sábado, 18 de enero de 2020

Dormir en el piso

Si es posible con una colchoneta, eh. No hay porqué romperse los huesos, la idea es simplificarse la vida, no hacer penitencia.
A mí particularmente, me recuerda veranos de la infancia, cuando el calor en los dormitorios no aflojaba y la forma de dormir era tirar los colchones en el living. Nunca entendí por qué ese lugar era más fresco, cuál era la virtud que convertía el mismo espacio donde me pasaba la tarde mirando dibujitos en una especie de nave mágica donde uno volvía a soñar.
Es algo que funciona donde quiera: y no me vengan con el que duerme en la calle, porque eso también lo hice.
Dormir en el piso es levantar de la nada un santuario.

viernes, 17 de enero de 2020

Cenar livianito

Va a salir? Cene liviano
Va a tener sexo? Cene liviano
Tuvo un día cansador? Cene liviano
Desperdició si vida? Cene liviano
Se enamoró ayer? Cene liviano
Se va para no volver? Cene liviano
Aprendió la lección? Cene liviano
Llora con una canción de Zitarrosa? Cene liviano
Perdió las llaves? Cene liviano
Le gusta guardar secretos? Cene liviano
Quiere tener un sueño lúcido? Cene liviano
Quiere tener un sueño húmedo? Cene liviano
Le mojaron la oreja? Cene liviano
Recién se da cuenta de que todos los cancheritos son unos forros? Cene liviano
Le parece que estoy exagerando? Cene liviano
Piensa que esta vez es diferente? Cene liviano
Metió la pata hasta el caracú? Cene liviano
Nunca tuvo un buen hogar? Cene liviano
Dios es una máquina de humo.

jueves, 16 de enero de 2020

Hacer una apuesta

Hay muchas formas de apostar. Los filósofos afirman que estamos todo el tiempo apostando. Los filósofos y los viejos que se juntan en la agencia de quiniela a ver el turf.
Pero es cierto que como en todo juego hay buenos y malos jugadores:
Están los que quieren asegurarse y especulan al máximo, están los que siguen un pálpito, están los malos perdedores, los que sienten culpa, los que no quieren pagar.
Secretamente, cada jugador vive una epopeya en la que un día derrotará a la banca.
Secretamente, hasta el chico que juega a no pisar las baldosas está en eso.
Si quieren mi consejo, compren un boleto de La Solidaria.

miércoles, 15 de enero de 2020

Ordenar prioridades

Pero claro! No se puede pasar todo el año haciendo pavaditas. Acá se juega la posta, de una vez para el resto del año.
Por qué hoy? porque el tiempo corre, viejo.
Por qué no antes? porque el tiempo no era suficiente.
Capaz no se sienten reparados, o tienen dudas. Mren: si tienen dudas ahora las van a tener el resto del año. No se trata de esperar a que se aclaren sino de avanzar en la oscuridad.
Se puede confiar mucho más en la intuición apresurada que en la torpe reflexión.
Al fin y al cabo, la mejor cadena de razonamientos SIEMPRE  los va a llevar a resultados contradictorios, si la siguen lo suficientemente lejos.
No es filosofía esto, ah: es matemática y lo demostró el señor Gödel.
Entonces, estamos de acuerdo: la razón no sirve para decidir. Mejor decidir con el culo que con la cabeza. Por lo menos el culo te sostiene.

martes, 14 de enero de 2020

Usar auriculares

Sí, sí: hay muchos que ya van por la vida con sus auriculares como un traje espacial que los protege del mundanal ruido. Eso está muy bien. Pero qué pasa cuando los auriculares los seguimos usando para interactuar con los demás? Pasa eso, que hablamos fuerte.
Un consejo: tratar de mantener una colocación alta de la voz, como si el aire tuviera que salir por una chimenea arriba de la frente. Esto va a evitar que al final del día uno tenga la voz como Adriana Varela.

lunes, 13 de enero de 2020

Quedar bien

Nada meritorio. Hacer de tripas corazón y decirle a la bruja de mesa de entradas qué lindo prendedor, elogiar la corbata del pelotudo supervisor.
Pero eso es horrible!
Chocolate por la noticia: el mundo es horrible. Es deshonesto, y un infierno. Pero qué lindo también cuando alguien te convida factura, no? Y acaso cuesta mucho?
No nos cuesta: si no lo hacemos es sólo porque nos dijeron que está mal.
O será sólo eso?
Nos sentimos humillados por complacer a otros?
En qué nos afecta?
A lo mejor el otro no nos devuelve el favor. Es eso? Parece un motivo bien miserable.
Aparte, nadie dice que haya que ser un chupamedias por un día: no hay nada que ganar, ningún premio más allá de irse desprendiendo de uno mismo.

domingo, 12 de enero de 2020

Contarse un sueño

Qué soñaste anoche? Ayer? En la semana? Tenés algún sueño que vuelve? Muchos tenemos sueños parecidos: los de volar, de caer, de perderse en pasillos, de hospitales, de gente que se mete en la casa, de subir escaleras, de estar desnudos.
Yo tengo un sueño con una Estanciera en un bosque de eucaliptus.
También sueños donde le doy un beso en la boca a la chica que me gusta.
Y eso es todo, o casi todo.
Cuando tengo un mal sueño pido un abrazo, pero no cuento lo que soñé.
Quién nos cuenta los sueños que tenemos?

sábado, 11 de enero de 2020

Pagar una deuda

Y si no tengo deudas? Mentiiiiiiiiira!
La deuda nos estructura, nadie vive sin crédito. Nadie llegó a ningún lado solo con su esfuerzo.
Ya sea un préstamo salvador, un plan de cuotas, o un vueltito. No hay lazo social sin deuda.
Así como deber nos une, pagar nos libera.
A pagar.
Poniendo estaba la gansa.

viernes, 10 de enero de 2020

Usar ropa interior...

Del otro sexo. Alguna vez hay que hacerlo, y quien ya lo ha hecho que aproveche y repita.
Disfrutar de escándalo en secreto, la tormenta dentro de un vaso, y en el caso de los varones, la tanga en la raya del culo.
Todas las personas que lo han probado afirman que pasado un rato la novedad deja paso a una comodidad sorprendente. Esto no puede ser casualidad.
Decididamente los diseñadores de ropa la están pifiando fiero si a todas las mujeres les cae súper confortable un slip o un boxer, y a los hombres una tanga.
¿Tendrán sujetos de prueba para testear los nuevos modelos?
A modo de ilustración, cuando la NASA empezó a mandar mujeres al espacio, hubo que buscar nuevos dispositivos para que hagan pis y caca. Los astronautas varones venían usando unas bolsas que se pegaban al cuerpo.
Pero para las mujeres decidieron usar pañales.
Resultaron tan buenos que al final los varones los probaron y decidieron que también eran mejores para ellos.

miércoles, 8 de enero de 2020

Cambiar la hora

Sigamos gediendo con la temporalidad.
Las mismas cosas tienen sentidos diferentes en distintos momentos. Tal vez por una cuestión de contexto, sí: no estamos en el mismo lugar a la mañana que al mediodía. Nos rodea otra gente, otras cosas, otras necesidades.
Es también un recurso muy bien aprovechado por los humoristas, como William Shakespeare, al repetir una misma frase en puntos sucesivos del diálogo. Mi ejemplo favorito es el del Bastardo de "Rey Juan" bardeando a un lord francés.
Visto y considerando que podemos crea sentido de la nada con este truco temporal, la misión de hoy es cambiar la hora de algún hábito, alguna rutina.
Arrancar el día doblando la ropa en lugar de dejarlo para la noche, o dejar para la noche la lectura del diario.
También vale juntarse a tomar birra antes de trabajar en lugar de despúes, eso seguro traerá cambios a tu vida, jajja
ADVERTENCIA- no vale cambiar de hora la medicación sin consultar al médico.

martes, 7 de enero de 2020

Buscar una letra

Con el tiempo se nos van pegando las canciones. La mayoría dan vueltas por un tiempo y se gastan, o son desplazadas por canciones nuevas. Pero algunas canciones se aferrar y resisten, se hacen un refugio en algún rincón poco transitado de la mente. Esas canciones vuelven una y otra vez: y es casi seguro que no sabemos la letra completa. Están rengas, y se tal vez por eso son recuerdos tan obstinados.
Llegó el momento de tomar coraje, abrir el buscador y tipear los versos que sabemos, abrir la letra de esa canción y repasarla hasta que se fije.
Puede pasar que habiendo aprendido podamos olvidar.

lunes, 6 de enero de 2020

Llegar tarde a todo

Y, sí. El cometido del día de hoy se impuso por fuerza, y no queda otra que rendirse a la irreversibilidad del tiempo.
En tu cara, Nietzsche.

domingo, 5 de enero de 2020

Escuchar covers

Se dice y redice que segundas partes nunca son buenas. Para ser una especie cuya subsistencia y progreso dependen de la repetición, nuestra sobrevaloración de los original llega a niveles ridículos. Vean si no los precios a los que se venden cuadros originales que a veces son un verdadero enchastre.
Con la música pasa algo parecido, aunque no tan exagerado, porque la música, como el teatro, como el baile, existe en la repetición.
Así y todo, se menosprecia y hasta se castiga la copia. Y en la música pop, las versiones de canciones ajenas tienen un lugar secundario, aceptado a lo sumo como homenaje, pero siempre menos valorado.
Pero es innegable que el cover puede y debería aspirar a ser una mejora. Cómo? Si ya tenemos el ejemplo, no sería lo más fácil para un artista tomar el original simplemente como punto de partida para alcanzar una mayor altura interpretativa?
Así ha sido y seguirá siendo. Por eso este domingo es día de escuchar covers, en especial esos que son mejores, hay muchos. 
Uno de mis preferidos es Revolution rock, por Los Fabulosos Cadillacs.

sábado, 4 de enero de 2020

Jugar al detective

Vamos a aprovechar el sábado como corresponde: viajando en subte con una libretita y una birome en la mano, mirando subrepticiamente a los pasajeros y anotando boludeces.

viernes, 3 de enero de 2020

Hacer una llamada

Revivamos el antiguo arte de la broma telefónica.
Hay que buscar una guía telefónica (en toda casa hay una escondida), llamar a cualquier número al azar y preguntar por José, por Marcelo o por el abogado.
No hace falta ser el doctor Tangalanga, eximio maestro que debería tener un monumento.
Vamos, que no queda mucho tiempo!

jueves, 2 de enero de 2020

Decir lo que no te gusta

Ay, dos de enero! Volvemos a trabajar y hay que hacer algo difícil!
Y pues, sí. Empecemos con ganas o no empecemos.
Ojo, no es cuestión de pasarse el día como una vieja chota criticando todo, no.
Más bien buscar a esa persona con la que está todo bien y decirle "Che, de onda, tal cosa que hacés es de cuarta". O plantarse con un jefe, porqué no, y poner los puntos sobre las íes.
Díganle a sus novias y novios que no tienen taaan buen culo, si son verdaderamente valientes.
Nombren algo que no les guste, puede que igual tampoco pase nada importante en todo el día.

miércoles, 1 de enero de 2020

Coleccionar...

Empiezo el año con una nueva misión.
Veamos, cada día será el día de, y al final del año, quien haya cumplido exitosamente cada paso de este camino, alcanzará un status de epifanía comparable al buda.
¿Qué es la budeidad? Preguntaron una vez a un maestro zen.
Bosta seca, respondió.
Así que hoy será día de coleccionar fósforos quemados.

lunes, 1 de abril de 2019

Tirar la basura


Esto de la orfandad se convirtió en incapacidad. No puedo escribir. No puedo llevar a cabo tareas básicas. En público parece que me comporto según lo esperado (no hubo quejas al respecto).
La mínima tarea de tirar la basura se me hace hercúlea. Complicada. Aburrida (bue, siempre lo fue). Postergable (eso también).
  • Tirar todo lo tirable,
  • cerrar la bolsa,
  • sacarla del tacho,
  • poner la traba en la puerta (no sea cosa que me quede afuera en cumplimento de tan deleznable tarea),
  • ir hasta el cuartucho (AKA) incinerador,
  • depositar la bolsa,
  • volver a casa,
  • poner la bolsa nueva,
  • poner la tapa del tacho…
Uf. No puedo. Me agota pensar en tan nutrida sucesión de eventos. Creo que no soy capaz. ¿Se siente el olor a podrido desde el pasillo? A ver…
LPM. No puse la traba. Ahora tengo que blanquear frente al portero. Bajar, hablar con el sereno, pedirle la llave de repuesto (que no sé si la tiene él o el portero que duerme) mientras explico las circunstancias en las que me quedé fuera de casa...
¿Y si me hago un bollito y duermo en la escalera? Mañana encaro con el ayudante de portero que es más copado, creo…

sábado, 9 de febrero de 2019

Conectar con otro


Sé muy bien que estar viviendo donde vivió mi vieja 40 años no me hace amiga de toda la gente que la quería. Pero hoy, recién, a la una y media de la mañana, salgo (poco menos que en calzones) a sacar la basura y me encuentro con una de sus amigas. Una de las que la acompañaron hasta último momento. De esas de fierro: ella se enteró que la llevaban al Pirovano y fue al Pirovano. Dale que va. Y cómo está Negrita y qué pasó y todo eso.
Y respetuosa. La mar de respetuosa. No me tocó el timbre ni media vez. Me saludó cariñosamente siempre, pero no me invadió en esta toma de territorio.
Y hoy nos encontramos en el pasillo. Yo medio en bolas. Ella volviendo de su coro. Y charlamos. Y hablamos de Almudena Grandes. De mis autores. De su poesía (la de la vecina), de mis amigas poetas (María Laura). De mis libros. De su canto. De mi vieja. De la vida. Nos tocamos, nos miramos a los ojos…
Ya está.
El otro día, una amiga me decía: “los que vivimos solos tenemos que ser amables”. “Pero yo soy tremenda jodida”, le respondí al toque. Hoy no fui jodida. Esa mujer amaba a mi mamá. La acompañó más allá de lo que pude hacerlo yo. Y conecté. Y no me costó nada.

A veces parece que soy gente, mamá.

jueves, 7 de febrero de 2019

Hacer realidad tu sueñito


Algunos sueñan irse al Caribe y no pisar más la city. Otros, ganar el Oscar o el FCE.  O dar la vuelta al mundo. Cosas grandes, así, enormes. No importa. Todos tenemos grandes sueños. Pero hay otros no tan grandes. Sueñitos.
Para mi hijo y mi amigo Pancho, es tener un lanzallamas (no juzgo, juro que no juzgo).
Para mí, entre otros, era tener una destructora de documentos.

Es que tengo este TOC que me impide tirar las facturas y/o tarjetas de crédito sin haacerlas chiquitas y depositarlas en distintos tachos. ¿Sabés lo que duele romper papel durante una hora o más? Te duele la mano, te juro.

Probé con una cizalla, guillotina o como se llame. No valía. No cortaba como correspondía y tardabas bocha. Cuestión que tenía unos dinerillos por ahí y me dí el gusto: alta maquinola. Llevo dos días rompiendo boletas que mi vieja tenía desde el siglo pasado… Ya está amortizada.


Y yo me siento un capo mafia destruyendo evidencia…

¿Cuál es tu sueñito posible que no te permitís?


sábado, 2 de febrero de 2019

Marcar los límites


Tracemos una línea, establezcamos los límites, marquemos el campo de juego, especifiquemos las reglas.

De acá para acá, mi casa; esa es tu casa; no vale perrito guardián, no vale salir del patio, no vale apuñalar al otro, tenés que decir tu nombre y tocar la piedra para salvarte, no vale arrastrar a otros, todos somos iguales, si no nos divertimos paramos.

Es así. Un límite. Más allá es el caos. Es el infierno. Son los chats de pedófilos, los videos snuff(1), los Hannibal reales que acechan. No, quedate acá, no vayas para allá. Allá no tiene retorno. Quedate acá, no cruces la línea.
Y no me importa si tu pañuelo está verde de moco o si el celeste es crema del cielo. No me importa si estás o no a favor de la interrupción del embarazo. Hay límites que no se cruzan. Y hoy lo cruzaron y habilitaron el horror. Pensalo. Habilitaron el horror.



Empezar a trabajar en la escuela de villa me partió la cabeza, el cuerpo. Me desmoronó la estantería. Tuve que enfrentarme a muchas cosas que conocía (?) de oídas. Y a otras que ni en mis fantasías más delirantes hubiera imaginado.
-Seño, vine porque le puso una nota a X en el cuaderno.
-Sí, es que no está trayendo la compu a la escuela y se necesita para trabajar.
-Sí, seño, lo sé, pero estamos viviendo en la calle y…
Ya no escuché más. No sé qué me dijo. No escuché más. Esa nena bonita, aplicada, hacía dos meses que estaba viviendo en la calle…
Pero no todos eran como esa nena aplicada y bonita. Estaba Mariela, por ejemplo. Uno de los tantos ejemplos.

Mariela olía fuerte. No tanto como su mamá. Cuando la madre entraba a la secretaría, todo el mundo migraba al otro lado de la escuela. Su hermano también olía fuerte y lo padecía: cuando escribía cuentos decía que se había bañado. Ese era su cuento, decir que se había bañado.
Mariela y su familia no tenían agua, vivían mugrientos. Sabías cuándo Mariela menstruaba porque la olías de lejos. O veías las manchas. Claro, no hay toallitas o tampones cuando no tenés agua, ¿no?
Mariela venía todos los recreos a la sala de computación y se quedaba viendo videos en youtube. Actividad más que sospechosa ya que no teníamos parlantes en las computadoras, solo en la de la docente (yo). Nunca me pidió usar mi computadora, siempre se contentaba con alguna de las otras. Y yo la dejaba, estaba mejor ahí que entre los compañeros que, siendo tan pobres como ella como no vivían en la miseria y la mugre, la molestaban todo el tiempo. Yo aprovechaba para arrancarle alguna palabra, le mostraba videos de peinados, trenzas, cosas… Pero no lograba llegar a ella.

Meses después, un día se acerca y me dice:
-¿Sabés lo que vengo a ver todos los días?
Así, de frente y sin anestesia, me prometía revelar el secreto.
Y me mostró. 
Montones de videos de un religioso dando homilías/sermones. Lindo guacho, hay que decirlo. En ese recreo postcomedor me habló de cómo algunos domingos viajaban hasta el centro (no es común que los pibes salgan de la villa, pero parece que ella viajaba hasta el Microcentro) y caminaba hasta la iglesia para la ceremonia. Y él la conocía por el nombre, la entendía, la escuchaba.
Vibraba de amor adolescente. Adolescente marginada, sin voz, sin lugar. Adolescente que brillaba porque él, morochazo lindo, la conocía por su nombre y la escuchaba. 

Todas las alarmas se encendieron. En colores, tipo arbolito de navidad, con sirenas de sonido envolvente cono Cinemark continuado…

La escuché. La escuché un rato largo. La abracé.
-Qué lindo. Estás enamorada.
-¿Sí?
-Vos sabés que sí. Pero, ¿por qué no buscás uno de los pibes del grado (le nombré dos o tres)? No está bueno enamorarse de un tipo de 35. Sé que es fácil. Un hombre bueno. Un hombre de Dios. Que nos escucha, que nos ampara en nombre del Señor… Pero no está bien. Él tiene 35. Vos tenés más de 20 años menos.
Ahí comenzó la lucha. Yo sentía en el aire su resistencia, su terror a que le quitara ese amor, esa esperanza, ese calor. El cobijo ansiado de brazos que ¿te apartan de todo mal?
-Mariela, es ilegal. Él es un hombre de Dios, puede ir a la cárcel por enamorarse de vos. La ley es así. Tratá de apartarte...
La nena se había abierto a mí y yo le dije estas cosas y otras mientras la abrazaba mirando sus ojos brillantes, sus cachetes vibrando. Y sabiendo qué podía pasar.

Mariela no se enojó conmigo, pero espació sus visitas. Vinieron las vacaciones de invierno, luego, unos meses después, me entero, por comentarios, que Mariela no comía en el comedor con todos los compañeros. Que no había modo de hacerla comer. Que no quería comer.
Hablé con ella, tratando de sonsacarle qué le pasaba. No soltó prenda. No tenía hambre, dijo. Raro en alguien que, como ella, vivía en esa situación: el hambre es lo cotidiano.
Mariela estaba “más gorda”… Terminó de cursar su séptimo grado y no supe más de ella. Pero editoriales como la de hoy me la recuerdan seguido. Porque esta editorial hablaba de Marielas que se aferran a cualquier esbozo de lo que creen que es amor, cariño, cuidado. Por eso “no se lo van a sacar”, porque es lo que tienen. Es lo único que tienen.
Hay que ser un pedófilo despreciable para hablarme de que la historia de Mariela es una bendición porque tuvo un hijo producto del ¿amor? ¿violación? ¿estupro? ¿pedofilia?…

No pasemos el límite. No permitamos que existan Marielas aludiendo bendiciones que no son, amores que no son, ilusiones que son engaños, violencia y delito. Respetemos a las Marielas, aunque huelan mal, aunque tengan la entrepierna manchada y las uñas negras.


(1) si no sabés lo que son, quedate en la ignorancia. Yo sé lo que te digo.

lunes, 28 de enero de 2019

Jugar


¿Cuándo fue la última vez que jugaste?
Pero jugar en serio. No vale en Candy Crush ni cosas como esas. Juegos donde conectes con otros. Donde planees el mejor modo de ganar. No soy partidaria de FortNite, pero es un ejemplo. Minecraft, LOL, Forge of Empires, el Stardew Valley, Minecraft (si los jugás cooperativo). No hablo de juegos donde haya que tener un gremio o una asociación con otros, sino donde estés obligado a charlar con otros, a interactuar, a forjar alianzas, acuerdos, formas de jugar. Instalate Steam, algo...
O jugá a la canasta, al truco en parejas, al tute, a la mancha. Lo que sea. Andá a una noche de juegos de esas que organiza La Cantera. Conectate. Jugá.
Jugar te da la posibilidad de intercambiar con otros, de ser otro, de aprender, de experimentar sin que, en el proceso, se juegue nada importante IRL (en la vida real). Pero son skills, herramientas, importantes que usarás en esa vida real.
Si no experimentaste salir a la calle luego de una batalla épica donde quedaste en el HoF (Hall of Fame, los diez mejores) y sentirte seguro, confiado, alegre, completo, satisfecho… Te perdiste de algo. Es raro, lo sé. La gente te empuja y te trata como si fueras el mismo loser de siempre… Pero vos sabés que anoche (o hace un rato) rompiste un récord con tus compis, con tus amigos. Que la venís peleando hace un tiempo y estás ahí, en el HoF.
Que armaste una estrategia, que viste tus fortalezas y debilidades, que lo vieron tus amigos y, entre todos, construyeron una estrategia. Y ganaron.
Está bueno. Es gratificante. No siempre se puede extrapolar a la vida real, pero te enseña mucho. Quizás te enseña a organizar a las personas, a ver lo mejor de cada uno. O a obedecer al líder apropiado. O a sacrificar a la reina, porque es lo que vale.
Cada uno verá si se engancha en un juego donde destruir al otro es lo que vale. O hay que construir entre todos. O apoyarse. O lo que fuera. No es ético el modo en que uno tiene que jugar. Lo importante es la experiencia, la ética es posterior.
Pero jugar es la posta, mola, es lo que va. Es lo que nos enseña, de pibes, cómo comportarnos.

Muchos teóricos del juego. Muchos. Lo importante es jugar. Y ver cuál es nuestro mejor movimiento en el tablero, porque somos como somos y, cada uno, tiene un modo de jugar.

Y, si tenés hijos adolescentes, jugá con ellos. Es muy gratificante. Aunque se la pasen diciéndote que sos la abuelita fofa del juego. :P 

jueves, 24 de enero de 2019

Tomar tereré

En un día como hoy, nada mejor que un tereré.
La primera vez que tomé uno, fue en la siesta aplastante de Resistencia, la capital chaqueña. Era 1981/1982. Se disputaban las internas entre Línea Nacional y Renovación y Cambio dentro del partido radical. Mi viejo era balbinista a muerte, no le cerraba Alfonsín aunque se le llenaron los ojos y el alma de lágrimas cuando lo vio presidente. Un radical de los que no quedan, a decir verdad.

En fin, mi viejo tenía un correligionario (que no amigo, sino esos que conocía del comité) que era chaqueño y la movía en su provincia. Entró a hablarles de las necesidades de los pobres chaqueños o de los chaqueños pobres, mencionó (poco) las comunidades indígenas... Y ahí caímos nosotras, una amiga y yo, que nos comprometimos a llevarle a Chaco las donaciones que reunieron en Buenos Aires. A cambio nos entrevistarían en la radio (nos importaba un bledo, claro) y no sé qué más prensa nos prometieron.

No voy a comentar mucho más del fraude detrás de esa donación. Solo que, si llevábamos zapatillas, les daban el pie izquierdo y se quedaban con el DNI que devolvían luego de la interna. Deplorable. Ya cuando vimos esto, supimos que éramos títeres de una interna que no nos representaba ni podíamos cambiar.

Cuestión que no fuimos a las "presentaciones" que quedaban y recorrimos Resistencia... A las dos de la tarde. O sea: con el sol de la siesta taladrándonos la nuca. ¿Me explico? Lo primero que nos impresionó fue la soledad de una ciudad a las dos de la tarde. (Sí, así de pajueranas citadinas éramos salimos a las dos de la tarde a caminar por Resistencia). Era una ciudad muerta, sin ruidos, tranquila.

Caminamos, caminamos, caminamos. Ya estábamos por desmayarnos de calor y hastío cuando vimos unos tipos tomando mate ahí cerquita del puente. Mi amiga, que era más dicharachera de lo que yo jamás fui, encaró y les pidió un mate. Y resultó que era tereré hecho con agua de ananá.

Nos sentamos con ellos unas tres rondas. Nos cargaron por andar caminando a esa hora. Nos dijeron que mejor cruzábamos el puente y nos íbamos a Corrientes, que la íbamos a pasar mejor.

Eso hicimos, y más. Pero eso es otra historia, seguro. Hoy, los dejo con ese sabor a tereré fresco, nuevo, rico, húmedo y amargo en medio de esta tarde de calor sólido en el asfalto de Buenos Aires.

domingo, 20 de enero de 2019

Prepararse para los 56


Como buena millenial (juassss) voy a consultar al oráculo de Internet.
Mi buscador amigo (duckduckgo) me tira estos enlaces:
  • Wikipedia: el año 56 fue bisiesto y empezó en jueves. Los romanos lo nombraron el del consulado de Saturnino y Escipión. Andá a saber qué tenían esos dos… En fin, ese año estalla una guerra entre los romanos y los partos,y, más importante, San Pablo les escribe a los corintios la primera carta. (Se ve que le respondieron porque después les volvió a escribir… igual Pablo no era tan de repetir cartas como Juan…) ((1)
  • Si querés llamar a un número chileno, tenés que marcar +56. Así es la vida. No sé quién eligió los códigos de país, pero 56 es de Chile. (2)
  • En Twitter hay un japonés que se llama así: 56. (Si alguno lee japonés y me explica, bienvenido sea). (3)
  • ¡El recorrido de la linea 56: que va a Tapiales y Ciudad Evita! (4)
  • Una resolución del Instituto Nacional de Propiedad Intelectual que dice cosas sobre las patentes… (5)
GIYF, dicen por ahí, vamuavé:
  • Wikipedia, again, me tira ahora muchos datos matemáticos, como que es la suma de los primeros primos triangulares (¡ánima de Dios bendita, aparta de mí este conocimiento!), que los seis primeros primos no sé qué. Muy endogámico esto de la Wikipedia, dejame que te diga…
    Pero después encara con el número atómico del Bario. Nos cae bien el Bario.
    Claro que termina de derrapar cuando dice: “El comandante naval japonés Isoroku Yamamoto debe su nombre "Isoroku" (五十六, literalmente "56") a que, cuando él nació, su padre tenía 56 años”. (6)
  • Nuevamente Wikipedia nos cuenta que en el -56 (o sea cuando yo nacía, ¿no?) Julio César derrotaba a unos losers. Después da los resultados de las elecciones romanas de ese año, pero no me interesan, realmente… 
    El toque necrófilo es para mencionar que murió Lucio Licinio Lúculo. O sea. (7)
  • Cabe destacar que la wikipedia en inglés es más dicharachera, da más data del número en matemáticas, en astronomía, música, televisión, deportes. (8)
  • Después mi amigo google derrapa y me da el episodio 56 de Chiquititas y de Guapas (WTF!?). Se ve que está resentido porque no lo uso nunca.
  • Pero me tira una perlita de Futurama…

En fin, Internet no me ayuda. Tendré que preguntarme qué es lo importante para mí en este inicio de los 56. Que estoy huérfana. Huérfana de padre y madre. Eso no es menor. Que estoy en medio de un cambio, de un duelo, que estoy estudiando y luchando por terminar mi carrera. Que estoy eligiendo enseñar en la escuela pública. Que sigo siendo escritora y que la palabra me significa como me significó los 55 años anteriores. Que tengo un año más para aprender, leer, conocer, sorprenderme y crecer.
Creo que tengo mucho que hacer en los 56. Espero estar a la altura.



PS: En Firefox, Google me da otro enlace que cuenta que Meg Ryan se comprometió con un rockero a los 56. ¡Epa! Vamo, Meg. 

sábado, 19 de enero de 2019

Hacer tabule

Hace calor, no da estar con la hornalla encendida. Está bueno comer vegetales y esas cosas sanas...

Vamos por el tabule.
Andá a comprar trigo burgol, un cuarto kilo, no más. A una semillería o una de esas dietéticas. Ojo que a veces viene con gorgojos. No es grave, pero tenés que saberlo porque si pasa un tiempo tu tabule tiene vida no vegetal.

Ya que volvés de la dietética o semillería, pará en la verdulería y comprá cebolla morada, ciboullette, tomate, ají amarillo, dos limones (pueden ser tres). Para darle color a la cosa. Viste que la comida entra por los ojos, ¿no? ¡Ah! No te olvides de pedirle perejil a la verdulera. El tabule es bien verde. Imaginate.

Llegás a casa, dejás todo, lavás la verdura... Lo típico. Descansás y encarás con el trigo burgol. Ponés una taza de trigo (si es para dos personas) en agua, abundante agua. Y te vas a dormir. Bueno, si no es de noche y querés preparar la cena, podés hervirlo unos diez minutos y lavarlo con agua fría. No es lo que recomiendo, pero...

Te levantaste re pila y colás el trigo. Está re blandito. Ahora le das a picar verdura: que la cebolla, que el ají, el tomate, el perejil, todo chiquito, muy chiquito. Y el ciboullette (o la ciboullette) la cortás con la tijera. No más de dos milímetros. Picadísimo todo.

Entonces llega el momento, embebés el trigo en jugo de limón y aceite de oliva, mezclás las verduras y le entrás con sal y cous cous. Bue, puede que no tengas cous cous. Probá con una especia que te guste, ¿ta?

Dejalo descansar un toque, que el trigo se embeba del menjunje de verduras, líquidos y especias. Y entrale sin miedo. No tengo foto propia porque siempre me lo como antes de fotografiarlo. Pero uno de los mejores que comí, lo hizo mi amigo Pancho. Si van a Colonia (Uruguay), avisen.








miércoles, 16 de enero de 2019

Patear una mesada de mármol

Había una vez un dedo meñique muy celoso de la atención que recibía su par de la mano. Veía cómo su hermano meñique recibía masajes, mimos, cómo lo mejoraban con ejercicios. Muy celoso estaba el dedo meñique del pie. Tanto, que decidió patear un mármol y quebrarse también para que lo mimen...



Sí, me quebré el quinto metatarsiano del pie. Idéntica fractura que la de la mano de hace unos meses. Unos hacen nado sincronizado, yo hago fracturas sincronizadas. La radiografía no es de mi pie ni de ninguna parte de mi ser.

jueves, 10 de enero de 2019

Calor

Hoy toca hacer trámites y recados varios. Que de Belgrano me voy a Palermo, vuelvo a Belgrano, de ahí a Congreso, Caballito, parada en Once a retirar una compra, vuelta a Belgrano y, por último, Retiro.
Y con este día pesado, pegajoso, de calor sólido que se mete en todos lados y me transforma en un ser líquido que va dejando charcos donde quiera que toca. En el subte, mi líquido se confunde con los líquidos de los otros. Unos más espesos, otros menos oscuros, aquellos son dulces. Pero todos líquidos. El subte es como un caño que transporta miles de gotas líquidas.
Salgo a la superficie y comienzo a caminar. Cada paso es una parte de mí que se desprende en forma de gota. Ya perdí tres pestañas, un dedo y el mentón goteó con fuerza cuando pasó esa bicicleta a los piques.
Sigo caminando. Ya no se distinguen mis facciones, soy un líquido denso que va desplazándose por el asfalto hirviente. Poco a poco siento cómo mis partes se separan, ya no soy líquida, llegué a mi punto de ebullición y voy subiendo en libertad, liviana. Mis gotas microscópicas ascienden y formarán una nube que lloverá sobre Belgrano esta noche. Espero, porque quiero volver a casa...

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martes, 8 de enero de 2019

Ordenar los tantos

A no joder vamos.
No puede ser que estemos a casi 9 de  enero y siga desertándome a las 6. Y cayendo rendida a esta hora más o menos.
¡No, esto no puede seguir así!
¡Empecemos las vacaciones como Dios/Alá/Odín/Pikachu mandan!
Guerra a los despertadores, durmamos a pata suelta cuando se nos canten los epiplones.

(N. de la escritora: los epiplones son cuatro y más o menos están en la panza, son una pielcita que cubre las vísceras, ¿ta?)