cerca de recuperar esas actividades, y además representan un mínimo de actividad y esfuerzo que se convierte en estímulo.
Con esta misma intención tenemos que volver a lustrar los zapatos. No vamos a ir a ningún lado donde hagan falta: si de casualidad los usamos, el lustrado se va a ir en cuanto volvamos a casa y los fumiguemos con alcohol al 70%. Es decir que es una actividad sin motivo ni finalidad evidente, pero hay que mantener la capacidad de hacer las cosas de siempre, para recordarse que en algún momento vamos a recuperar el gusto por esas pavadas.

viernes, 28 de agosto de 2020

Sopita y a la cama

Gustavo maricón
Sopita y a la cama
Se pone el camisón
Y dice hasta mañana
Siempre la cargada desde el vamos contra lo pasivo, lo suave, sumiso. Todo lo que en realidad nos gusta es de puto, menos ser macho, que no es de puto. Cuidarse es de puto, dar gracias es de puto, querer es de trolo.
Sobre todo tener miedo es ser maricón, estar cansado te vuelve afeminado. El Tao Te Ching dice que hay que adoptar el principio femenino, pero ya se sabe que los orientales son todos maricas, ni barba como la gente tienen.
Ni hablemos de los Indios, con esos modales resbalosos, seguro viven dilatados.
Lo que ha hecho la retórica del gaste es cernir nuestras opciones dejándolas alineadas lado a lado del par fálico-castrado.
Esto es difícil de explicar bien, porque en realidad no es un par. En la lógica binaria no hay dos, hay uno y cero.
Hay argumentos que indican que es imposible salir de ahí, hay otros argumentos que sugieren que sólo es cuestión de un esfuerzo más si quereís ser verdaderamente empoderados.
El lenguaje es un laberinto.
Un laberinto en una hoja de papel.

miércoles, 26 de agosto de 2020

Vigilar la tostada

El chiste ya es lugar común: si estás mirando las tostadas no se terminan de hacer nunca, y si te ponés a hacer otra cosa se queman.

En esta certidumbre se filtra una idea universal acerca del sentido de la vista, que en la antigüedad era tenida en cuenta por los filósofos. Se creía, y creen hoy los niños, que el ojo emite una especie de rayos o tentáculos hacia los objetos y con eso los percibe. Esta idea de la vista como una especie de radar, y la función equívoca de la vista en la vigilancia y la persecución, llevan a que mirar sea una forma de controlar, de ejercer un poder. Y como este poder es más bien imaginario, se presta a ser culpable de los efectos que se quiera. Y como el poder es malo de por sí, viene con trampa: ejercerlo conlleva alguna especie de maldición.

Yo creo que la forma de conjurar esta dificultad debería estar en cambiar la intención misma de la vigilancia. Debería ser más como un acto de contemplación. Así como se pueden contemplar las cosas pequeñas de cerca haciendo un mundo de cada detalle, se podría hacer pasar un tiempo breve como si durase años, sin que se vuelva tedioso, a condición de prestar la suficiente atención como para que se vuelvan interesantes los sucesos ínfimos.

El crepitar de una miga, la curvatura de una rodaja, la milimétrica fumarola, son verdaderos cataclismos al igual que las erupciones volcánicas, las tormentas tropicales o los terremotos.

Contemplando, igual de demora, pero sabiendo que al final, es lo que se estaba buscando.

martes, 25 de agosto de 2020

Parar las balas

No todo en la vida es fluir y esquivar. Eso es algo que se aprende y se puede poner en práctica sobre uno mismo, sobre lo que se puede sujetar a la voluntad propia, nada más. Formar parte de un equipo que sea como la selección del '86 es algo que no va a pasar de nuevo, entonces nos pasa que no esperamos que los demás corran, suban o bajen con uno. Las telecomunicaciones nos distancian desde hace mucho sin que hiciera falta pandemia, la modernización es, por sobre todo, números grandes, todo en grandes cantidades.
Por mucho que sueñen los fundamentalistas, las cantidades cambian la lógica de las cosas.
Todo se desordena, y como todos corren es muy fácil que atropellen.
Cuando estás en la cancha hace un tiempo, ves venir el pelotazo de lejos. Es OBVIO que si tenés alguien nuevo al lado, parte de tu responsabilidad es que pueda tomarle el ritmo al baile.
En un mundo ideal, se forja una relación de compañerismo, un lazo de aprendizaje y superación que cae una granada y ni nos vimos.

lunes, 24 de agosto de 2020

Mirar cosas chiquitas


Todo el mundo ama las miniaturas. Algo de razón tiene el culto Vudú con eso de que hay una magia en las versiones chiquitas de las cosas. Los niños pequeños los saben: instintivamente se apegan a objetos que representan a sus madres, padres, ellos mismos, en una escala manipulable.
Y las maquetas! Por más que odiemos hacer esas ciudades con cajas de remedios que la escuela les encarga a los chicos, nos encanta contemplar esos mundos donde sólo cabemos con la imaginación.
Acá viene al caso una impresión que sólo se tiene cuando se mira alrededor desde un punto elevado en la montaña: todo el paisaje parece de juguete. Una de las cosas que hacen tan atrayente subirse al techo del mundo es verlo todo desde la perspectiva de un gigante.
Que es lo mismo que imaginarse chiquito chiquito paseando por las grietas de un cascote.
Como todo es relativo, sólo se necesita acercarse a las cosas mínimas para sentirse de repente grande como Godzilla.
No hace falta comer ningún hongo raro, Carrol.

domingo, 23 de agosto de 2020

Hacer leña del árbol caído

Desde muy chico aprendí a manejar un hacha de voleo, la técnica es importante en estas cosas, mucho más que la fuerza. Sabía bajar un árbol en minutos, y sabía partir bloques de algarrobo de un golpe. Pero no sabía qué hacer con el árbol entero.
A los dieciséis viajé por primera vez al sur, y cuando pasamos por El Bolsón, acampamos en el terreno de una amiga que tenía su cabaña sobre la falda del "Piltri", el cerro que domina la vista del pueblo.
Llegamos de noche, cenamos y nos acostamos a dormir. A la mañana nos bañamos a manguerazos con agua que bajaba directo de la montaña. Tomé tanto frío que al otro día tiritaba de fiebre.
Sintiéndome para el culo me quedé mientras los demás bajaban al pueblo para visitar la feria y comprar vino.
Deambulando por el campito, encontré el hacha y unos troncos secos listos para hacer leña.
Al principio traté de cortar secciones del tronco, pero la dueña de casa me explicó la forma correcta:
Se para uno con un pie a cada lado del tronco, mirando a la punta, y se clava el hacha en el extremo, una vez y otra, hasta que se raja un poco. Ahí hay que buscar una astilla y embutirla en la rajadura para que no se cierre y seguir golpenado en la misma. Cuando la astilla se sale, se pone otra más gruesa, y se sigue así hasta que todo el tronco se parte al medio.
Después se repite lo mismo con las mitades, y los pedazos van quedando de a poco del tamaño justo para hacer fuego.
Lo mejor de todo fué que transpiré como un caballo y se me pasó la fiebre.
Miren si será bueno hacer leña.

sábado, 22 de agosto de 2020

Estirar el final

Las historias de amor verdaderas acontecen en dos patadas. Todos sabemos que no hay trama que resista la satisfacción de sus protagonistas. Mucho ante de Las Mil y Una Noches, Homero se enfrentó con este problemita y enseñó casi todos los caminos para evitarlo. Inclusive hizo algo no muy acostumbrado, que es darle a sus personajes una vida propia luego del texto: hasta La Odisea, el final de las obras se verificaba por el exterminio de todos sus actores, de donde sacó Robert Graves la idea de que el teatro dramatiza rituales abandonados de sacrificios humanos...
Que no sólo hayamos aceptado que los artistas nos escamoteen los finales reales, que lejos de aceptar el soborno del arte como un premio consuelo por haber renunciado ocasionalmente a las ejecuciones, los autos de fe, los autos chocadores y los videos de JackAss, hemos pasado a la obsecuencia del aplauso, la idolatría y la posteridad hacia quiene hicieron su profesión de estirar los finales.
Se ve que nos pueden hacer gustar de cualquier cosa, a condición de que esté bien contada.

viernes, 21 de agosto de 2020

Dormir con la ropa puesta

Nosotros, los rioplatenses, vivimos a la orilla del río más ancho del mundo, un titánico procesador de agua de ciento cincuenta kilómetros de ancho y una profundidad máxima de diez metros, una verdadera lámina de agua que se va oxigenando y decantando por completo sin esfuerzo alguno. No tenemos idea de lo excepcional que es nuestra facilidad para conseguir agua. Estamos tan acostumbrados que para nosotros es algo natural irse a dormir bañaditos cada día. Bueno, hay algunos que prefieren la ducha a la mañana. 
No tener agua corriente ya es un impensable, al punto que nos olvidamos de toda la gente que vive en esas condiciones. Recuérdenlo cuando alguien diga que en la villa viven con lujo porque usan celular.
Lo que trae la cuestión del estilo de dormir, que también depende mucho de la forma de vivir.
Como tenemos cama, sábanas y frazadas, nosotros y nuestros conocidos, ya naturalizamos sacarnos la ropa para acostarnos, algunos toda, algunos casi toda, algunos poniéndose camisón. 
¿Qué problema habría en dormir vestido? Algunos dicen que es incómodo, yo digo que se visten para sufrir. 
Que se arruga la ropa, puede ser, también se arruga bailando.
No bañarse es algo que sólo puede deberse a una negligencia o una privación. En cambio, dormir vestido también es propio de viajeros, de exploradores, de juerguistas.
De astronautas.


jueves, 20 de agosto de 2020

Cortar el chorro

El arte del anticlímax, el injustamente menospreciado talento de matar los chistes, el baldazo de agua fría original. 
Salman Rushdie imaginó al villano definitivo: su propósito sería crear antihistorias, argumentos que convertirían los relatos más atrapantes en bodrios notariales que nadie podía soportar sin dormirse (¿soportar no vendrá de sopor?). Su nombre era Katam Shud, que significa "Fin".
Que sepamos, muchos autores han elevado a sus villanos a la altura de verdaderos protagonistas, personajes indelebles. Esto gracias a que cada malvado tiene la gracia de realizar alguno de nuestros deseos inconfesables.
Y vamos, quién no quiso tener el poder de hacer callar a la gente cuando no para de hablar de sí misma, el poder de hacer que los bromistas se queden sin ocurrencias con que importunarnos, la majestad de acortar esos largometrajes que sólo vamos a ver para acostarnos con alguien, el pase mágico que haga llegar al punto al viejo que se va por las ramas...
Imaginen las posibilidades. Se terminaría el bullying en las escuelas porque las burlas no tendrían eco. Las llamadas de callcenters serían piezas de museo porque sus operadores se quedarían perplejos. Toda la música sería instrumental, pero nadie haría "air guitar". Los predicadores de la tele reconocerían que la vida no tiene sentido. La carrera armamentista se detendría en un inmenso "MEH".
Bien pensado, deberíamos dedicar un año a ejercitarnos en esto.

miércoles, 19 de agosto de 2020

Poner el hombro

¿Vieron que cuando las papas queman nos llaman a poner el hombro? Dejemos de lado el tema consabido de quiénes somos llamados (muchos, no como los elegidos, tres gatos locos). Pensemos para qué se pide que pongamos el hombro: hay que cargar un ataúd como los negritos del video? hay que tirar una puerta abajo? hay que aguantar que alguien venga a llorar?
Lo último parece bastante apropiado.
La cosa es que pongamos, en el sentido de prestemos, no se trata de entregar, como pasa con el culo, ni de meter, como con la pata, las narices o los garfios.
Poner es una actitud a medio camino entre la entrega incondicional, y la penetración imperiosa.
Debe ser por eso que se pide el hombro. Si te piden una mano, ya estamos hablando de favores que hay que retribuir, la mano no es gratis (el culo tampoco). El hombro cumple con aguantar, sólo se sacrifica el tiempo que se pone, a diferencia del pecho, que tiene que recibir las balas que eran para otro.
En el extremo opuesto, pero siempre en la línea de la inmovilidad, estaría poner los huevos sobre la mesa.
Que no es más que exponerlos, demostrativamente: cortárselos nunca se hace a pedido, sino voluntaria y paradójicamente para aliviar algún dolor del alma. 
No está claro qué pasa con el huevo y medio que cuesta cada par de zapatillas, el ojo de la cara se sale, con lo que el tipo ese que los sacaba a propósito debe vivir de arriba.
Ojalá todo se solucionara dejando un pedazo a cuenta. 
El hombro al final te lo devuelven, pero te rompés el lomo.

martes, 18 de agosto de 2020

Ponerse lindos

Cuando esas dos chicas se pusieron de novias en la adolescencia, una le preguntó a la otra "¿Querés salir conmigo?" y su amiga le respondió "Está bien, pero yo soy la linda".
La belleza es cuestión de privilegio.
Tal profesor contaba que el papá le decía "No salgas con mujeres feas". Asumía que es más fácil encontrar a quien se quiere hacer ver.
La belleza es cuestión de poder.
Mi propio abuelo, según me cuentan, se afeitaba sin mirarse al espejo, porque no veía masculino ocuparse de la apariencia.
La belleza es cuestión de actitud.
El Enrique V de Shakespeare le dice a su novia "tomándome ahora, me tomas en mi peor momento".
La belleza es cuestión de ingenio.
Pablo Picasso dijo "Yo no busco, encuentro". Y cuando los fascistas le preguntaron sobre el Guernica "¿Quién hizo este desastre?" él respondió "Ustedes".
La belleza es cuestión de supervivencia.
Somos especialistas en buscar la belleza, pero hasta ahora, la única forma cierta de gozarla es ocupar su lugar.

lunes, 17 de agosto de 2020

Predicar en el desierto

Para la filosofía, la normalidad nos constituye desde el vamos. El logos sigue siendo esa causa primera en la que necesitan creer. Para el psicoanálisis, la norma es secundaria, un ideal aglutinante. Sí se habla de la ley del padre como un mito fundacional, pero se trata de un mito, que de todas maneras funciona como una fuerza centrífuga en el origen. Lo que cohesiona del padre es su retorno en la ilusión que se cimenta con el ceremonial del banquete.
No es casual que sea en un banquete donde el filósofo escenificó su discurso sobre la fuerza de cohesión de la sociedad.
Para la normalidad, lo diferente se aglutina de alguna manera en identidades alternas. Todo lo asimila. La normalidad no deja de imaginar la contracultura como un enemigo astuto que no deja de conspirar.
Para los diferentes, la única identidad es el desierto.

domingo, 16 de agosto de 2020

Poner todos los huevos en una misma canasta

El tío Roberto, el mismo que decía que una casa de construye desde adentro hacia afuera, era un jugador empedernido, capaz de jugarse en la ruleta el sueldo de los albañiles y salir del casino con suficiente plata para terminar la obra. Su técnica era la de hacer varias apuestas simultáneas: a varios números, a la docena, al color. El tipo trataba de aparentar una actitud calculadora mientras se jugaba la plata ajena, queriendo pasar por ingenioso porque esa vez le salió bien. Los jugadores siempre recuerdan las veces que ganaron, nunca las que se enterraron.
Al final, nunca me queda claro si el jugador es valiente o no, inspirado o ciego. Toma riesgos que para nosotros son temerarios, pero lo hace obedeciendo a pálpitos indubitables. Juega en contra de las probabilidades, pero tiene un sistema.
Está dispuesto a perderlo todo, pero la experiencia le ha demostrado que siempre consigue rehacerse.
No tiene empacho en defraudar a sus amigos, pero pocas veces sobrevive a perderlos definitivamente.
Y es posible que todo lo pensado y sentido sea un espejismo creado a posteriori del impulso irresistible de jugar.
En todo caso, nunca hay que seguir los consejos de los jugadores. Mejor poner los pocos huevos que tenemos en una canasta que podamos tener siempre a mano.

Berretines

Todos tenemos un berretín, por eso el tango nos habla con una voz incómoda. Sospechar que alguien por el sólo hecho de compartir una lengua, una geografía (son inseparables), tenga la osadía de contarle al mundo de nuestras manías de bolsillo, nuestras pasiones de ochava, es más incómodo que visita de parientes ricos. Sabiendo que el berretín es una condición de lo más generalizada, es llamativo que se cultive en casi siempre en secreto, compartiéndose a lo sumo con extraños en bares, o cómplices de alguna travesura.
Quizás no se trata de que uno se avergüence de sus berretines, ni de que sean un tópico especialmente sensible. Tal vez la causa esté en que ellos son sueños relegados, son ideales que la madurez nos hizo dejar para después, o que directamente llegamos a proscribir por vanos, anacrónicos o improductivos,
No nos da vergüenza conservar las reliquias de la ingenuidad, nos da vergüenza haber crecido.

sábado, 15 de agosto de 2020

Hacerse cosquillas

Es casi imposible hacerse cosquillas uno mismo, parece que se necesita alguien que ayude con esto. Cierto que para cada uno cambia la sensibilidad de los diferentes puntos clave, así que no todo el mundo reacciona tocando las costillas, o presionando al costado de la rodilla.
Pero uno sí puede hacerse cosquillas a sí mismo, encontrando el lugar adecuado. Por ejemplo en mi caso tengo que rascar con la uña la planta del pié.
Es insoportable, no hay fuerza de voluntad que logre superar esta prueba.
Es la prueba de que el individuo se desconoce incluso al nivel fisiológico. La unidad del organismo es un logro conceptual, un punto de llegada del desarrollo, un estado precario como todo.
Para morirse de risa.

jueves, 13 de agosto de 2020

Dormir en la calle

El tío Canuto trabajaba en el Congreso, uno de esos empleos prebendarios que la oligarquía reserva a sus ovejas negras. Pese a tener una ideología sólidamente conservadora, cuando Onganía tomó el poder, circuló una orden de detención con su nombre. Así que el tío Canuto no podía volver a su casa, y como tampoco estaba dispuesto a presentarse ante la familia como un prófugo, se quedó dando vueltas por los barcitos hasta que cerraron y se fué a dormir en un banco de la plaza.
Cosas así quedan como anécdota pintoresca en las sobremesas familiares, como la otra de la prima Alina, que se durmió de madrugada en la placita Falcón y despertó al mediodía con la cara quemada por el sol.
Hubo un tiempo en que dormir en la calle no parecía algo tan extremo, era un mal momento, algo que podía pasar y nada más.
Después llegó una etapa en que algo así era inadmisible, no tener donde dormir, ni un amigo donde ranchar se convirtió en sinónimo de un desvalimiento absoluto. Quienes habían pasado por esta experiencia eran unos renacidos.
Finalmente, hemos llegado a entender que esto es una posibilidad, que en la vida puede llegar a suceder, y que como a todo, uno buscará como afrontarlo, sin conocer el final y sin esperar.

miércoles, 12 de agosto de 2020

Medirse la pija

En casa hacemos milanesas de pollo. Compramos pechugas de pollo en una "granja": pollería, pollajería, como se diga. La cosa es que cuando mi esposa las compra, pide que las corten en milanesa, y cuando las compro yo, las traigo enteras y las corto en casa. Como alguna vez me acusó de maniático por insistir en filetear el pollo por mí mismo, tuve que explicarle que para ella no es problema pedirle esas cosas al pollero, pero que para los varones, esas cosas implican que te pierdan el respeto.
(Nota al margen: la gente que hace trabajos manuales no respeta a los que sólo hacen trabajo intelectual, por más envidia que les tengan por sus privilegios. Esto hace a algunas neurosis propias de la movilidad social, que son un tema aburridísimo).
Incredulidad. Qué respeto?
Cosas de machos.
Qué estupidez.
Puede ser. Me llevó tres décadas entender que esas estupideces no son abstractas: conllevan para nosotros perjuicios concretos en las interacciones sociales. No es que no se pueda vivir sin ser respetado, pero se paga. Cosa que no interesa si uno es rico, que no es mi caso.
El truco de ser rico es que siempre tenés algo abajo donde caer si te tropezás -otra nota al margen.
Cuando sos macho te tenés que medir la pija con otros, aunque la tengas corta. Si salís perdedor no importa: vas a la fila. Pero si no, estás fuera de la fila.
Es un "chicken-game" eterno, pero no es como piensan los matemáticos (los matemáticos casi siempre salen de las filas de los que se salieron de la fila). El que sí lo entendió fué Borges, por ejemplo. Cómo no lo iba a entender si era un compadrito. De la peor especie: de los que se saben el más poronga, al punto de no temer ningún enfrentamiento, no tanto por saberse ganador, sino porque sabía que nadie se iba a quedar resentido al perder con él.
Esta es la ley de los varones, a ver quién adivina en qué cuento la explicó al detalle el esposo de la Kodama.

martes, 11 de agosto de 2020

Aprender idiomas

Dicen que viajando se fortalece el corazón, pero si hay una pandemia no se puede. Qué garrón.
Dicen también, con mucha lógica, que aprender idiomas amplía nuestra forma de pensar, desde que cada lengua conlleva una forma de pensar con categorías propias.
Hace muchos años, un astrónomo italiano enfocó el planeta Marte y observó algo que llamó "canali". Algún colega sajón lo tradujo, pero lo entendió como si fueran zanjones. La noticia le llegó al Sr. Percival Lowell, y desde entonces andamos diciéndole marcianos a los extraterrestres.
Se deben sentir como muchos españoles cuando escuchan chistes de gallegos. O los sirio-libaneses que llamamos turcos, y así. Por eso mejor aprender a hablar con propiedad antes de viajar y ofender a la gente por burro.

lunes, 10 de agosto de 2020

Transar

En una esquina sin ochavas donde nadie para. En una cuadra sin árboles que nadie barre. En un portón sin candado que nadie empuja. En cualquier rincón se transa.
A propósito no quiero hablar de las transas que se hacen bajo techo, en el abrigo del hogar, en un bar.
Eso se da por sentado. Hay transa donde hay comodidad, donde hay seguridad, intimidad.
Por algún motivo se ensució el transar. Se volvió un resbalar. Se volvió una cosa que no hay que mostrar, que no se debe notar.
Si transar se volviera una virtud, perder las formas podría enamorar. Pero estamos empeñados en durar, estamos empecinados en brillar. En ganar y ganar.
Un día sin transa es la ruina de una nación.
Una semana sin transa es la vergüenza de un pueblo.
Un pueblo sin transa es olvidado tarde o temprano.
Para hundir el arte de transar, le dicen transa al egoísmo.
El egoísmo es nunca haber transado la ambición.
Con razón.

domingo, 9 de agosto de 2020

Cortarse solo

Los manuales de supervivencia enseñan muchas cosas, pero como la mayoría estan dirigidos a un público de burgueses que fantasean o juegan al buen salvaje, se limitan a enseñar tácticas para resistir de manera provisoria en ambientes hostiles, durante unas semanas a lo sumo. Lo que esos manuales no te enseñan es a cortarte el pelo vos mismo.
Parece que no es algo coniderado esencial, pero a medida que el tiempo pasa, uno se da cuenta lo importante de poder resolverlo.
Si tenés pelo lacio, la solución obvia es el ejemplo germánico: dejarlo crecer lo suficiente y trenzarlo. También vale hacer un rodete como los japoneses, aunque se me ocurre que es algo que requiere mucho cuidado y precisión.
Las personas con rulos necesitamos otras ideas, si no queremos caer en el rapado drástico, que tampoco es algo tan sencillo, créanme.
Por suerte para nosotros, los hippies nos dejaron su enseñanza invalorable, basada en años de experiencia con la moda del pelo rebelde.
Para los que no tengan un familiar habilidoso a la mano, paso a detallar, sólo se necesita una tijera.
Primer paso: lavar el pelo y desenredarlo lo mejor posible.
Segundo paso: con la cabeza inclinada 45º hacia adelante, dejar que el pelo caiga vertical.
Tercero: cortar con tijera (todo el mundo tiene tijera, vamos) en forma horizontal a la altura elegida.
Listo, ahora parecen Fito Páez.


sábado, 8 de agosto de 2020

Esperar un milagro

Los ateos de origen somos muy de guardar un fondo de envidia a las personas creyentes. No sólo a los religiosos, sino a los que viven con la certeza de un orden fundamental, en una razón última que responda del estado de cosas que nos toca.
Intuyo que los descreídos de cualquier culto no sienten lo mismo, porque ya pasaron por la vivencia de las certezas, y algo hizo que las abandonaran. Nosotros no podemos asegurar que fuéramos a hacer lo mismo: simplemente ya empezamos a pensar desde la premisa de que hasta las leyes fundamentales de la física son las que son por una especie de lotería.
Sobre todo la idea de que haya una voluntad atrás de todo tiene un atractivo comprensible, porque cuando decimos voluntad pensamos en un ser accesible al deseo: si alguien tiene voluntad, es que quiere algo, y si quiere algo, se puede negociar. 
No porque los humanos tengamos algo que ofrecer más que bellas palabras, sino porque justamente todo lo que sea negociable, entre dentro del campo de acción preferido de las palabras.
Nosotros, que no estamos en condiciones de pedir nada, sabemos que algo nos estamos perdiendo. La plácida resignación que tanto nos cuesta alcanzar no se compara con la promesa sustancial de la intervención divina, la salvación, o incluso de la fatalidad.
Y como la envidia nace del fantaseo, vuelve a su origen. Ya que no tenemos soluciones para las cosas tangibles, quisiéramos que las ideas respondieran a una voluntad, a una voluntad que se pueda comprar con la oferta adecuada, que se pueda mover con alguna palabra clave.
La voluntad no es un perro que viene cuando lo llaman.
Lo sabemos, pero de todas maneras nos gustaría esperar un milagro.

viernes, 7 de agosto de 2020

Todo con o

Los locos borrosos no son pocos. Como yo toco con todos, son otro color, los morosos.
Otro robó con los osos grosos, yo no toco corno: lloro solo.
Tom Solomon compró los porotos todos rojos: los probó, tomó dos bolsos. Copó todo, no cortó los bonos, no los sonó.
Conozco dos corsos, corro con otro contorno: yo coloco oro con troskos porcos.
Vos sos soplón, Tom, lo sos. Roto, bobo, mogo, botón. Croto.
Como todo jodón comprobó con logros los ogros: como otros chocó con los troncos. Rodó con son colombófono.
Tocó fondo.
Pobló los morros con cojos horrorosos, con toros mochos, loros sororos, proctólogos con gorros.
Como colofón, Tom sopló con honor todos los globos. Cholo orondo.
Voló cómodo.

jueves, 6 de agosto de 2020

Ocuparte de tus asuntos

No hay como estar tapado de compromisos para acordarse de todos los asuntos pendientes. Parece que la virtud de la conciencia es justamente demandarnos acciones impracticables. Uno termina siempre obligado a compensar con algo indefinido. Es una tortura que sólo remite cuando somos forzados a tomar decisiones o a privarnos de tal o cual cosa. Entonces sí podemos lamentarnos: la culpa es ajena. Todavía hay de qué quejarse, pero la queja no deja ningún saldo. Es más, hace conversación, uno de los insumos más críticos y menos reconocidos (los tímidos y retraídos tenemos muy claro cuánto vale cada minuto de conversación fluída).
Entonces ¿Cómo se corta ese ciclo de enajenarse para gambetear la consciencia?
Es la misma pregunta que se hace el procastinador ¿Cómo arranco de una vez?
Los psicólogos no pueden dar una respuesta directa, no porque no sepan, sino porque el camino es un salto reisgoso.
El único camino para dejar de esconderse tras las obligaciones externas es ir derecho al sentimiento de culpa y miserabilidad que se esconde atrás de cada meta no cumplida, atrás de cada promesa rota, de cada negligencia.
Hay que soportar sentirse un inútil total.
Hay que sentarse en el medio de la rueda y escuchar todos y cada uno de los pases de factura más íntimos y agudos.
Recién ahí se puede descubrir la finalidad paradójica de la consciencia, una finalidad que nadie esperaba, pero que al fin y al cabo se aprovecha. Es la misma función del fuego, que tanto destruye como limpia.

miércoles, 5 de agosto de 2020

Mirarse al espejo

Hace unos años viajaba mucho en ascensor. Tenía el consultorio en un edificio residencial, que mantenía la puerta de calle cerrada las 24 horas. Por eso tenía que bajar a abrir a cada paciente que entraba y salía, y volver en el ascensor.
Los modelos de ascensores pueden variar, pero todos tienen un espejo. 
Los espejos pueden variar, pero en todos hago caras cuando estoy solo. 
Así que entre paciente y paciente me miraba en el espejo del ascensor sintetizaba la sesión con una mueca grotesca.
Más adelante mudé el consultorio a un edificio con muchas oficinas, que tenía las puertas abiertas todo el día. Los pacientes podían subir directamente, aunque algunos lo hacían si siquiera anunciarse en el portero eléctrico.
No hagan esto, toquen y esperen.
Desde entonces viajo mucho menos en ascensor, así que instalé un pequeño adorno con espejito al lado de la puerta. 
No sé cómo hacían los que no tenían espejos. Mirarse en un charco, tal vez. 
La variedad y peculiaridad de las muecas que pueden lograrse son merecedoras de tener su propio subgénero dentro de la pornografía.
Alguien debería estudiar esto.

martes, 4 de agosto de 2020

Educar al soberano

El soberano idiota. El reverendo pelotudo. El tipo más peligroso de imbécil, el que tiene poder de decisión sobre las cosas por el motivo más espúreo: la propiedad.
Ver cómo las cosas se van a los caños, a veces pedazos enteros de la historia porque se les dió autoridad sobre sus propios bienes a quienes sólo debían gozarlos, pone en perspectiva algunos de los grandes logros que se deben a la iniciativa privada, cosas como el Palacio del Louvre, el Boeing 747 o la salsa golf.
Por cada uno de esos iluminados legiones de pretenciosos que no deberían tener permiso ni de conduncir.
Tratar de enseñar, instruir, explicar a esta gente no tiene sentido, es un gasto de energía inútil y enojoso.
La estrategia ganadora es la resistencia pasiva de Ghandi: simplemente no participar en sus pelotudeces, no hacer acuse de recibo. 
Este tipo de idiota funcional siempre viene a escorchar conque necesita algo.
Los que tienen de más siempre necesitan cosas ¿Cómo se creen que las consiguieron?¡Haciendo trabajar al resto!
El que quiere algo de uno, va a encontrar la manera de conseguirlo, y todo está en que no se la hagamos fácil. 
Atenti: acá es donde sacan su carta ganadora, su movida infalible "ok, no te necesito, busco en otro lado".
Pero por supuesto! Hasta nunca, infeliz!
No sólo nos libramos de una peste, si acaso cada uno se fuera dando cuenta de esto, pronto se extinguiría esa raza nefasta.
Paz y amor.

lunes, 3 de agosto de 2020

Sacar el conejo de la galera

La magia es tan necesaria como las drogas, esto no se dice mucho, porque no hay que levantar la perdiz. Como la magia vive del engaño, resulta que el engaño es tan necesario como las drogas.
Es esto, o aprender a convivir con la insatisfacción, y la insatisfacción es la consecuencia del deseo. Así, el deseo sólo nos lleva al engaño porque no lo soportamos.
Si el deseo pide llenar un vacío, la magia muestra que donde no había nada por aquí, nada por allá, se puede sacar un conejo. Que no estaba ahí antes, ni después.
Porque lo sacamos.
La magia hace que todo siga igual, parece. Igual? Ahora estaremos engañados, pero soportamos el vacío, sabiendo que algo le podemos sacar.
Y ahora sólo queda saber donde poner el conejo.

domingo, 2 de agosto de 2020

Pasar factura

Es principio de mes, y es el momento de empezar a cobrar. No está muy claro cuál es la lógica que corresponde, porque tenemos muchos modos de pago sedimentados a lo largo de la historia. Lo que empezó con el intercambio más brutal entre bandas que se desconfiaban hasta del silencio, que pagaban con bloques de sal apoyando las mercaderías en el suelo al mismo tiempo, para evitar que un gesto mal interpretado terminada en batalla sangrienta, se volvió sutil con el uso del papel moneda, ritual con la generalización de los ejércitos profesionales, y mágico con la aparición del débito automático.
Y al parecer, desde que hubo forma, no solo se pagaron las cosas y los tiempos, sino que se dejó constancia de todo. Al punto que pareciera que la primera finalidad de la escritura fué registrar lo pagado y prevenir el fraude.
Será por esa vocación policíaca que el pasar factura tiene tan mala fama? En muchos intercambios se introduce el concepto como una especie de bomba descalificadora, como una recusación inapelable.
Deben ser los mismos que cuando van al psicólogo le preguntan qué está anotando. No les gusta lo escrito porque les quita libertad para mentir, para contarla cambiada.
Volviendo a la factura, se puede hacer a posteriori, simultánea, y o previa, así como los pagos son previos, simultáneos o posteriores a recibir lo pagado.
Desde ya, es evidente que cuando la factura se pasa a posteriori, es porque uno es la parte más débil de la relación. Y es típico reprocharle al débil las cosas que hace por débil, con la finalidad de que nunca salga de ese lugar.

sábado, 1 de agosto de 2020

Hacer pizza

Hacer pizza es facilísimo. Tan fácil que no se puede creer que tanta gente diga que le sale mal. Más desconcertante es ver la cantidad de cocineros, algunos muy bien formados, que hacer cualquier cosa menos pizza.
Me gusta jugar con la idea de que existe una especie de pacto mafioso entre chefs y pizzeros para guardar el secreto: no es creíble que tipos que se pasan el día cocinando no descubran la forma de lograr una pizza como la gente, esto es, una pizza como la que comprás en la pizzería.
Si digo que es muy fácil me quedo corto, porque es la receta más fisura que se pueda imaginar ¿notaron cómo los pizzeros son casi siempre unos atorrantes, vagos, gente de avería, todo lo contrario al espíritu del esfuerzo?
Uno ve a los cocineros que se rompen el lomo haciendo la salsa, saltando cebolla, condimentando, haciendo firuletes con la masa para que la proteína se despliegue y sarasa: sacan unas tortillas que dan pena. Y con pena quiero decir vergüenza ajena.
El Tao de la pizza es "menos es más".
Sobre todo menos apuro, los cocineros, hijos de la administración de empresas, miden todo en términos de cuánto les lleva preparar cada plato. Eso los mata: para hacer pizza hay que empezar seis horas antes, por lo menos.
Los secretos son ínfimos: poner la sal abajo de la harina y la levadura arriba, para que no se mezclen.
No le pongan aceite a la masa, no hace falta, sólo agua tibia.
Tampoco hace falta hacer "arrancar" la levadura: amasen todo junto hasta que esté parejo.
Y esperen.
Cada tanto amasen de nuevo, sólo para plegar la masa y hacer que se distribuya bien la levadura que se va reproduciendo a medida que come.
Estiren la masa en la pizzera con tiempo para que siga levando mínimo una hora antes de meterla al horno.
La salsa es sólo tomate de lata, ajo, orégano, ají molido, un chorrito de aceite de oliva y ajo.
Si no les gusta el ajo, no merecen comer pizza.
Primer golpe de horno con la salsa sobre la masa cruda, afuera, muzarella (la calidad de la muza es el 80% de la pizza), y al horno de nuevo.
Ahí está, si me pasa algo se confirmará el pacto mafioso de las pizzerías.

viernes, 31 de julio de 2020

Decir guarangadas

Qué magia tienen las malas palabras, que nos excitan aunque no sepamos su significado. Sabeos qe son cosas sucias, cosas que incomodan, y no hace falta que ningún adulto lo demuestre. Las conocemos porque son las que no se están diciendo, notamos la gambeta que hacen los grandes para esquivarlas.
Seguro existe algún texto biologicista por ahí que relacione las características formales de las guarangadas con una respuesta sexual genéticamente determinada, como había estúpidos que pretendían que nos gustan las culonas porque las caderas anchas serían mejores para el parto, o las tetonas porque serían nodrizas más generosas. O un estudio que diga que la resonancia de palabras como chota, activa las zonas del hipocampo que bla bla bla...
Chota tienen algunos en la cabeza, porque nacieron por el culo y se les llenó la cabeza de soretes por el camino. Son esas mismas personas que dicen hacer el amor, en lugar de cojer, garchar, empomar. Me pregunto cómo harán para pedir que les chupen la concha o el culo ¿Usarán lenguaje de señas para ofrecer la poronga bien cargada de lechita?¿Enviarán un tutorial para explicar cómo quieren que les dejen de roto el ojete? Capaz son extraterrestres que no tienen nada ahí abajo, entonces no pueden pensar en aflojar la argolla, enterrar la verga hasta los huevos o sacar espuma de la concha.

miércoles, 29 de julio de 2020

Motores

Existe un capítulo de la física que se llama "máquinas simples", que a todos nos parece una estafa, porque no hay máquinas ahí. Palancas, poleas y planos inclinados no son máquinas, a lo sumo herramientas. Recién con una boma de agua, una prensa o un tornillo elevador sentimos que podemos hablar de máquinas.
Y es que una máquina tiene que hacer algo, producir un efecto, más allá de mover algo. Y por hacer algo queremos decir algún trabajo.
Nuestra imagen de lo que es un verdadero trabajo seguramente coincide con lo que el shabbat les prohíbe a los judíos.
Por más difuso que sea el límite entre las máquinas propiamente dichas, las verdaderas máquinas, y las herramientas, con los motores ya no nos quedan dudas: estamos hablando clara y definitivamente de máquinas.
Ya sea que se alimentan con electricidad o combustible, casi todos los motores que conocemos son giratorios (la rotación es la moneda de cambio universal de la mecánica). Y el motor por antonomasia es el motor de combustión interna. 
En esta era que estamos a punto de ver morir, el motor a pistón, con su refinada relojería, dejará su lugar al motor eléctrico, tanto más simple. 
La máquinas evolucionan inexorablemente hacia la inmovilidad, la máquina definitiva será una donde nada se mueve y todo se realiza a base de información.
¿Cómo vamos a saber entonces qué es un motor?
No es cierto que las máquinas vayan a dominarnos, ellas simplemente nos abandonarán a nuestra suerte.

martes, 28 de julio de 2020

Recordar los buenos tiempos en los clubs

La idiosincrasia de cada lugar y época tiene sus puntos sensibles. Para los que pasamos la adolescencia en el sur (que es como le decimos al sur del Gran Buenos Aires, porque no vemos más allá de la propia experiencia) ese punto es aquella movida de bandas de las que sólo queda Babasónicos.
Que otro se encargue de estudiarlo. Mi idea es que al ser un pueblo chico, todos los músicos se conocen, todos tocaron alguna vez con todos, y al final, como compran los equipos en las mismas (la misma) casas de instrumentos, suenan todos parecido. Claro, y estaba de moda Sonic Youth, como respuesta a la moda anterior bastante recalcitrante de las bandas de blues.
En barcitos de mala muerte elevados a categoría de pubs, o discotecas en decadencia de la calle Meeks, tocaban esas banditas, que antes de Los Brujos, Juana la Loca, y los Baba, eran Copiloto Pilato, Chiquero, Acido Camboyano, y alguna otra como La Morsa de la que acaso quede alguna pintada.
Era lo que había y a pesar de eso se le guarda un afecto chauvinista. 
Esos recuerdos nos fortalecen, nos sirven de brújula ¿Quién se perdería, después de salir de eso?
Para que un punto de apoyo haga buena palanca, tiene que estar lo más lejos posible.

lunes, 27 de julio de 2020

David Bowie

Conocí la figura de Bowie no por sus temas, sino por el papel que hizo en la película "Merry Christmas Mr. Lawrence". Una historia rara de la que no entendí casi nada, sólo que la guerra es algo muy triste. Y tenía una música que me quedó sonando siempre. Que no era de Bowie.
Después escuché los hits que todos conocemos, algo raros, pero dentro de lo normal. Y canciones como Héroes, que uno las escucha primero en forma de covers. Y sobre todo se leen los elogios de otros músicos que uno sí conoce, y concluye que el tipo debía ser muy bueno. 
Ahí traté de buscar entre su música algo que fuera como el germen original de todo lo que me gustaba, una especie de vanguardia en estado puro que me volaría la peluca.
Ni tanto.
El tema es que para apreciar una vanguardia artística tenés que pasar antes por todo lo que esa vanguardia convierte en clásico. 
Y una vez que uno pasó, entiende que hacer vanguardia no pasa por encontrarle la quinta pata al gato del rock, sino lograr un salto, un cambio de lenguaje usando casi, casi las mismas palabras, las mismas melodías, pero logrando que expresen nuevas dimensiones emocionales.



domingo, 26 de julio de 2020

Fijarse en los demás

Cada vez que alguien manifiesta envidia, se siente ofendido, inferior, frutrado, menospreciado, recibe la recomendación de "no fijarse en los demás". Diría que es de esos consejos imposibles, si no fuera por la cantidad de testimonios de personas que "decidieron" no prestar atención al resto, desoir opiniones ajenas, ignorar maltratos o dejar de lado estándares alienantes.
De la mano de algún orientalismo trasnochado, este solipsismo new-age viene siendo la panacea burguesa desde los tiempos de los hippies.
No importa que estas "decisiones" sean ilusiones a posteriori de un movimiento de introversión que obedece a determinantes inconscientes.
Lo que importa es que vamos naturalizando de a poco la idea de que la influencia de los otros en el mal.
La influencia de los otros es el vehículo de muchos males, porque casi todo lo que hacemos los humanos, lo hacemos como parte de un grupo o sociedad, y porque muchas de las cosas que hacemos son malas, dirigidas a perjudicar al prójimo ( o a beneficiarse a sus expensas).
Lo que a veces hay que aprender es a no obedecer, que es otra cosa. Pero sí es indispensable fijarse en los demás. 
Si uno va en auto por la cale y no se fija en los demás, choca.
Si uno va a recolectar hongos y no se fija en lo que hacen los demás, se intoxica.
Si uno va a saltar de un trampolín y no se fija si hay gente en la pileta, se rompe los dientes contra el cráneo de alguien. el cráneo es un hueso muy duro.
Si uno sale a cazar y no se fija en los demás, les dispara a sus amigos.
La vida es como cantar en un coro: hay que escuchar al de al lado. No por altruismo, sino en interés propio.
Toda acción tiene algún determinante, una guía. Si la guía no está al costado, a nuestra altura, seguro está más arriba.

viernes, 24 de julio de 2020

Drogarse

Cuando se trata de drogas, la gente suele tener un criterio bastante curioso para elegir. No se encuentran adictos que quieran aceptar algo recetado por un médico. Obvio, piensa uno: los remedios son ABURRIDOS, ninguno está pensado para hacerte sentir bien. Las drogas te dan placer sin pensar en las consecuencias. Típico nihilismo extremista de creer que si cuidarse limita las posibilidades de placer, arriesgarse las debería aumentar. Y así por el estilo.
Pero no. Lo que pasa es todo lo contrario: ante el consejo de usar alguna medicación, los habituales de las toxinas más dudosas sienten una invencible preocupación por los EFECTOS SECUNDARIOS.
Lo que las drogas enseñan, y no terminamos de aprender, es la absoluta falta de proporción entre causa y efecto cuando se trata del placer.
El daño, se sabe, se produce por defecto.a

jueves, 23 de julio de 2020

Cumplir una promesa

Claro que ¿cuál?
¿Cuál de todas?
¿La primera, la última, la más grande, la más fácil, la más odiosa?
¿La que hicimos con más ganas que consciencia, la que nos arrancaron en un momento de debilidad, la que tiramos al aire esperando que sea olvidada?
¿Tienen prioridad las promesas hechas a los muertos, a los padres, a los padres muertos, las promesas de amor, las promesas interesadas? 
¿La promesa a la bandera se cumple?
¿Valen las promesas en la cama, duran más si son hechas en la mesa?
¿Debe cumplir el pobre tanto como el rico?¿Es de burgués cumplir promesas?
¿Las promesas deben ser firmadas, deben ser grabadas, selladas con sangre, con besos, guiñando un ojo?
¿Sirve prometerse a sí mismo?
¿Se puede prometerse uno?
Cumplir es un laberinto sin salida.

miércoles, 22 de julio de 2020

Cosechar

Las personas de ciudad, cuando pensamos en cosechar, no pensamos en cosechar, pensamos en cobrar. Cuantas veces no se escucha a alguien quejarse de tener que pelear, esforzarse para cobrar por un servicio prestado o una mercadería entregada. Y el sentido común nos tiene persuadidos de que es así: ya hiciste tu parte, ahora toca cosechar.
Cosechar!!!
Por ahí para el patrón, para el dueño del campo pueda ser que la cosecha se limite a echarse a ver cómo los frutos pasan de la tierra a los vagones.
Los de la ciudad nos imaginamos el campo como una ausencia, está visto. Eneste caso, ausencia de un orden de reciprocidad.
Porque la naturaleza no es un otro, no es recíproca y todo hay que hacerlo.
Así, todos tendríamos que aprender a cosechar, a prescindir de un orden.

martes, 21 de julio de 2020

Comer del mismo plato

Me causa gracia la idea de que cuando comemos, las substancia del alimento se nos incorpora, luego estamos hechos de comida, literalmente. Y cuando compartimos la comida tenemos gramos en común. Quedamos atravesados por la misma esencia.
Una identidad mucho más crítica entre madres que amamantan y sus hijos: más o menos seis kilos de una persona hechos de la materia de otra.
De ahí la importancia del vínculo entre las personas amamantadas por la misma nodriza. Hermanos de leche, ja.
Una de las fábulas más lindas que ví en el cine fué la película "The sahdow of the Emperor" o también "el Primer emperador", cuenta la historia de Qin Shi Huang y Gao Jian Li, uno fué rey y terminó por unificar China, el otro fué músico y secuestrado por el primero, compuso el himno destinado a sujetar los corazones de los hombres al nuevo imperio.
Ese himno, se basaba en la melodía que cantaba su madre mientras les daba el pecho.

lunes, 20 de julio de 2020

Rascar la alfombra

Según los entendidos, las letras de los Redonditos hablan de la merca. Dicen esto porque, como son entendidos, están enterados de que el Indio, Skay, y la Negra Poli tomaban merca (pronúnciese con voz cavernosa y acordes disonantes de fondo).
Para mí que los entendidos están aturdidos con su propio fetichismo del tóxico.
Acaso no hay en las letras del Indio símiles, analogías, metáforas y lugares comunes del "ambiente" cocainero, si es que existe algo como eso.
Letras que hablan de la merca son las de Bersuit, por ejemplo.
O las de Fito Páez.
Todo ese circo cabalístico tiene una finalidad básica: ignorar que canciones como Preso en mi ciudad, que hablan de travestis.
Porque si hay algo que hacen los merqueros es no hacerse cargo de cojerse travestis.

domingo, 19 de julio de 2020

Bañarse temprano

No es que sea domingo y haya que acostarse temprano, tipo que ya da lo mismo qué día sea. Uno siempre deja el baño para lo último, hasta hay gente que se baña al levantarse -no vamos a entrar a medir las consecuencias de que eso también sea bañarse temprano. El hecho es que unas veces dejamos para lo último el baño y lo hacemos cansados, con descuido, o con pereza, pensando en ir a la cama. Otras veces necesitamos terminar de hacer las cosas importantes, queremos disfrutar de la ducha calentita, pero no le damos el primer lugar precisamente.
Eso es, darse el gusto en primer lugar, no por egoísmo, sino para agudizar el sentido hedonista del autocuidado.
La salud es eso: la capacidad de ser feliz.

Caer y levantarse

"Me caigo y me levanto" decía mi madre. Referencia bíblica aleccionadora, la muletilla nos enseña a recibir con templanza los vaivenes de la fortuna, así como los golpes del infortunio. Como en el Vía Crucis, hay toda una filosofía motivacional, muy útil para las empresas complejas, en esa simple frase. Es algo tan trillado que perdemos de vista la dimensión revolucionaria del concepto.
En la mitología griega no se encuentra nada parecido: una vez que los dioses se encaprichan, todo va de mal en peor. Incluso Ulises, un maestro de la reinvención, va dejando partes de sí mismo en cada aventura.
Al mismísimo Julio César le costaba proezas de oratoria levantar el ánimo de sus tropas después de algún reves en el campo de batalla. Y el tipo fué un innovador: hasta entonces, la forma de levantar la autoestima de un ejército derrotado era ejecutar a uno de cada diez.
En el arte marcial del Aikido, literalmente "la vía de la unión de energías", se busca siempre el equilibrio de fuerzas en base a unirse con el movimiento del atacante, haciendo que termine en el suelo. Como es un arte marcial colaborativa, cada practicante se pasa la mitad de las clases cayendo al suelo: en consecuencia, la primer enseñanza son técnicas para caer y levantarse con mínimos daño y esfuerzo.
Es una pena que se esté perdiendo esta filosofía de vida. Cegados por el exitismo unidimensional, nos acostumbramos a ver sólo una cara de la moneda.
Como mi padre, que ante problemas inesperados exclamaba: "Me cago en Satanás".

sábado, 18 de julio de 2020

Resignificar

Si escuchaste esta palabra, fuiste a la UBA o al psicólogo. Es lamentable. Me acuerdo de una señora mayor, viuda impenitente, que decía que la psicóloga le había aconsejado resignificar a su marido.
La pobre vieja no entendía muy bien eso, le sonaba a resignar, y no se resignaba. 
Resignificar, que es encontrar significados nuevos a objetos o símbolos, quiere ser un verbo motivador, y es una verdadera pena, el gusto a resignación mata todo lo superador que pretende ser.
Y es que cuando no se aplica a un adjetivo, el re se aplica a un verbo, y ahí muta de aumentativo a repetitivo ¿o era originalmente un repetitivo? Lo esencial es que una acción que se repite es un poco siempre atarse al pasado.
Si para significar hay que volver y significar otra vez... pucha, qué embole.
el que era un experto de la resignificación era Shakespeare. No sé si fué invento suyo, pero era un maestro en esos chistes pavotes que consisten en repetir una misma palabra o frase en diferentes puntos del diálogo, para crear golpes de efecto.
Mi ejemplo preferido de toda la literatura:
King John, Acto 3, escena 1

CONSTANCE
...
Thou wear a lion's hide! doff it for shame,
And hang a calf's-skin on those recreant limbs.

AUSTRIA
O, that a man should speak those words to me!

BASTARD
And hang a calf's-skin on those recreant limbs.

...

AUSTRIA
Do so, King Philip; hang no more in doubt.

BASTARD
Hang nothing but a calf's-skin, most sweet lout.

...

AUSTRIA
Rebellion, flat rebellion!


BASTARD
Will't not be?
Will not a calfs-skin stop that mouth of thine?

jueves, 16 de julio de 2020

Leer sin prejuicios

-Cuál es el animal que come con la cola?
-Todos.
Lo mismo con los prejuicios, la lógica dice que nadie puede leer sin prejuicios, que es sólo una expresión de deseo. Que si alguien renuncia a sus prejuicios de origen, esto sólo puede hacerlo a favor de otro grupo de prejuicios.
A la hora de considerar la psicología, los filósofos, gente habladora, no pueden ir más allá de imaginarse ya sea un gran contenedor lleno de ideas, habitado por una esencia subjetiva. Y eso que se desgañitan contra el esencialismo, contra la teoría del homúnculo cerebral, etcétera (el más honesto de todos fué Descartes, que al menos hablaba en primera persona). Por supuesto, las ideas en realidad son frases, porque el oficio del filósofo es articular frases, y todos tenemos la tendencia de aplicar nuestro oficio a una teoría del todo.
Pero volviendo a leer, que es algo en que el asuntillo de las frases no se puede dejar de lado, los prejuicios vendrían a ser una especie de rejilla seleccionadora, que deja pasar algunos significados antes que otros.
Y de nuevo dirán, no ya los filósofos, sino ahora los antropólogos, los lingüistas y los psicoanalistas que el gran otro del lenguaje ordena desde el vamos la estructura, y que bla, bla, bla. Eso no son prejuicios, a lo sumo serán categorías. Y por más que digan que en esas categorías se evidencian los prejuicios, no ven que los prejuicios de los hablantes son los que ordenan el lenguaje, y que con un poquito de poesía, cosa de la que carecen, se puede decir cualquier cosa con el código que sea.
Pero leer, leer sin prejuicios, es como comer sin dientes.

miércoles, 15 de julio de 2020

Vivir en una realidad paralela

Los universos paralelos existen, y cada tanto saltamos de uno a otro, sólo que no se nota. La verdad es que las diferencias entre uno y otro son triviales, simples detalles como la cantidad de cuadras entre dos casas, el saldo de la cuenta del banco, o la hora en que se iban a juntar.
Esas cosas ni se notan, uno sigue de largo casi siempre. 
Claro que por culpa de la ley de probabilidades, a veces se chocan algunas realidades muy disímiles, y uno se encuentra con verdaderos misterios.
Mientras un empleado administrativo te dice que tu hijo está internado en la clínica Pirulo, el Auditor afirma que se fué de alta ayer, el coordinador médico te jura que lo trasladaron a las catorce a la clínica Poroto, la directora de la clínica Poroto informa que no puede recibir al paciente sin un hisopado previo, la recepcionista de la clínica Pirulo pregunta quién pidió una ambulancia del sanatorio Pituto.
Por supuesto, no es que nadie mienta, simplemente se cruzaron demasiados universos.

martes, 14 de julio de 2020

Ver un documental

Yo viví la época de oro de los documentales. Cousteau, Sagan, La Aventura del Hombre, Raíces.
En cuanto a divulgación científica, vulgo documentales, tuvimos una programación atrapante.
No se aprendía un miserable dato relevante, pero sí que nos convencieron de que la naturaleza es colorida, los negros sufrieron mucho y el espacio es cósmico.
Como no había canales en continuado, y mucho menos videos recomendados por YouTube, había tiempo para ir al kiosko de diarios a comprar fascículos coleccionables y tiras de diapositivas para revivir la hora mágica del documental.
Ahora se puede ver mucho más que culebrones, shows acuáticos y safaris. Se puede escuchar a una vieja que se encamó con Pancho Villa, contar en cuántas partes se rompió el muro de Berlín al caer, y hasta conocer dónde almuerzan los tipos que viven de pescar metales en las alcantarillas de Buenos Aires.
.Siempre, por supuesto, después de comer, de noche y junto al fuego, que es cuando más se disfrutan las historias.

lunes, 13 de julio de 2020

Elegir el mal menor

Parece un déjà vu esto. Y seguramente ya pasó, ya tuvimos el mismo déjà vu. 
Elegir el mal menor es algo que hacemos más de lo que quisiéramos, y por supuesto, mucho más de lo que admitimos ante nosotros mismos.
El amor se basa en la mayoría de los casos es este tipo de elecciones, solo que nadie lo va a confesar. Quién tiene la entereza de admitir que su pasión por una persona en especial, no es otra cosa que la droga usada para olvidar que esa persona fué lo mejor que encontró?
Algunos llegan al extremos de no sólo enamorarse una vez, sino de condenarse a repetir el mismo perfil de alguna mala elección con tal de no renegar de su primer enamoramiento.
Aparentar que se elige lo mejor... otro día debería explicar hasta dónde hace falta. Pero de vez en cuando, sí hace falta tomar contacto con la realidad. La prueba de realidad, tan cara a la psicologia anglosajona, no es una cosa de todo el tiempo. La realidad es como el pasamanos de una escalera: se toca cada tando para mantener el equilibrio. O mejor: es como el guarda rail del costado de las rutas, que mejor no llegar a tocar nunca.
¿Cual es la diferencia? Si se trata de tocar la realidad, se pisa la banquina, si se evitar tocar el guarda rail, se termina en la banquina para siempre

domingo, 12 de julio de 2020

Ponerse ropa limpia

Es una vergüenza que haya que decirlo. No es una metáfora ¡Hay que ponerse ropa limpia cada tanto!
El 90% de nuestro arreglo exterior está condicionado por nuestra interacción con los demás. Eliminado este factor en la práctica, sólo nos arreglamos para un otro imaginario o potencial.
Eso hasta que uno a uno vamos renunciando.
Entonces ¿para qué cambiarse?
Es cuestión de salud: la ropa transporta todos los agentes patógenos que va acumulando: bacterias, virus, ácaros, hongos, insectos...
Es mucho mejor andar desnudos, pero que fríooooo.
Aunque ya se haya alcanzado en estadío de túnica y chiripá, hay que lavar la ropa.
Hay que lavar la ropa.
No dejen que los coma la mugre.

sábado, 11 de julio de 2020

Temer

El miedo no es una acción, claro. Es un sentimiento, un afecto. 
¿Es un impulso, el miedo, desde que nos obliga a hacer cosas? No creo, no siempre nos obliga a hacer, quizás sea mas correcto decir que como toda sensación desagradable, nos motiva a evitarlo. El cómo depende mucho del carácter, y de la historia de cada uno, de cómo lo evitó en el pasado, con qué resultado. 
En ese sentido, el miedo es un gran maestro, somos nosotros quienes tenemos la cabeza dura y reprobamos los exámenes
Según los neurobiólogos de moda, existen dos reacciones básicas ante el miedo: la fuga o el ataque. Como esta gente empieza por aplicar sus prejuicios ideológicos a todo, vamos a desconfiar, y basándonos en la observación, vamos a decir que la primer respuesta es gritar. Claro que gritamos en principio por casi cualquier cosa. Dolor de panza, gritar. Frío, gritar. Golpe, gritar. Ruido fuerte, gritar mucho. Despertarse de golpe, gritar. Y así.
La primer forma de evitación pareciera ser dar vuelta la cara, algo que sirve principalmente para no comer. Es algo misterioso, porque siempre aparece como un rechazo que es registrado como tal por la fuente de alimento. Demasiado complejo para tratarlo ahora.
De las reacciones primarias orientadas al mundo exterior (ya es una licencia hablar de exterior)... de las reacciones motrices, orientadas en el espacio hacia objetos del campo perceptivo, entonces, hay dos que son bastante tempranas: golpear y rascar. Interesan porque antes de poder desplazarse uno mismo con soltura, ya puede llevar la mano al origen de una percepción con la finalidad de cancelar dicha percepción.
Después aparece el agarrar.
Como se ve en un simple pantallazo, lejos de la dicotomía "ataque-fuga", que podría decir Foucault se origina en las tácticas militares, no en la neurología (si le hacemos caso, todo se origina en las tácticas militares, de hecho hoy en día seguimos importando soluciones militares para la vida civil).
El valor también es una respuesta al miedo, es una mutación que hace que el miedo no se sienta, se convierta en estrés. Pero el valor sólo enseña a obedecer, así que nunca nos puede llevar muy lejos.
Cuando alguien se queja de que está estresado, el mejor pronóstico posible es descubrir que en realidad, sólo tiene miedo.
Una vez aclarado eso, hay mucho por hacer, pero ya estamos en el camino correcto.

jueves, 9 de julio de 2020

Mirar dibujitos

Dibujitos. No digan animé, por favor, mucho menos catoons: si hay algo peor que el esnobismo es el consumo vergonzante que reniega de los placeres simples.
Aunque los dibujitos de simples no tienen nada. Y eso que ya no se hace la animación cuadro por cuadro a mano, qué tortura. Aunque tengan computadoras que hacen "solas" el trabajo, hacer un dibujito decente son toneladas de trabajo. Y que hoy en día haya mucho contenido acumulado sólo hace más difícil todo.
Todo lo que ha pasado  por el ojo del espectador promedio de dibujitos, todos los personajes, chistes, clichés que conocemos, hacen que el creador tenga que esforzarse mucho más para no caer en la copia.
La mayoría de los proyectos mueren antes de llegar al piloto (así y todo se escapan algunos que, bueno...).
Todo eso no tiene que hacer tampoco que se tomen en serio los dibujitos, todo lo contrario.
Miren qué grosos los colores de Steven Universe, miren qué locas las historias de Gumball. Las Chicas Superpoderosas nunca defraudan. Star versus las fuerzas del mal sabe las cosas que fantasean las preadolescentes. Y por supuesto, los chistes son graciosos, los adultos son risibles, porque así somos.
Sólo quienes no soportan esta evidencia tienen que encontrar esas vueltas rebuscadas para mirar dibujitos.
Si no hay más remedio...

miércoles, 8 de julio de 2020

Ponerse la camiseta

Lema por excelencia de la excelencia corporativa, parece tomado a propósito para inducir la alienación más profunda. Uno siente lástima por qué E. De Bono insiste en usar sombreros para inducir actitudes, cosa tan anacrónica. Si viviera en un país futbolero hubiera tenido mucho más exito, aunque una camiseta sea quizás un poco más dificil de cambiar al paso que un sombrero.
La consecuencia del uso tan frecuente del concepto es que estamos siempre a la defensiva, revisando qué dice cada remera que nos ponemos, no sea cosa de que nos estemos reclutando por descuido. 
De ahí viene que trabajemos con displicencia, que no estemos dispuestos al compromiso ¡Si les das la mano y te comen el hígado!
Hay que elegir con lupa, y eso con suerte, porque puede pasar que te cae la camiseta transpirada y hay que salir nomás, porque el 10 se quebró y todavía queda más de la mitad del segundo tiempo. Colgarse del arco no es una opción. 
Se escupe de costado y se pide la pelota a las puteadas.

martes, 7 de julio de 2020

Exhibirse

No aprendimos nada. Madonna saca una foto en calzones y es tema.
Obvio que por un lado es tema porque es hermosa, sin ser vedette, sin ser modelo, y tampoco por ser flaca: es un cuerpo que hace maravillas. 
Pero es tema porque muestra.
Siglo veintiuno, internet en todo el mundo industrializado, 
por 
no 
gra 
tis
Todos vimos tetas, anos, pijas, conchas, pelos y latas de gaseosa.
Todos sabemos que a las chicas también les gusta mirar.
Todos sabemos que a las chicas también les gusta mostrar.
Todos sabemos que si no mostramos el culo como Sol Pérez es porque no tenemos el culo de Sol Pérez.
Y seguimos queriendo que la desnudez sea como una forma de virginidad que sólo debe entregarse a quien realmente lo merece.
Y seguimos creyendo que el ojo tiene himen.

lunes, 6 de julio de 2020

Dilemas

Hay que corregir al amigo errado, o hay que hacer la vista gorda? Es preferible decir la verdad aunque cause dolor, o sólo es maldad y mejor dejar pasar?
Se puede sostener una línea de conducta, o es mejor adaptarse a las circunstancias?
Hay que evaluar según lo exitoso, o es mejor sacrificarse?
Tiene sentido el sacrificio, o es una trampa narcisista de superioridad moral?
A quién se le pregunta, al destinatario de las acciones, al público en general, a un juez neutral?
Sirve de algo la opinión de un juez neutral?
Hay que remitirse a un bien superior? Qué sería un bien superior? El bien de la mayoría, o el bien de un individuo ideal?
Cuánto sacrificio de uno se compensa con el bien del otro, y de muchos otros?
Algo que está bien sigue estando bien si en realidad se hace por un beneficio?
Algo que está bien puede causar dolor, pero qué pasa si se hace por el dolor y no por el bien?
Si alguien usa una palabra mal, y cree que hizo algo especial, es como un perrito que tiró el florero.

domingo, 5 de julio de 2020

Amenazas

Si tenés que amenazar a alguien, tiene que ser a los gritos y con testigos: si te denuncian, alegás emoción violenta, estabas muy enojado y dijiste cualquier cosa.
Cuando las amenazas son en serio, los mafiosos organizados no suelen decir "te vamos a hacer esto, o aquello", sino "sabemos esto y esto de vos, de las personas que te importan". Te muestran el alcance de su poder para que te hagas preguntas. Como cuando Mike Corleone lleva al hermano de Pantángeli al juicio: si decir nada, le dan un mensaje muy claro.
Los que se creen más vivos que los mafiosos, puede que manden sicarios a amenazar con un estilo pandillesco, creyendo que luego van a poder desentenderse porque esos sicarios les van a tener miedo. Luego resulta que los delincuentes no son controlables por el miedo, ni al daño físico ni a las consecuencias legales, porque son parte de su cotidianeidad y no serían delincuentes si les hicieran mella, para empezar.
La única manera de amenazar con eficacia es cuando se tiene el respaldo de un poder incontrastable.
Pero también el poder se pierde, así que al final, lo mejor es hacerse el loco.

sábado, 4 de julio de 2020

Jugar en serio

Siempre decimos que lo esencial del juego es la fantasía, el "como sí", la dimensión ficcional. Como se llame, jugamos de mentiritas, jugamos a representar algo que en otro lado podría ser real, de enserio. 
Cuando decimos que los chicos juegan sobre todo a ser grandes, estamos acentuando esta teoría.
Pero si vemos los juegos de los chicos, sólo algunos tienen ese carácter. La mayoría son juegos de movimiento, coordinación y algunos de rivalidad. Los juegos que reproducen cosas de adultos son mayormente del tipo "repetir de activamente lo vivido como objeto pasivo": el adulto da de comer al niño, el niño da de comer al muñeco. Este mecanismo es primario, es anterior a la representación mediante símbolos. Se puede decir que como forma de apropiación, o de aprendizaje de conductas y roles es un precursor de la simbolización (en la medida en que la simbolización permite operar en ausencia del objeto). Pero no es un juego representativo: esa interpretación es adultocéntrica, parte de tomar nuestro punto de vista como el único válido, por el sólo hecho de que es el más accesible.
Los juegos de representación son cosa de adultos, y más que de adultos, son algo cultural, con una historia compleja que arranca con la magia simpática, los juegos ceremoniales, hasta llegar al complejo show-business que son los deprtes de hoy en día.
Nada infantil.

viernes, 3 de julio de 2020

Papel maché

casi no hay nada que no se pueda modelar con papel maché, es perfecto. Y hoy que devastamos la biomasa vegetal derrochando toneladas de papel absorbente, es mucho más sencillo ¿Tuvieron la suerte de ver los programas de Art Attack?¿Los vieron sus hijos? Cola, pincel y rollos de cocina es todo lo que hace falta. 
El concepto además es muy fuerte: un material fibroso, uno viscoso. Es el mismo principio que desafía la gravedad con el hormigón armado, o que vuela sobre el agua con la fibra de vidrio.
Si fuera artista plástico sólo haría monstruosidades de papel maché, viviría en una casa de papel maché, haría una flauta de papel maché y cocinaría con fuego de papel maché.
Por cierto, Art Attack murió con Rui Torres.

jueves, 2 de julio de 2020

Ser didáctico

Admiro a las personas con el don de la enseñanza. Tal vez sea que no tuve buenos ejemplos, o simplemente falta de paciencia. Explicar algo de por sí me exaspera. Durante años me consolé repitiendo que por ser autodidacta en casi todo, me cuesta empatizar con la necesidad de guía de otroas. 
La realidad es mucho más simple: es una cuestión de ser generoso o tacaño, dar o retener.
Cuando me preguntan cosas que están escritas en algún lado, cuando me preguntan cosas que ya se dijeron, me siento directamente bolsiqueado.
No hay forma educada, o amable de responder a alguien que vaya a buscar lo que está preguntando, sobre todo si uno ya arranca enojado porque te quieren sacar tus tesoros.
Madurar es aprender a valorar tu tiempo lo suficiente como para aceptar que aprender de otros es más rápido y sirve. 
Luego, se sigue que para algunos es útil y necesario que uno explique.
Por qué, no hay por qué.

miércoles, 1 de julio de 2020

Irse a dormir con una misión

Los del rubro psi estamos acostumbrados a la expresión "trabajo del sueño". No es lo que parece: uno no trabaja durante la noche. Más bien el trabajo del sueño se produce en parte durante el día, y en parte durante el despertar, o, ya que estamos de precisiones, en contra del despertar.
De todas maneras, eso se hace solo, aún en los llamados "sueños lúcidos", el que trabaja es otro, y la ilusión de lucidez es parte del contenido manifiesto del sueño. Es bien sencillo: todo el contenido del sueño son reminiscencias de lo percibido, hecho, dicho o pensado en la vigilia: los que se empeñan en tener sueños lúcidos simplemente sueñan que tienen sueños lúcidos... con suerte.
Pero sí se puede entrar en el sopor con la intención de que pase algo mientras tanto. Aunque el resultado quizás no sea el esperado. Es truco está en que uno no trata de guiar el trabajo de sueño, ni de imponer un sentido a lo que pase en la cabeza mientras el yo no está Lo que uno tiene que hacer es descubrir qué tarea pendiente quedó en la agenda mental, y hacerla propia. 
Una misión es eso, es aceptar una encomienda de parte de una entidad superior. 
Aceptando que hay algo más con derecho a disponer de las sinapsis para una búsqueda que a lo mejo no tiene sentido, pero que de todas maneras se realizara en el otro mundo.