miércoles, 1 de julio de 2020

Irse a dormir con una misión

Los del rubro psi estamos acostumbrados a la expresión "trabajo del sueño". No es lo que parece: uno no trabaja durante la noche. Más bien el trabajo del sueño se produce en parte durante el día, y en parte durante el despertar, o, ya que estamos de precisiones, en contra del despertar.
De todas maneras, eso se hace solo, aún en los llamados "sueños lúcidos", el que trabaja es otro, y la ilusión de lucidez es parte del contenido manifiesto del sueño. Es bien sencillo: todo el contenido del sueño son reminiscencias de lo percibido, hecho, dicho o pensado en la vigilia: los que se empeñan en tener sueños lúcidos simplemente sueñan que tienen sueños lúcidos... con suerte.
Pero sí se puede entrar en el sopor con la intención de que pase algo mientras tanto. Aunque el resultado quizás no sea el esperado. Es truco está en que uno no trata de guiar el trabajo de sueño, ni de imponer un sentido a lo que pase en la cabeza mientras el yo no está Lo que uno tiene que hacer es descubrir qué tarea pendiente quedó en la agenda mental, y hacerla propia. 
Una misión es eso, es aceptar una encomienda de parte de una entidad superior. 
Aceptando que hay algo más con derecho a disponer de las sinapsis para una búsqueda que a lo mejo no tiene sentido, pero que de todas maneras se realizara en el otro mundo.

martes, 30 de junio de 2020

Hacer experimentos

Günter Grass tiene un libro sobre cocineras, y más o menos adscribe a la idea de que toda la ciencia de la química nace del fogón, a partir de la magia y la alquimia. 
No sólo tenemos el ejemplo trillado de la acción del calor que tanto endurece algunos materiales como ablanda otros. La magia empieza con el descubrimiento de que con el medio adecuado, se pueden extraer propiedades de un material y conservarlos para otra cosa.
Y lo mejor de todo es cuando se aprende a combinar materiales haciendo que surjan propiedades que no existían previamente.
No sé si esto salió necesariamente de la cocina, o de los hornos de los herreros, pero literariamente es una idea más atractiva, así que nos quedamos con ella.
Todo esto viene a cuento de ver los videos de uno que fabrica cuchillos a partir de casi cualquier material. Y es que con el proceso adecuado, siempre se encuentra la forma de lograr un material suficientemente duro.
Al contrario de los ingenieros, que parecen estar buscando UN material universal para fabricar desde ropa hasta buques de carga, este tipo sólo hace la misma pieza con los materiales que se le ocurren.
Hacer experimentos, además de mezclar las cosas, también es encontrar maneras nuevas de hacer lo mismo. 



lunes, 29 de junio de 2020

Ordenar

Otra vez sopa!
Bueno, así es la termodinámica: hay que trabajar mucho para que todo siga igual.
Para variar, hay días en que uno se pone a acomodar sus cosas para que: 
  • ocupen menos espacio
  • están más a mano
  • se vea más lindo todo
  • porque sí
O también, como hoy, no se trata tanto de mover objetos como de dar órdenes. No indicaciones, no sugerencias, mucho menos pedir. De vez en cuando hay que usar el viejo y querido modo imperativo, que según la mayoría de los expertos, es el modo primordial del habla.
Cierto que se complica si todos nos ponemos a hacer lo mismo, como esa vez que los controladores de Un Mundo Feliz hicieron una sociedad experimental de alfas: poblaron una isla con personas condicionadas desde la gestación para mandar. No es necesario ser el Marqués de Sade para darse cuenta de que el imperativo kantiano, de obrar de manera que el principio de tus actos pueda ser universal, es impracticable. Él mismo se dio cuenta y lo cambió pro ese otro de tratar a cada uno como un fin en sí mismo. También es impracticable, pero eso es harina de otro costal: como ideal es bonito y menos problemático.
Todas estas contradicciones vienen de nuestra (?) rigidez y falta de imaginación. Ya lo dijo Maquiavelo: muy rara vez se encuentra alguien capaz de cambiar su modo de actuar de acuerdo con las circunstancias.
El ideal maquiavélico es una persona que puede tanto ordenar como obedecer según sea preciso.
Como no es fácil pedir que todo el mundo haga caso, porque desde la revolución francesa en adelante (y por esto se la tiene más presente que a las otras) todos aspiramos a ser como reyes.
Pero si todos somos reyes al mismo tiempo, ahhhh...
Algo habremos de aprender.

domingo, 28 de junio de 2020

Hacer la pregunta

Está claro que las verdades no existen hasta que alguien las dice. Y podemos arriesgar una arbitrariedad: toda verdad es una respuesta a una pregunta. La religión presume de verdades reveladas por un dios impertinente. También la fantasía histérica imagina un padre perverso que viene a poner en juego una demanda sexual que nadie pidió.
Pero ni la mitología social ni la individual nos tienen que distraer: si hay un texto que diga algo significativo, algo más que un dato irrelevante, si es una verdad, es porque hay lugar a la pregunta.
En el caso hipotético de que alguien se hizo preguntas y fué lo suficientemente caradura como para anunciarle sus respuestas al otro, es obvio que, ya sea que supone al oyente sus propias preguntas, o que busque incomodar activamente, la información no solicitada se convierte en verdadera si hace que el oyente se pregunte a qué pregunta responde lo que acaba de oír.
No es raro: quedan tantas preguntas acumuladas a medida que uno crece, tantos baches en nuestro conocimiento, que siempre estamos en posición de asumir que nos vean ignorantes y nos eduquen (bueno, los años de escuela refuerzan esta autopercepción). 
Acá se ve que la mejor manera de que una persona se sienta insegura, es darle información que nunca pidió, para que se sienta ignorante.
Y la forma apropiada de subvertir estas relaciones es adelantar las preguntas.
Otras verdades pueden aparecer.

sábado, 27 de junio de 2020

Apestar

El sentido del olfato está directamente relacionado con la comida. Además de estar ubicado en lo que es una diferenciación de la boca primigenia de entrada (los animales venimos de una forma original en forma de tubo o toroide oblongo), el olfato nos atrae a la comida tanto como nos aleja del veneno.
Por esto tenemos un sentido del asco.
Aprovecho para recordar una teória peregrina de Freud, sobre la que volvió más de una vez, como esos chistes que se cuentan con la esperanza de que alguna vez causen gracia, pero son malos, nomás. Seguramente bajo la influencia del otorrino Fliess, primer amigo y confidente convencido de una conexión nerviosa entre la pituitaria y los genitales (otra en Jean-Baptiste Grenuille), Freud creía que la inhibición sexual estaba relacionada en los humanos con la bipedestación. Supuso que con la postura erguida, los órganos genitales quedaron expuestos a la vista, pero sobre todo al olfato, provocando una respuesta de repugnancia. Tengamos en cuenta que la gente de fines del sXIX no sería mu de lavarse allá abajo.
Pero desde el punto de vista olfatorio, ya sabemos que el sexo tiene esa condición ambivalente, donde hay cosas que son desagradables normalmente, y se vuelven atractivas cuando uno se excita.
Pero volviendo a lo comestible, me sorprende la cantidad de cosas apestosas que hemos ido incorporando a la dieta a lo largo de la historia. Casi todas tempranamente.
Ya las aceitunas, que son una conserva legendaria, tienen su propia épica y todo, en estado natural son una baya amarga, intragable. Una cosa es que nos lleguemos a comer cosas así por necesidad, pero que lleguen a tener estatus de comodity, hace pensar.
Y la cantidad de cosas que ingerimos que son directamente producto de la descomposición.
Con esto también dimos vuelta todo: para que las cosas no se descompongan, las sometemos a procesos apestosos. Hervimos los repollitos con vinagre, peste sobre peste, pero qué delicia.
Comer algo apestoso puede haber sido en un principio un acto de necesidad, pero luego se ve cómo no educamos para superar la repulsión, crendo nuevas formas de placer.
Acaso de esto se trata la historia, de inventar placeres.

viernes, 26 de junio de 2020

Ser leproso

Nuestra vida social, al menos en el aspecto geográfico, es como un péndulo que va y viene de sociedades que encierran al otro, a sociedades que se cierran al otro. 
A donde vamos, nos obsesiona delimitar un afuera y un adentro. No tiene nada que ver con las paredes, cercos o alambrados. Eso es para los animales, los perímetros que nos separan son mentales antes que físicos.
No está mal, eh: la existencia de una barrera es la solución de la naturaleza al problema de controlar los intercambios de energía. Miren las estrellas ¿cómo se organizan? Por acreción ¿Qué les pasa? Explotan.
Si ponés una bacteria en un medio muy salado, sufre un shock osmótico, toda su agua sale eyectada hacia afuera. Explota.
Quiero decir que sin adentro-afuera no hay vida. Otra cosas es que las sociedades tengan que tener los privilegios de un ser vivo. Que tengan que tener un afuera y un adentro de donde regular intercambios, es una idea francamente novedosa.
Para nuestro imaginario europadependiente, el caso pluscuamperfecto de la segregación es el leproso.
Y es especialmente caro a la simbolización desde que el leproso mismo es, no sólo el denominador del todo que lo excluye, sino un espejo de aquella sociedad que lo aparta: las costras que se van desprendiendo de su piel son al enfermo lo que el enfermo al resto de la gente.
Y así como el leproso no pierda nada de su condición mórbida con la pérdida de la parte más afectada, tampoco lo hace la sociedad.

jueves, 25 de junio de 2020

Controlar la presión

Acá en el Río de la Plata, "la presión" es la tensión arterial, también le decimos tensiómetro al esfigomanómentro, pero en fin...
Controlar la presión es tomar la presión, que en realidad es medir la tensión arterial.
Aprender a hacerlo es uno de los gustos que están al alcance de muchos.
Ahora es más accesible aún a las masas desde que venden esos tensiómetros digitales que te ponés en la muñeca. Claro que además son fuente de no pocos sustos: si no se coloca el brazo en la posición correcta, puede dar valores más altos que lo normal. Con lo que uno se asusta y le sube la presión, je.
Con esto suele haber muchas confusiones, la gente asocia la hipertensión con el mal temperamento, en relación inversa. Se cree que enojarse hace subir la presión, cuando más bien suele ser al revés: el hipertenso sufre daño neurológico en su corteza frontal, pierde control de impulsos y se vuelve irascible. Típicamente las personas "frontalizadas" achacan a los demás sus propios problemas: "me ponen nervioso". También es común la identificación con el síntoma: "me hago mala sangre", una forma de naturalizar el problema y renunciar a corregirse.
Si una persona sana se angustia, se enoja, o se agita por cualquier causa, la presión le sube un poquito, pero si sube mucho, no es por la angustia, no es por estrés: es por la hipertensión.
No llego a darme cuenta si los cardiólogos recetan a veces ansiolíticos porque son burros y leyeron un artículo sobre psicosómáticas, o en realidad son muy vivos y sabiendo que el paciente es un hipertenso leve, prefieren darle algo que sí va a tomar, con un argumento agradable a sus oídos, tratando de que de paso hagan un poco de actividad física y vivan mejor.



miércoles, 24 de junio de 2020

Jugar con autitos

Jugar con autitos es, por supuesto, chocarlos. Más allá de un pasajero e inmaduro interés por las carreras de autitos rellenos con plastilina, a fricción, eléctricos y a control remoto, todo niño sabio reserva su iniciativa para inventar rampas, fosos, muros de bloques, formaciones de soldaditos que embestir con sus mejores autitos.
No es casualidad que los preferidos de los profesores de física sean los problemas de encuentro: está científicamente demostrado que el mayor interés del niño es ver chocar cosas.
En la cultura psi no está reconocida esta tendencia en sí misma: se la asimila al sadismo, la la pulsión de contacto. No se dan cuenta de que es algo diferente, algo que tiene un lugar  y una historia propia, que a lo sumo aporta fuerza a otras tendencias que le ofrecen satisfacciones sustitutivas.
Hay como para preguntarse qué es lo que de uno se representa en esos autitos. No puede ser algo primordial o genético, ya que no se podría haber manifestado hasta la invención de estos juguetes.
Tal vez el juego de la bolita sea un precedente, pero en contra de esta intuición se eleva la evidencia de que la bolita siempre se halla como juego reglado, una adquisición posterior.
Debe ser una deformación, una especie de callo del psiquismo inducido por el contacto temprano con la tecnología.
Es esto o suponer como Björk que las cosas modernas han existido desde siempre, esperando en una montaña.


martes, 23 de junio de 2020

Trabajar como enano

Al trabajo fecundo y creador!
Al trabajo fecundo y creador!
Al trabajo fecundo y creador!
Al trabajo fecundo y creador!
Al trabajo fecundo y creador!
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lunes, 22 de junio de 2020

Ir al cielo

...o al espacio, que es el cielo. Julio Verne quería burlarse de los norteamericanos cuando escribió "De la Tierra a la Luna", exagerando la pasión de los gringos por hacer cañones cada vez más grandes, ese espíritu práctico y materialista para el cual todo se resuelve con más recursos y cálculos precisos. Lo que no fué capaz de ver es la fantasía profunda a la que sirve ese espíritu. Mientras los europeos piensan en un ideal de eficiencia fría y burocrática, los americanos viven en el país de jauja, donde todo es abundancia, derroche y prepotencia.
Ir al espacio es tan necesario como es cierto que es la única forma en que las personas ven al planeta Tierra como un objeto limitado, como una sola cosa que habitamos todos juntos, y a los asuntos humanos en su dimensión de intrascendencia.
Hasta que el viaje espacial no materializa la existencia de un afuera absoluto a nosotros, no somos completamente humanos.

domingo, 21 de junio de 2020

Engañar a los niños

Tengo la teoría de que todos los mitos, leyendas y religiones, simplemente "eran una joda y quedaron".
Por más que uno se oponga activamente a venderles fruta, cada tanto pasa que no queda otra que embaucar a los críos.
Por ejemplo, elegirles el regalo del día del padre y hacérselos llegar. Ni qué hablar de las mascotas que se escapan.
No puedo evitar admitir que entre estas mentiritas y otras como decirle a un hijo que tu amante es una amiga, o que los muertos los miran desde el cielo y saben todo lo que hacés, hay una escala ininterrumpida.
No sabemos realmente dónde termina la "mentirita blanca" y donde empieza la negación de la realidad.
Por esto nunca faltan los fundamentalistas que pretenden la verdad absoluta: una trampa en la que sólo se sobrevive al costo de una disociación psicótica. También están los cínicos que se habilitan a cualquier falsedad como si fuera  una pavada.
Quién sabe a dónde pueden llegar esas historias que inventamos. Los chicos después las comparten y las deforman a su manera, de hecho hay leyendas que circulan durante años sin salir de una franja etárea, y después son olvidadas por casi todos los adultos.
Así que hay que ser medidos, ya que no se puede evitar el verso, que tampoco sea un festival de poesía.



sábado, 20 de junio de 2020

Robots

Todo se hace a máquina, las máquinas están remplazando a los humanos. Nos estamos robotizando, nos estamos deshumanizando. 
Adquiriamos la manía de pelearnos contra nuestras criaturas más preciosas, las máquinas. Estamos desarrollando una aversión a lo sistemático, lo repetitivo, los ciclos ¡las cosas que nos sacaron de la hambruna, que nos hicieron pasar la era glacial, que son los cimientos de la civilización!
Somos el escorpión de la fábula.
Encima, no sólo abominamos de la rutina, como si fuera enemiga del placer, sino que le achacamos a las máquinas la propiedad de ser repetitivas.
Es raro: las primeras máquinas no se basaban en la repetición, sino en el control, que permitía disponer de fuerzas mayores.
Son las máquinas de la revolución industrial las que empiezan con esto de repetir. Lograron un soporte material para algo que sólo hacía la mente: repetir.
Y las máquinas de ahora hacen mucho más, la automatización implica respuestas variadas y complejas a diferentes situaciones.
Lo que les es propio a las máquinas no es el soporte material, que nosotros tenemos, y para cuya complejidad se puede hacer una escala de grados sin solución de continuidad. Tampoco es la previsibilidad: es perfectamente posible hacer una máquina que dé respuestas aleatorias.
Lo que hace máquinas a las máquinas es que para ellas, "a" es "a". Funcionan a base del principio de identidad, porque se basan en la escritura.
No olvidemos que la escritura no es el lenguaje, aunque a quienes pasan la mayor parte del tiempo leyendo y escribiendo lleguen a parecerles sinónimos.
No olvidemos tampoco que si inventamos la escritura, fué precisamente para extender nuestra humanidad. Los robots nos aumentan. Claro que les delegamos algo que no queremos.
No queremos la identidad, no queremos que el perro sea perro y nada más

viernes, 19 de junio de 2020

Pellizcar

Pellizcar viene de piel, o piel viene de pellizco, como quieran. Para que sea más lindo, la piel tiene que tener una buena capa de grasa debajo.
Hay una sola etapa de la vida en que la gordura causa rechazo naturalmente: la pubertad.
A los varones les repugna todo lo femenino, vienen de una etapa de represión de todos los impulsos heterosexuales, y no pueden procesar la excitación que les provocan las curvas, las redondeces y los tejidos blandos. Por eso se agrupan para mirar porno y hacer mofa de los culos y los rollitos.
A las chicas, no a todas, las descalabra por un lado el cuerpo que les crece de golpe, y por otro el bullying que reciben de los varones y a veces de sus madres, que sienten rechazo a la femineidad corpórea.
Fuera de esto, es muy sorprendente que se haya puesto de moda la delgadez al punto de hacerse regla la actitud propia de un niño de once años.
Usemos la lógica: lo que más deseamos es el cuerpo humano. Deberíamos estar más satisfechos cuanto más cuerpo tengamos a disposición. De hecho, lo estamos siempre. Más es más.
Al engordar uno, el deseo de sí se deleita pellizcando.

jueves, 18 de junio de 2020

Hablar con los demás

Con la bendición de las comunicaciones tenemos cada día más capas de aparatos y sistemas entre nosotros y la gente. La gente siempre son los otros. y hablar con la gente es hablar con extraños, aunque se trate de nuestra propia familia. Si al fin, por más sucesos compartidos, cada persona es una isla. Esa sensación, ese sentimiento de familiaridad ¿de dónde viene, qué tan profundo es?
Yo creo que la única explicación es que en ciertos casos, y por razones de conveniencia geográfica como diría Bart Simpson, decidimos creer que nos entendemos, así como decidimos creer en la realidad de los sentimientos expresados en una ficción cualquiera.
Es como sí el cerebro dijera "todo lo que diga A es consonante: si algo hace ruido, se agrega contexto hasta que encaje". Alguien que entienda de programación lo podría codificar en detalle, e incluso tipificar diferentes métodos para hace consonante el discurso de A, desde la más simple censura, hasta la sustitución de la memoria propia.
Cuando uno lo piensa así, el porqué cuesta hablar con extraños deja de ser un misterio: simplemente no nos conviene ¿Por qué incomodarse a la inmediatez del intercambio teniendo la escritura, que nos aleja?
(no quiero especular acerca de si la escritura se inventó para no tener que acercarse a los demás).
Lo que hay que tener presente es que , así como existen ceremoniales para interactuar, convenciones que llenan conversaciones enteras (no hay que perderse los comentarios de Lucio V. Mansilla sobre la etiqueta  y la retórica ranqueles), así también el lenguaje mismo es una invención, antigua pero invención al fin, y no es en realidad una forma de contacto que no sea imaginario.

lunes, 15 de junio de 2020

Meterse

Hace muchos años estaba de moda criticar el "no te metás". Ahora que lo pienso, hasta había una bajada mediática sobre el tema, que se traducía en lugares comunes y frases de sobrecito de azúcar.
Con el tiempo el tema quedó atrás, y cada tanto reflota de la mano de aquella frase que dice "si en una situacío de inequidad te mantienes neutral, has elegido el lado del opresor", que nunca me queda claro si es de Luther King, de Bertold Brecht o de Marco Aurelio.
La cosa es que el llamado actual a meterse a favor de los oprimidos parece más convocatoria proselitista, es un "unite a nosotros, que peleamos por ellos". Para mí que el público en general lee bien el mensaje y por eso sigue de largo. Son esos discursos que "no son para mí", que no interpelan.
Por otro lado, sigue vigente el antiyutismo que prohibe buchonear o hasta sermonear cuando alguien se manda un moco. No importa si es un conocido, un extraño, o un famoso: la consigna es "dejá vivir".
Nos falta un argumento, una figura romántica que haga de ejemplo, una leyenda que no esté gastada.
El último héroe que se metía donde nadie lo llamaba fué Don Quijote, y con eso ya es mucho decir.
Hasta al Chapulín Conolrado había que llamarlo, ya ven.
Hay que predicar con el ejemplo, pero hacerlo por escrito, porque lo malo de predicar en el desierto no es que nadi te oiga: es que la arena te tapa las huellas.

domingo, 14 de junio de 2020

Hacer avioncitos de papel

Porque alguien tiene que hacerlos.
El poder sustentador del papel se conoce desde china, por lo que tenemos que suponer que lo único que hacía falta eran algunos conceptos de termodinámica y el motor a explosión para llegar a hacer un avión capaz de llevar gente.
Los coreanos del 1200 ataban tipos a barriletes y los remontaban, pero los aterrizajes eran tan bruscos que lo usaban como método de ejecución.
Creo que las personas con miedo a volar deben haber sufrido algún percance en lo que hace a la confección de avioncitos de papel. Porque una vez que se experimenta con esto, no hay misterio en cuanto a las máquinas voladoras.
Tal vez haya quien prefiera preservar ese misterio y creer que se trata de algúna fuerza misteriosa de la ciencia. Con eso, la estabilidad de esos aparatos quedará sujeta a la voluntad de dios, así que todo es cosa de estar en buenos términos con EL. Pero claro, por más que uno sea más bueno que Lassie ¿Quién te dice que en el mismo aeroplano no viaja algún pederasta, prestamista o periodista digno de morir?
Para que algo entre dentro de los poderes humanos, necesitamos hacerlo con nuestras propias manos.


sábado, 13 de junio de 2020

Dejar el vicio

Si hablamos de dejar el vicio, la pregunta es "cuál de todos".
Todos tenemos vicios, más de uno por supuesto, ya que una cosa lleva a la otra, el pecado llama al pecado y todo lo demás.
Tema aparte: el moralismo siempre agrega a la lista de vicios, otros "defectos" de la conducta, que en realidad, son las cosas que hace el vicioso para evitar que los demás le rompamos las bolas con nuestras prohibiciones.
Lo que lleva de un vicio al otro es el instinto de conservación, el instinto de conservación de los vicios, que se saben bajo amenaza y no quieren morir: por eso buscan herederos.
En definitiva, dejar un vicio no es tan difícil, a condición de tener un reemplazo suficiente, se puede cortar con cualquier cosa de un día para el otro.
El juego, el faso, comerse las uñas o adoptar perritos, pueden pasar de hábito a recuerdo en cualquier momento. Claro que siempre está el tema de las recaídas.
¿Se vuelve realmente al mismo vicio, o se tratará de un vicio nuevo?¿Soy el mismo cuando recaigo, o es otro el vicioso?
Por más que se empeñen los dialécticos, es hora de decir que los vicios no estan sujetos a esta norma. En ellos la repetición es cabal, se reproduce exactamente la misma experiencia. Tanto se vuelve al mismo punto del proceso mental, que se vuelve a empezar sin aprendizaje alguno.
De ahí la tenacidad de los vicios.
"Pero no es así: yo soy vicioso y puedo asegurar que no se siente lo mismo", pueden objetar.
¿Y quié dijo que acá se trata de lo que vos sentís, mamerto?
Vaya egocentrismo.


viernes, 12 de junio de 2020

Ser un sorete

Mi amigo judío me dice "la guerra te derechiza". Hablábamos de sus años en Israel, del desquicio de una sociedad militarizada, de vivir pendiente de que un tipo cualquiera empiece a las cuchilladas en un lugar público. Y no me vengan con el ESTADO y la propaganda. Claro que eso existe, pero la propaganda sólo puede modelar impulsos que ya están ahí disponibles. No se puede crear algo de la nada, pero si tenés mucho de algo, podés tratar de organizarlo. Oooootro tema. Donde no hay estado y todos la pasan mal, también se derechizan y se vuelven sectarios. 
Y en pequeña escala, la exposición a manipulaciones, mentiras, presiones y maldad en general te va corriendo de a poquito la aguja. Porque hay gente que no respeta límites, no atiende indirectas, no capta insinuaciones ni se ubica por sí misma cuando le muestran la puerta.
Entonces hay que ser un sorete y sacarlos a empujones.

jueves, 11 de junio de 2020

Hacer equilibrio

Hace equilibrio es todo lo contrario a ser equilibrado. Cuando decimos equilibrado, estamos hablando de algo estable, algo que por sí mismo se queda donde está.
Al revés, decimos que alguien hace equilibrio cuando su posición es inestable y tiene que corregir para un lado y para el otro todo el tiempo. Esto exige entrenamiento, reflejos, tensión y distensión, agilidad y control.
Hacer equilibrio es la preparación ideal para una actitud saludable y madura ante la vida. Como decía el maestro Miyagi: "lección de equilibrio no sólo para karate, lección de equilibrio para toda la vida".

Cambiar de nombre

Para muchos sería una solución radical. Cambian de nombre los artistas, los testigos protegidos y las personas "trans". En un mundo ideal, en una sociedad ordenada en acuerdo con la condición humana, todo individuo debería poder usar el nombre que quiera y exigir que los demás lo llamen del modo que elija.
Los que se oponen tienen una noción bien primitiva de cómo funciona un lenguaje, sobre todo de que por un lado, los símbolos no son datos, y que por el otro, la identidad no es la función.
¿Me explico? No, hoy no es día de explicarse. 
Es una maravilla que para comunicarnos en las redes sociales podamos asumir cualquier nombre, con la única condición de que no se repita, que es harina de otro costal ¿Por qué no se llamaría uno igual que alguien más? Por suerte la creatividad inherente sortea las limitaciones del dato.
En realidad, lo único que mantiene una continuidad "funcional" a lo largo de la vida es el cuerpo, por ahora. Así que salvo que uno quiera hacer de cuenta que tiene un alma inmortal única e indivisible, puede ser cualquier persona en cualquier momento.
Como están las cosas actualmente, no hay nada más ajeno que el nombre propio.


martes, 9 de junio de 2020

Caminar con las manos en los bolsillos

Hay un personaje de Fontanarrosa, un tío o un padre, que se pasa todo el cuento repitiendo un leit motiv recalcitrante sobre sacar las manos de los bolsillos. Quién no tuvo un pariente hinchapelotas que le decía que saque las manos de los bolsillos.
El argumento era que si se tropieza y cae, se da la cara contra el piso.
Pero otras veces te decían que era mala educación, otras voces te decían que parecías un vago. Si el reto venía de una madre el argumento, más sincero, era que se arruina la ropa. Argumento tan sincero como poco atendible: la ropa quedaba chica mucho antes de llegar a deformarse.
Las manos siempre en los bolsillos de su gabán, andaba Pedro Navaja: había que ser caradura para usar gabán en pleno trópico...
Y pensando en gabanes, hubo un momento histórico en que los bolsillos hicieron justicia. El día en que un señor mayor se encaró con el Tte. Cnel (RE) Aldo Rico y le estampó un seco en el morro. Las manos en los bolsillos, Rico se dió limpiamente de cara contra el suelo.
Pagó.
Celebremos cada tanto caminando con las manos en los bolsillos.

lunes, 8 de junio de 2020

Pensar en grande

Qué fueron a buscar los gringos a la Luna? Sabemos cómo llegaron, y sabemos algunas de las cosas que hicieron ahí. Pero no sabemos para qué o por qué lo hicieron. No puede ser que todo ese gasto haya sido sólo para llegar primero. O sí?
Acá se reían de Menem por la aeroisla, por los cohetes... Se tiraban de los pelos por el tren bala de Cristina... El traslado de la capital de Alfonsín...
Estoy seguro de que fueron los mismos que aplaudieron a Galtieri por hacerle la guerra a una potencia mundial.
Se entiende: dice la termodinámica que hacer una cagada bien grande cuesta mucha menos energía que hacer algo grande bien hecho. Y acá son todos adeptos de la ley del menor esfuerzo, siempre mezquinando con mentalidad de viejo Vizcacha. Es cierto que es la mentalidad de la colonia: el soberano es otro que siempre lleva todo.
En esto tienen razón los judíos con eso de la perinola mágica. Jugar es la vida misma.
Hay que redoblar.

domingo, 7 de junio de 2020

Esquivar recuerdos

Para qué acordarse hoy? Podría decir como el vago de "La Barra de la esquina": recordás, te cansás ¿qué ganas?. O podría hacer una revisión bibliográfica de la función del recuerdo en tanto rememoración. 
Simplemente quisiera despejar una especie de lugar común que la moda del psicoanálisis nos dejó abrochado en el sentido común.
Se volvió natural creer, afirmar y repetir que las cosas no hay que esquivarlas, en consonancia con el sempiterno imperativo de no ser cagón, no ser marica, a lo que se sumó esa noción de que "hacer consciente lo inconciente" es terapéutico per se. De ahí en adelante, pareciera que la cura para todo es hablar, enfrentar sus miedos, sacar esos recuerdos de abajo de la alfombra. ASUMIR.
Qué sadismo, señores. Los mecanismos de defensa existen por una razón: protegernos de las cosas que nos hacen daño.
Ahora bien, para que nos quedemos tranquilos: ningún recuerdo que nos moleste en sí es u n recuerdo reprimido, cuando un recuerdo se reprime, sólo nos enteramos de los síntomas, nunca del problema original. Igualmente, si hay algo propio de los recuerdos significativos es que a la larga se instalan solitos, sin que uno haga nada.
Así que tranquilos: nada se va a perder por esquivan un día la memoria, todo va a volver a su tiempo.

sábado, 6 de junio de 2020

Contar el final cambiado

Qué cuentos horribles les contaban a los chicos en otros tiempos. No hace falta remontarse a los hermanos Grimm, ya los cuentos de Andersen son un horror, y no hablemos de Mi Planta de Naranja Lima.
Por mi parte, me enteré más tarde de estas cosas, porque en las versiones que escuché, el soldadito vivía para siempre junto a su bailarina, firme sobre su única pata de plomo, el príncipe salvaba a su pueblo del hambre y la gente agradecida pintaba la estatua de dorado. Todo así, porque mi vieja inventaba por su cuenta mientras leía.
Cuando pude leer por mi cuenta, tuve la suerte de interesarme por otros materiales: Mark Twain y Emilio Salgari siempre consiguen que las cosas terminen bien. Así es que sólo después de un par de décadas conocí las versiones originales de aquellos cuentos.
Soy el primero en admitir que el romanticismo tiene una relación íntima e indisoluble con la muerte, y que su sentido se pierde si la evita (incluso Disney respeta este principio, aunque sus finales sean felices: sólo ponen la muerte como origen de la historia). Pero al final, si las historias cambiadas nos gustan más, eso cuenta como mejora, y si esto termina con el romanticismo... como todo, alguna vez tenía que terminar.

viernes, 5 de junio de 2020

Tortafritas

Hicimos la receta de Blanca Cota, que es rendidora como novia petisa. Para más esponjosidad le agregamos un toque de polvo de hornear. La verdad es que había muchas cosas que hacer, siempre hay muchas cosas que hacer, y si uno se guía por la opinión ajena, todo es prioritario. Así que aplicamos la máxima de que como siempre estamos ocupados, nadie sabe en realidad qué tan ocupados estamos.
Ahora mismo, se supone que uno esté estudiando, o preparando cosas. Tareas.
Nunca hay que dejar que las tortafritas se conviertan en tarea.

martes, 2 de junio de 2020

Diseñar casas

Allá por los años noventas, cuando no había un mango ni para fumar, las salidas nocturnas con la banda solían terminar en una casilla de guardabarreras. Era el puesto de trabajo del flaco Alejandro, que empezaba su turno los domingos a las 6am. En ese cubículo de 1,80 x 1,80 nos acomodábamos los cuatro o cinco, maravillosamente cómodos y calentitos, mientras calentábamos agua para unos mates, o nos pasábamos la última petaca hasta caer desmayados por solcito.
La barrera baja hacía que sólo nos despierten los bocinazos y puteadas de algún amanecido con auto.
Entre los divagues habituales estaba imaginar que convertíamos la casilla en una casa habitable. Había lugar para una catrera elevada, o rebatible, muebles, cocina, inodoro y ducha. Todo en ese cuadradito.
Veíamos el futuro.
El proyecto nunca se realizó, porque al flaco lo despidieron. Lo bueno fué que más tarde consiguió un trabajo de vigilador en un banco del microcentro. era mucho mejor dormir en los sillonazos del lobby. Incluso había una torre con un ventanal redondo desde donde se veía el río.
Eso es lo que hay que tener en cuenta al diseñar una casa: que se vea el río.

domingo, 31 de mayo de 2020

Listas negras

Hay que terminar con el voluntarismo bienintencionado, de la misma manera que con la moralina de lo que está bien y lo que está mal.
Hay cosas que son básicas en las personas, rasgos que se mantienen estables, con suerte, a lo largo del tiempo. Créanlo: la mayor parte de los cambios que trae el tiempo son para peor. Deterioro cognitivo, pérdida del control de esfínteres, acumulación de multas, muerte de plantas en macetas.
Por eso, cuando alguien amenaza, defrauda, agrede, boicotea, manipula, lo más seguro es que se comporte en el futuro de manera similar ante situaciones similares.
El voluntarismo te pide dar segundas oportunidades, porque "cualquiera puede cometer un error". Bueno, llegar tarde puede ser un error, cancelar un compromiso sin avisar no tanto. 
Es fácil orientarse: por un lado tenés los resultados de las conductas ajenas, que pueden gustarte o no, pero son siempre resultados. Por otro lado, tenés las acciones en relación con cada situación: ahí se ve lo estable.
Y de ahí la utilidad de hacer listas negras.
Que parece algo negativo? Hay que evaluar eso en función del grado en que afecte la libertad de todos.
En lugar de hacer una lista negra, hagamos una lista de recomendación. Cuántas opciones le doy a los demás de esta manera y cuántas le daría al revés?
Parece bastante obvio que es preferible escuchar "no hagas esto", que "hacé esto".
Mejor llevarlo al terreno sexual: "no cojas con a, b, c, y d" versus "cojé con a, b, c y d".
Claro después uno recuerda que se hacían listas negras por simpatía política, por "pertenencia", por "identidad", que son los rasgos que menos dicen de los demás.
La verdadera lista negra es la de quienes creen que te conocen.

sábado, 30 de mayo de 2020

Conseguir todo menos eso

Vas a hacer las compras: traés de todo y más y te falta eso. Vas a hacer las compras, llevás una lista y conseguís todo pero no encontrás eso. Vas a hacer las compras, llevás una lista y preguntás dónde está eso: no queda más.
Ordenás el galponcito de los cachivaches, aparece todo, hasta lo que no esperabas, pero eso no está. Vas a las casa de tu amigo, te devuelve lo que le prestaste y te presta lo suyo, pero justo se le terminó eso.
Plantaste una huerta, sembraste verduras, hortalizas, legumbres, creció de todo, menos eso.
Te leíste todo, encontraste datos para dos o tres tesis, pero no averiguaste eso.
Garchaste en todas las posiciones y por todos los agujeros, pero te quedaste con las ganas de eso.
Es por eso que no tendremos paz.

Yo aspiro a la paz
Tu aspiras de la otra
Saquéame la clica
Sin tu tropa.

viernes, 29 de mayo de 2020

Falsificar firmas

Acá lo tengo al Sr. De Bono diciendo que si uno quiere convertirse en pensador, debe empezar por actuar como pensador. En vistas de que la firma es uno de los actos más característicos del individuo, es palmario que falsificar una firma es el camino mas corto hacia la comprensión del otro.
Si les maravilla la grafología, que consiste en reconstruir la personalidad a través del análisis formal de las rúbricas, tanto más tiene que impresionarles el conocimiento obtenido desde la imitación directa. 
Ya no se trata de inducir a partir de los rasgos del trazo, una representación lingüistica de la personalidad del otro, que luego hemos de asimilar a nuestras propias vivencias subjetivas para obtener algo así como una proyección mental del prójimo.
Mediante la imitación, aquellos rasgos son reproducidos en un todo, en su materialidad. Luego, estamos actuando tal como el otro.
Y como en aquella teoría peregrina que afirmaba que en el momento del orgasmo todos los hombres son el mismo hombre, quien alcance a imitar una firma a la perfección, debería poder ver por un instante con los ojos del firmante.

jueves, 28 de mayo de 2020

Ser uno con el eterno retorno

Esto es lo que pasa cuando se deja de ofrecer resistencia a las oleadas de sinsentido cotidianas. Porqué oponemos resistencia? Por el deseo, el deseo de orden y, sobre todo, el deseo de sentido.
Sentido es que las cosas vayan hacia algún lado, que el tiempo avance, que la vida se desarrolle.
Lo cierto es que el tiempo sí avanza, las cosas se van para no volver, y la vida prolifera localmente. 
Por qué no lo vemos? Porque estamos siempre en oposición. Somos nosotros los que giramos y volvemos a pasar por los mismos lugares. Damos vueltas tratando de atajar eso que se va, y así olvidamos el sentido.
El sentido en sí no desaparece, pero nosotros lo olvidamos.
Y cuando olvidamos, nos convertimos en presa del deseo. Entonces pedimos, y pedimos siempre lo mismo: que nada cambie, que todo vuelva.
La única forma de no ser una máquina de pedir, es atender pedidos.

miércoles, 27 de mayo de 2020

Remendar la ropa

"Tirarlos es mejor que remendarlos" Así repetían las cintas hipnopédicas en los dormitorios del mundo feliz anticipado por Huxley, la distopía que le pateó el trasero a 1984. Esa gente nunca arreglaba nada, porque la economía pancorporativa exigía producir y consumir continuamente. 
Bueno, la hipnopedia no hizo falta. Mejor que el condicionamiento operante de Pavlov, resultó el aprendizaje social de Bardura.
Cierto que si la propaganda no funciona, siempre están los soldados para liquidar la resistencia.
Pero aparte de combatir el capitalismo y toda esa sarasa (la sarasa es una tela, viene al caso), remendar es un acto fundamental ligado a una escena profundamente "desconstructiva" de la literatura clásica.
Conocen "Príncipe y Mendigo"? en realidad sí, es el origen de un argumento repetido mil veces en el cine, y que en el fondo es casi tan viejo como la civilización occidental. Mark Twain fué un genio, todo el mundo debería leerlo.
El hecho es que en algún momento, el príncipe en desgracia es rescatado por un soldado, Miles Hendon, que es como el catálogo de todas las virtudes. Este señor, rescata al príncipe y lo primero que hace es ir a comprarle ropa, usada claro, porque está sin un mango, y mientra el principito duerme, él se pone a remendarla. El hecho de que poder realizar todas esas tareas tradicionalmente a cargo de las mujeres sea una virtud en un soldado está explícitamente reflejado en las meditaciones de Hendon.
Quizás lo importante hoy no sea tanto remendar, como leer a Mark Twain, pero esos sietes no se van a cerrar solos.

martes, 26 de mayo de 2020

Hacer nudos con una sola mano

Para hacer un nudo se necesita un cabo (soga) y algo donde anudarlo, que puede ser otro cabo, un anillo, un poste, o uno mismo. Típicamente, el cabo y el objeto deben poder cruzarse en forma perpendicular.
El primer paso el lograr que el cabo rodee el objeto, quedando los dos extremos de nuestro lado (teóricamente, porque si se anuda alrededor del propio cuerpo los extremos quedan hacia afuera).
De estos extremos, el más corto lo retenemos con la mano hábil, lo ideal es que de entrada haya quedado de este lado, es importante que al agarrarlo, el pulgar de la mano señale hacia la punta del cabo  (el "chicote").
Segundo paso: pasar la mano con el chicote POR ABAJO del otro cabo (el "firme")         y hacia el lado opuesto (hacia la izquierda para la mano derecha y viceversa), formando un ojal holgado alrededor del objeto.
Tercer paso: llevar el chicote hacia arriba y luego hacia adentro del ojal, en un movimiento de rotación hacia el objeto.
Cuarto paso: continuar el movimiento de rotación hacia abajo y hacia el lado próximo a la mano, levantando luego el chicote y haciendo que el firme quede como un ojal sobre la mano hábil. En este punto, el chicote debe quedar paralelo al firme, del lado de la mano hábil y apuntando hacia nosotros.
Quinto paso: pasar el chicote POR ARRIBA del firme hacia el lado opuesto y empujarlo hacia abajo con el pulgar, para sujetarlo con el resto de los dedos.
Sexto paso: tirar del chicote a través del ojal que se formó alrededor de la mano y ajustar.
Listo: acabamos de hacer un "as de guía" o "bowline", es el Elvis de los nudos, soporta tanto peso como la soga con que se hace, durante mucho tiempo sin correrse ni morderse.
Practíquenlo con ambas manos, así si un día se lastiman una, van a poder hacerlo.
Nunca se sabe.

lunes, 25 de mayo de 2020

Tolerar abusos

"Esto lo he hecho yo -dice mi memoria. Esto no puedo haberlo hecho yo -dice mi orgullo" ¿Por qué esto pasa más a menudo de lo que nos gustaría? Pues porque el orgullo es un mal criterio para la toma de decisiones. En realidad, sólo es un problema de apariencias, y sólo debería ser tenido en cuenta cuando las apariencias lo son todo. Por ejemplo, cuando los artistas se pelean por problemas de cartel, no están siendo caprichosos, ni mucho menos inmaduros: están haciendo lo más adecuado y pertinente para su carrera profesional.
Para el resto de la vida, elegir conforme al orgullo es un lujo, una excepción a la regla.
¿Porqué el autoengaño, entonces? O bien no se termina de reconocer la fuerza de la necesidad, o bien nos manejan otros imperativos.
Ya en otros casos propusimos hacer voluntaria e intencionalmente las cosas que en general se hacen de manera automática, y esta no es la excepción. Además de liberarse de esas pequeñas sumisiones, se trata de hacerse fuerte frente a las fuerza desestabilizadora de la gente desubicada, que por ejemplo te llama un feriado con la cantinela de "ay, no quiero molestarte en un feriado..."

domingo, 24 de mayo de 2020

Abrir esa lata

En el Martín Fierro dice aquello de "los que no saben guardar, son pobres aunque trabajen". Pero no dice que con guardar no alcanza. Básicamente, la técnica para acumular consiste en arreglar las cosas para olvidarse de las cosas guardadas. Es exactamente lo que hacen los acumuladores: ellos atesoran, y viven repasando sus colecciones de cosas.
Así como a ellos se les hace imposible desprenderse de algo, o hasta darle uso (una vez usado, pierde parte de su valor), a nosotros se nos vuelve un horizonte tanto más lejano cuanto más tiempo pasa.
Por eso el verdadero talento lo tienen quienes pueden, en el día preciso en que se acabaron las provisiones, cuando todos en la casa se están preguntando qué comer, recordar esa lata guardada desde el fondo de los tiempos, en el fondo de una alacena.

sábado, 23 de mayo de 2020

Practicar la telekinesia

Cada tanto, no tanto, la pc pide actualizar. En el caso de Windows es un proceso peligroso, que puede causar la muerte súbita del sistema, a poco aque a los gurúes de la ofimática se les escape una línea de código incompatible con tu versión del sistema operativo, o con tu hardware. Con el W10 el problema es crítico, ya que no existe forma de impedir las actualizaciones, a menos que jamás conectes tu máquina a internet.
Con los sistemas GNU-Linux (Ubuntu, Lubuntu, etc.) tenés más control: nada sucede sin tu expresa autorización, un bello concepto, que a mi gusto debería extenderse al punto de que todo artefacto cuente obligatoriamente con una llave de corte mecánica.
Pero lo que nunca cambia, que se mantiene constante desde las viejas 386 con DOS, o incluso antes, en la época en que para usar cada programa había que correr un dikette de 5" 1/4, lo que se mantiene inalterable por generaciones, es la necesidad patológica de fijar la vista en la barra de progreso para tratar de moverla con la mente.
Hay que recordar que se han realizado extensos experimentos sobre esto, con resultados negativos. No sólo tratando de mover burdos objetos sólidos, sino también de manipular mentalmente mecanismos sutiles, del nivel de energía de unos cuantos electrones. Nada se consiguió con eso.
O sí, hay algo que se consigue.
Si uno se esfuerza de manera regular en mover cosas con la mente, lo que hace en realidad es imaginar esos movimientos y al concentrarse, refuerza su atención voluntaria sobre ese movimiento imaginario. Como resultado, la voluntad se termina disociando de la motricidad y se dirige a la imaginación. No es que se vuelva paralítico, pero sí lento de reflejos.
Habría que pensar cuántos problemas se ahorrarían si en lugar de actuar de inmediato, se usara la imaginación...

jueves, 21 de mayo de 2020

Usar un machete

Cómo es que el nombre del arma principalmente usada para abrirse camino en el monte se convirtió en sinónimo de esos resúmenes minúsculos que se llevan escondidos a los exámenes escolares.
Me lo pregunto muchas veces y cada vez me resigno a no buscar respuestas: intuyo que voy a encontrar principalmente bolazos.
Hay un mundo de palabras-clave creadas para comunicarse clandestinamente en entornos vigilados, que al final todo el mundo conoce, así que no ocultan nada, pero es imposible abandonar. Y estamos seguros de que son elegidas en el origen por su falta aparente de relación con el objeto designado.
No todo machete es un papelito pequeño: en segundo año dibujamos el mapa de europa en el cielorraso del aula, un eficaz machete colaborativo.
La mejor historia de un machete es la que me contó mi hermano: se esforzó tanto resumiendo y organizando una unidad de Educación Cívica, que el día de la prueba descubrió que se sabía todo de memoria.
Yo no me confío tanto.

Comida enlatada

La comida enlatada tiene siempre el mismo gusto de fondo, el gusto a lata, que debe ser del conservante, pero te dice que estás comiendo algo enlatado. Duraznos en almíbar, arvejas, atún, paté, palmitos. Los porotos en lata son bastante buenos, salvo por esa baba que se junta en el fondo.
Hubo un tiempo en que esto fué una tecnología de punta, y la hojalata era el rey. Bodegas inmensas, barcos a vela, barcos a vapor cargados de comida en latas. Sin forzar la imaginación, se puede presentir a los ingenieros del 1900 proyectando sus sueños más delirantes acerca de enlatar las cosas más inverosímiles.
Se enlataba el combustible también, como ahora la pintura. Se enlataría el perfume y quizás el arte.
Los primeros viajero del espacio llevarían latas con tiendas inflables para habitar venus.
Por supuesto, la única forma verdadera de participar en este ensueño industrial es comer directo del recipiente, sin preocuparse de los bordes filosos.
Olvídense de las bebidas en lata: eso es aluminio, envases aerodínámicos del tiempo de los aviones supersónicos, bebida para sentirse Top Gun.
Cosa moderna.

martes, 19 de mayo de 2020

Definir la libertad

Bueno, esto parecía una tarea imposible desde el vamos. Los filósofos, con o sin conocimiento de la realidad humana, se pasan años investigando antes de emitir opinión, para terminar escapando por la tangente.
Ya no se puede ir por la vida alegremente con frases al estilo de Rousseau "el hombre ha nacido libre y en todas partes está encadenado" porque esto de que la libertad sea simplemente la carencia de cadenas, es algo que no se aprecia si no estás atado por suficiente tiempo.
Por esto, como en otras tareas destinadas al fracaso, lo mejor es darle un espacio mínimo. No nada de espacio, porque eso haría que persista en la memoria próxima distrayendo, colándose en los momentos más inoportunos.
Cualquier definición sirve, porque la libertad es libre.

lunes, 18 de mayo de 2020

Sueños ajenos

No hay fantasía que no nos llegue previamente contada. Si nos fijamos, hay tanto acumulado desde el principio de la historia, que nacemos sobre un colchón de aventuras imaginarias. Por ejemplo, un cuento ¿cuantas veces se repitió cuando lo escuchamos? Del sexo ni hablemos, si no fuera por los comentarios, los dobles sentidos y los secretos susurrados, no sé si tendríamos idea de qué hacer. Tampoco tenemos mucha idea, al fin.
Y las cosas bellas, las personas que nos gustan, tienen atrás milenios de arte para llegar a su forma actual.
Dentro de ese revoltijo de saldos fantásticos, cada uno mete la mano y se queda con algún hilo enganchado. La vida te muestra un montón de cosas, como un vendedor ambulante que trata de colocar sus piezas. Muchas veces nos pasa que vemos mejor lo que otros eligen, y eso es como ponerle un catalejo al deseo. Pero las verdad es que en el fondo hay algún trapito que queremos más que al resto. Algún trapito sucio, ya que estamos, que es el que importa, aunque a veces creemos que no, pero ahí está el único camino a la felicidad.
Y ese trapito, ése también es un sueño ajeno.

domingo, 17 de mayo de 2020

Repasar

Hay cosas que uno sabe desde siempre. Cada tanto uno se encuentra con personas equivocadas y casi siempre, salvo que uno sea un pedante insoportable, se deja que sigan con sus ideas, a menos que se trate de un asunto de interés directo.
Pero al fin, es inevitable pisar el palito y confrontar. Hay gente que también está muy segura de lo que piensa, y tiene sus motivos. Y en este grupo, no falta quien insista en querer corregirnos.
Y acá empieza el problema: de las cosas que se saben hace mucho, ya se ha olvidado el fundamento, porque el saber se automatiza y el conocimiento pasa a funcionar como un prejuicio.
No está mal, los prejuicios ahorran muchísimo tiempo y energía.
Pero cuando se quiere argumentar, nos quedamos cortos ¿quién necesita argumentar que dos y dos son cuatro? Creo que todo ser honesto se siente en falta cuando toma conciencia de que tiene incorporado un prejuicio.
Bueno, un camino es reafirmarse y reduplicar el prejuicio, sentenciando el tema a cerrarse para siempre. Y el camino largo, que es repasar, reconstruir cómo se llegó a tal saber, y buscar nueva información.
De paso, entre que uno investiga, se pasa el momento de contestar, y la discusión se olvida.

sábado, 16 de mayo de 2020

Hacer todo bailando

Bien o mal, cuando se tiene la música en los huesos uno baila de acá para allá. Si la música no se te mete adentro y te hace bailar, no sirve para nada. Lo mejor es aprender, escuchar y tocar mucho, siempre cosas que den ganas de moverse, girar, saltar y patalear.
Un poco decadente y kitsch, con posibles efectos secundarios de querer comer manzanas envenenadas, despertarse con besos y hablar con pequeños animales y plagas.
Una cosa es garantizada: nunca más te vas a tomar en serio a vos mismo.

viernes, 15 de mayo de 2020

Ser maleducado

Hay muchas formas de ser maleducado, que pueden estar bien o mal, según el contexto. Lamentablemente hay casos en que si no se levanta un poco de roncha, las cosas no se resuelven.
Pero lo más interesante son las ocasiones en que ser maleducado depende del efecto que causa en el otro. Hace falta que el destinatario, el espectador se indigne, se ofenda, para que cuente como mala educación. Es indiferente si la respuesta viene de un interlocutor o de un testigo casual.
Pero aun cuando los ofendidos son extraños, no deja de haber una intención, un cálculo de ser maleducado ¿Será cierto que los demás interpretan más la intención que la palabras? Pero entonces, la intención es en realidad el efecto de lo supuesto por los demás.
De hecho...

miércoles, 13 de mayo de 2020

Pedir plata

Empiezo por contar que casi nunca le doy plata a la gente que pide por la calle. Y no e falta de empatía, alguna vez me quedé varado y tuve que pedir monedas entre la gente para volver a casa.
También, ocasionalmente, supe lo que se siente no tener nada de plata. Pero nada es ni monedas para el colectivo. Y no saber si vas a conseguir.
Pero también conocí gente que pide en la calle y cuando te entendés la vida y cultura de los pícaros propiamente dichos, bueno, digamos que empezás a sentir desconfianza.
Otro motivo, y quizás esto se relaciona justamente con haber sido parte del grupo de los que piden, es que está como implícito que la caridad es un vicio de los que tienen de sobra. "Que ellos den".
Sin llegar a estar en situación de extrema necesidad, puede pasar que se necesite plata por un evento desafortunado. Por ejemplo, pagar un sepelio ¿a cuánto está ahora? Ahí se ve la fuerza que tuvieron las viejas Sociedades de Socorros Mutuos, originadas en la necesidad de tener un fondo común para pagar los entierros. Hoy nadie se acuerda de eso, hasta que te pasa.
También puede pasar, y es más frecuente, que haya algo bueno para hacer, una oportunidad a destiempo de tus ahorros. Ahí está bueno tener amigos con plata, por eso la gente manda a sus hijos a colegios caros.
Las redes cambiaron todo, dicen. Ahora no se pide en la calle, no se hacen sociedades: se pide en las redes, con posteos, microfunding, patreones y scam. De vuelta, te encontrás de todo.
Pero no hay como pedir en persona, interpelar al amigo, familiar o desconocido con un pedido casi tan íntimo como el sexo:
Quiero tu plata.

martes, 12 de mayo de 2020

Dibujar fractales

Olvídense de los mandalas: la neta son los fractales!
Vamos a ver: el mandala como diseño es una forma cerrada, que se reenvía constantemente a sí misma. No se puede imaginar una mejor imagen para el mito individualista de occidente. Ni siquiera hace falta meterse con el hecho de que los mandalas recuerdan sobre todo el eterno retorno de lo igual (una idea oriental y degenerada, en el más nazi de los sentidos) y promueve la conformidad con el ciclo de las reencarnaciones, encadenando el espíritu en el samsara.
Miren en cambio los fractales: repetición y sublimación de lo absurdo como la vida misma. Las formas pueden rotar, oscilar, proliferando siempre y en todas direcciones.
Dibujando fractales la mente no se vacía: se desintegra. Qué quede después, no importa. Tal vez una especie de fractal unidimensional recapitulando los movimientos de una torre de hanoi.
Mientras la mente se diluye, el cuerpo puede ponerse en marcha.


lunes, 11 de mayo de 2020

Hacer listas de cosas

Listas improvisadas, que no sirven para nada. Listas exhaustivas, que parecen cosas vivas.
Listas de regalos, para los nenes malos. Listas de los mandados, para gastar lo mal ganado.
Listas en cartulina, con cosas que nadie adivina.
Listas letra chica, que hace la gente rica. Listas de amigos sanos, escritas a cuatro manos. Listas de conveniencia, para perder la paciencia.
Listas chicas y grandes, listas de pasos de los Andes. Listas de artistas viejos, compendios de catalejos.
Listas para salvarse, y también para bañarse. Listas de caminantes, que se ponen irritantes.
Listas hechas con esmero, que ocupan el día entero.
Listas hechas con birome, con firuletes enormes. Listas con ironía, preciosas listas de librería.

domingo, 10 de mayo de 2020

Peticionar a las autoridades

Hoy en día las autoridades tienen cuenta en todas las redes sociales. No sólo eso, sino que todo el mundo está de acuerdo en que sus cuentas oficiales no tienen derecho a bloquear usuarios. Así que la mesa de entradas está abierta y a sólo un "enviar" de distancia. Por supuesto que el mejor día es el domingo: es el día en que la mayoría descansa, y las bandejas de entrada se llenan de notificaciones.
Podrá parecer que nadie va a leer esos petitorios, pero "si todos los chinos dan una patada en el suelo al mismo tiempo"... Magia! Camuflaje social.

sábado, 9 de mayo de 2020

viernes, 8 de mayo de 2020

Humor negro

Un humor negro, eso es literalmente la melancolía. Y parece que la única salida del humor negro es el humor negro propiamente. Se dice que no todo el mundo puede apreciar el humor negro, yo digo que toda capacidad se puede ejercitar y desarrollar. Puede que haya casos irrecuperables, pero serán muchos más si no se hace el intento.
Los fracasos tienen que ver sobre todo con la falta de criterio didáctico: es archisabido que si a una persona le plantean una tarea muy por encima de su capacidad, nunca la aprende. Hay que ir de a poco, estirando la tolerancia a lo macabro, a la falta de respeto por la desgracia, para llegar a percibir los beneficios de la risa.
No es cosa de encender la luz mientras te chupan la pija y encontrar en la mesa de luz un ojo de vidrio.

jueves, 7 de mayo de 2020

Aprender un ritmo

Casi todos los músicos creen que su instrumento es el más piola. Algunos tienen razones para agrandarse, como los pianistas: el teclado es casi universal, permite todo en materia de composición, y se presta tanto al rol de acompañante como al de solista. Pero en cuanto a desproporción, no hay quien pueda con los percusionistas. Todos parecen creer que lo suyo es no sólo lo más atractivo, sino también lo más didáctico y accesible que existe. Y así hay que ver cómo se entusiasman queriendo hacernos entrar unos engendros de secuencias rítmicas que desafían nuestro sentido de coordinación natural y solamente suenan bien debajo de un colchón de música producida por otros instrumentos.
A no desesperarse, siempre se debe acudir a los grandes maestros, que, aunque la posmodernidad no lo crea, tienen respuestas para casi todo, porque la humanidad es idiota y se tropieza una y otra vez con los mismos problemas.
Para la ocasión, necesitamos al genio de Aroldo Pintos, un señor capaz de hacer que cualquiera aprenda a tocar una chacarera o una zamba. Y eso que son ritmos nada sencillos.
Para lograr esto, tradujo los ritmos en frases fáciles, pregnantes. El ritmo de chacarera es "papito papá, papito papá" ¿ven? Ya lo tienen.
Así es como hay que hacer con cualquiera de estos engendros progres que se les ocurren a los percusionistas.

miércoles, 6 de mayo de 2020

Dejar que otro pelee

Todos los que tuvieron un padre que hizo la colimba saben aquello de que "el soldado no necesita huevos, sino obediencia". Hasta ahí llega el sentido castrense de lo ingenioso. Pero no deja de ser una gran verdad del oficio miliar desde, como mínimo, Sócrates. Para los generales, los mejores soldados son los que pelean cuando y como se les dice, y sobre todo, los que pueden quedarse quietos.
Como todo esto entra en contradicción con la cultura del coraje que nos meten en la cabeza desde que podemos entender un dibujito animado, tratan de ponerle humor a la cosa para que encaje.
Demás está decir que no hace falta haber hecho el servicio militar para terminar metido en ese brete. Se puede sospechar que esto es la causa de que cada vez que nos toca elegir con cierta libertad, nos comportamos como verdaderos cobardes, sin valor ni lealtad, y corremos a tomar el primer atajo que nos prometa volver a quedar obligados.
Pero afortunadamente no somos tan libres. Por lo regular nos gobierna el imperativo de no dejarnos pisotear, de sostener nuestra posición hasta el último hombre, y damos todas las inútiles batallas del día.
Hoy no, que lo arregle otro.

lunes, 4 de mayo de 2020

Meterse en camisa de once varas

Uno es amo de lo que calla y esclavo de lo que dice. Pero nadie es amo para siempre, y po más que se esfuerce termina abriendo la boca y hablando de más.
Es como en el dilema del prisionero y el carcelero: si el carcelero se duerme, el preso se escapa. Luego, en la medida en que la motivación del preso es una fuerza absoluta, y la del guardia es relativa, porque es un tema entre otros, en algún momento va a fallar la vigilancia, y el impulso hacia la libertad, que no falla nunca va a liberar al prisionero.
Así, la dialéctica del amo y el esclavo nos condena a meter la pata.
Otro impulso que nunca duerme es el de alguna gente por endilgarle tareas al prójimo. Créanlo: son como aves de presa, detectan a kilómetros al gil que está a boyando al pedo y a punto de ofrecerse para dar una mano. Se precipitan como el destino sobre el desdichado y lo convierten en su sirviente.
Es inútil resistir, contenerse, no se cura con psicoanálisis, pastillas, PNL, mindfulness, mindblowing, blowjobbing, ni con TCC, TEC, CCCP o reforma del pensamiento.
Si acaso nos queda juntarnos a lamentar y comparar.
Y vos ¿en que quilombo te metiste hoy?

domingo, 3 de mayo de 2020

Navegar

Un día ocioso, el aire tibio, la brisa leve. Las aguas calmas en todo el orbe.
Las naves están aparejadas y llenas las bodegas esperando la orden de levar anclas.
Sólo falta que tomes impulso y abordes.
No hace falta más que cruzar la pasarela y acomodar el equipaje en algún rincón.
La sed de viajar no nace de la falta de raíces, sino de la oportunidad.
No ha habido ni habrá en la historia un día como hoy para subirse al velero, gomón, yate oceanográfico o tabla de barrenar. Es el día en que está escrito que todas las aventuras llegarán a buen puerto.
Es como el San Martín de los días predestinados para salir a navegar, pero nadie puede hacerlo.
Vas entendiendo.

sábado, 2 de mayo de 2020

Arrepentirse de lo irremediable

Ese día vino a verme y lo primero que dijo fué "No sé a qué vine".
Fué el mayor acto de sumisión que alguien me haya dedicado, y por supuesto, decidí no aprovecharme.
Nuestras decisiones parecen importantes en el momento, pero no: las acciones que tienen consecuencias duraderas son las que se sostienen de manera duradera y consistente. Ningún destino se forjó en un instante, ningún karma se construye con un soplo de la voluntad.
Entonces uno se da cuenta de todas las oportunidades perdidas por escrúpulos estúpidos.
Si hubiera salido a bailar esa noche. Si no hubiera bailado esa otra noche. Si hubiera llamado, si me hubiera quedado.
Decía que nada durable se hace de repente, pero lo contrario es cierto: mucho puede deshacerse, en especial las cosas que todavía no llegaron a ser. Una destrucción masiva y constante de potencialidades. Besos que no se dieron, carreras que no largaron, asados que nadie comió.
Arrepentirse no cambia nada, pero aquellas omisiones tampoco, así que mejor hacerlo de una vez.

viernes, 1 de mayo de 2020

Sentir autocompasión

La moralina del heroísmo vecinal dice que una persona madura no debe sentir lástima de sí misma. No hay que darle muchas vueltas, es siempre la misma arenga de las clases de educación física "levantate y seguí corriendo". Lo que todas esas frases motivadoras dicen es claramente, por más que se esfuercen en maquillarlo, "no seas mariquita".
Está muy bien que tengamos objetivos, y que nos identifiquemos con ideales, bueno, es inevitable. Pero una cosa es que algo pase, y muy otra que nos dejemos llenar la cabeza, o peor, hacerse militante del lecho de Procusto.
Curiosamente, y no tan curiosamente, son estas mismas doctrinas las que promueven que se impulse a los niños a autoconsolarse ¿En qué quedamos? ¿Hay que arreglarse solo pero no se puede sentir lástima por uno mismo?¡No hay forma de hacer eso!
Sí que hay, y casi todos la encuentran: convertirse en su propio verdugo, identificarse con esa voz que te exige ser maduro, ser tu propio sargento.
Realmente hay que tomarse un día, mirar todo el daño que nos hemos hecho a lo largo del crecimiento, y sentirse muy apenado, porque ya está hecho y no hay vuelta atrás.

jueves, 30 de abril de 2020

Mirar porno

Todo el mundo ve porno en algún momento de su vida. La pornografía está presente desde que el primer cavernícola frotó una piedra en la pared de la cueva. Por supuesto que lo primero que vamos a buscar son esas cosas que "no puede ser que alguien haga eso". Y sí lo hace.
No hay prácticamente nada que no se haya usado como rubro para la pornografía. Foucault decía que en Sade se ejemplificaba cierta necesidad de agotar la combinatoria que permitía el cuadro de la representación clásica, en un despliegue inaugurado por el Quijote.
Al margen, Foucault nunca entendió un pito del Quijote si creyó que Cervantes se ciñe en algún punto a la representación, como puede que lo hiciera el Marqués libertino.
Entonces, la pornografía ¿opera más allá de la representación? El auge de las producciones "amateur", las "webcams" y demás, que intentan devolver la eficacia de la inmediatez podría apuntar en esa dirección. Pero nuestras ideas son como las pijas de los actores porno, siempre apuntan hacia el agujero más próximo.
Tal vez alguien encuentre alguna vez filmada su propia fantasía, yo tiendo a creer que no nos ponemos en los detalles, que nos basta con ver gente cojiendo.

miércoles, 29 de abril de 2020

Romper una taza

Cuando estás apurado, cuando estás medio dormido, cuando estás enojado, te pasa. Cuando la sacás de la alacena, cuando la estás lavando, cuando la vas a guardar. Los puntos a lo largo del tiempo y el espacio en que nuestra discapacidad puede interceptar la historia de una pieza de vajilla son innumerables, se multiplican con exuberancia fractálica.
No sorprende que el pensamiento mágico intente conjurar esta amenazante incertidumbre precipitando la rotura de manera voluntaria, rompiendo la loza en rituales típicamente festivos.a
Es la manía. La omnipotencia "te vas a romper cuando yo quiero".
También hay gente que pretende enfermarse a propósito. Harían mejor en romper una taza


martes, 28 de abril de 2020

Leer historietas

Estoy seguro de que el prejuicio de ver a las historietas como un género menor ya debe haber desaparecido. De hecho, gracias a una tarea escolar me vengo a enterar que ya se clasifican como un tipo de libro entre otros. Bien por las historietas. Y no está de más aclarar que la condición de ARTE no la deben al cómic ni al manga ni a la novela gráfica. Las historietas lisas y llanas son arte, como es arte el Quijote, cuya única intención era entretener.
Lo único que sostiene el prejuicio, ya desaparecido, es la idea de la obra de arte como un objeto único e irrepetible. Una concepción que arranca allá por el renacimiento, o antes, cuando las obras de arte empiezan a ser objetos a adquirir por quienes tenían dinero sufciente.
Es curioso que por la misma época, apenas después de Leonardo, aparecieran las imprentas, escupiendo libros al por mayor. La posibilidad de producir en mayor escala objetos resalta el valor de las obras realizadas por única vez, y del trabajo llevado a cabo con técnicas secretas, propias de iniciados.
Otras ramas del arte, como la música, estuvieron en cambio siempre ligadas a la repetición, cuanto más fiel más apreciada. Y esto nunca fue un obstáculo para que las canciones se compraran y vendieran.
Por más que las historietas hoy puedan ser objetos de colección, ello es consecuencia de su misma condición perecedera, y también el arte moderno tiene ejemplo de obras perecederas.
Entretener, sí que es algo vital.

domingo, 26 de abril de 2020

Usar la ropa al revés

Mi vieja -todas las viejas- decía que si te ponés la ropa al revés es porque vas a recibir un regal. Por supuesto que no funciona si uno lo hace a propósito: ya probé. También parece que era indiferente que quede lo adelante para atrás, o lo de adentro para afuera.
Ahora, el verdadero regalo es la sensación de transgresión pavota que produce andar con la ropa al revés. En esto sí que se sienten diferencias.
Con la ropa puesta de atrás para adelante, además de incomodidad, hay un sentimiento de broma escolar, una payasada de entrecasa. O también, después de un rato, se siente uno como un cómico en el entreacto, consciente y a la vez desentendido de su caracterización.
La cosa cambia radicalmente cuando se tiene la superficie exterior de la tela en contacto con la piel, esa que normalmente está expuesta a la intemperie, y vice versa. es prácticamente lo mismo que andar desnudo por la vida, y ahí está lo más excitante.
¿O será el simple hecho de hacer las cosas al revés?¿Será como ponerse ropa interior del sexo opuesto? Algo parecido, pero es una inversión autosuficiente, autoerótica. Como si el sexo de uno mismo tuviera su propio lado opuesto. Bueno, tiene el otro lado puesto.

sábado, 25 de abril de 2020

Descongelar la heladera

Alguna explicación científica de por qué las heladeras apestan tanto cuando pierden el frío? Para mi que las bacterias se aguantan el frío sin reproducirse sólo para vengarse resentidas en cuanto la temperatura sube por encima de quince grados.
Cuando me recuerdo que de chico raspaba la escarcha del congelador con una cuchara y la comía, me dan arcadas. Parece que la evolución es un camino irreversible de acumulación de ascos.
Antes no pensábamos que fuera peligroso tocar un picaporte, ahora salimos con trajes de astronauta.
Quién dice venga después una epidemia de cólera y se ponga de moda en el mundo usar el bidet.
Y así, de peste en peste, cada día nos aislamos un poquito más. Es como para preguntarse si empezamos a usar ropa por el frío o para tapar la mugre.
Si hoy tuviéramos que comer carne colgada durante días de un gancho, protejida de las moscas por un alambre tejido, nos haríamos vegetarianos. Y no es que antes la gente venía mas resistente: se morían más de estreptococos, la mitad de los niños no cumplían cinco años. Esto fué normal hasta antes de ayer.
Ojo que toda evolución tiene su contracara, cada progreso engendra una corriente retrógrada, como los gourmets que comen la carne "curada", es decir, abombada.
Seguro que debe haber algunos almacenando queso durante años sin descongelar la heladera.

viernes, 24 de abril de 2020

Hacer una torta

Es viernes! A comer! Ok, todavía no. La repostería es un género sobrevalorado. Las recetas tradicionales son como el Angel Food que hizo una vez Blanca Cota: después de hornear con más cuidados que una terapia intensiva una masa que precisa tamizar la harina doce veces, un invitado le dijo que parecía miga de pan. Por eso dije que la hizo una vez, no lo repitió.
Mejor comprar una torta loca en el chino, una mousse de cajita para rellenarla y agregarle el chocolate que picamos ayer.
Eso o chocotorta, que algunos quieren excluir porque no se hornea... Una estupidez: ese trabajo lo hace el horno.
Será una torta fácil, pero más fácil era tu abuela, o qué.

miércoles, 22 de abril de 2020

Salvarse raspando

No hay forma de ganar sin arriesgarse, esto se nos repitió suficientes veces. Ahora que para estar mínimamente tranquilo haya que meterse en berenjenales y camisas de once varas es cosa que no tiene explicación lógica, y sin embargo ocurre.
Y qué postura tomar? Podemos confiar en las recomendaciones de quienes ya superaron la prueba una y otras vez? Saben los expertos que deben su éxito cotidiano más al azar que a su exeriencia?
Se cae en la ilusión de "safó muchas veces, debe tener un sistema" y no se ve que "siempre se metió en líos, nunca aprende".

lunes, 20 de abril de 2020

Seguir tu nariz

El olfato, tal como los otros sentidos, se puede desarrollar o embotar. Mejor aún: como todas las funciones, se pueden desarrollar o atrofiar. Nosotros sólamente nos ocupamos del olfato en un sentido comercial, decorativo. Lo usamos para refinar nuestra gastronomía y nuestras bebidas alcohólicas.
Qué se hizo del olfato como instumento de investigación química? Todavía hoy, cuando la gente se imagina un análisis químico, piensa en un aparato mágico donde ponen la substancia desconocida y te tira la composición química, siguiendo el modelo de la identificación por el olor que se usaba antes de que existierasn reactivos y espectrografía de masas.
No sólo tenemos nariz para saber quiénes son nuestros amigos o quien nos quiere cojer, eso es un uso secundario.
 El olfato es un sentido de supervivencia, nos dice qué cosas no comer, nos dice qué pié se gangrenó y hay que amputar.
O que esa botella tiene lavandina y no limonada.

domingo, 19 de abril de 2020

Madrugar

Para muchos es parte de la rutina, algunas veces normalizada, otras padecida. Hasta hay un montón de gente que defiende las ventajas de levantarse antes que el sol.
Seguramente hay una mutación genética que te hace madrugador, pero eso no importa acá.
Hay una vivencia que corresponde a salir, tener que salir, de casa al trabajo o la escuela cuando todavía es de noche, caminar por las calles sombrías, esperar un colectivo adivinando las luces del tránsito, viajar mientras el cielo se aclara de a poco. Cuando pasa esto, es como si el resto del día quedara manchado de noche.
Pero hay otras madrugadas, que tampoco son las que se encuentran esperando despierto. Son los dían en que uno arranca antes de hora porque quiere, porque sin necesidad puso el despertador a las tres y salió a ese mundo a contrapelo que comparten los repartidores de diarios y las panaderías.
Algo así se hace un par de veces en la vida, si no se arruina.

sábado, 18 de abril de 2020

Envidiar al vecino

El vecino invitó gente. En vecino pone música. El vecino coje de día. El vecino fuma porro. El vecino discute. El vecino se va todo el fin de semana. El vecino tiene un perro. El vecino tira cuetes. El vecino está loco. El vecino es aburrido. El vecino manda fruta. El vecino es una puta. El vecino no hace nada. El vecino anda en moto. El vecino fuma pino. El vecino arruina el planeta. El vecino es proxeneta. El vecino es empresario. El vecino es bancario. El vecino es funerario. El vecino toca la guitarra. El vecino me dejó una notita. El vecino quiere que suba. El vecino tiene olor. El vecino votó a favor. El vecino vive del aire. El vecino tiene un yate. El vecino tiene hambre. El vecino vive solo. El vecino no da bola. El vecino es un pajero. El vecino mató un perro. El vecino tiene todo el muy hijo de remil putas.

viernes, 17 de abril de 2020

Cambiar la contraseña

Horror, otra vez a cambiar la contraseña. Por supuesto, hay que hacerlo a los pedos porque justo tenías que entrar a las apuradas a hacer un trámite impostergable, cuanto te corta el mambo un cartelito botón que te obliga a inventar de la nada una contraseña,que no puede tener menos de diez caracteres, incluir un letras y números, mayúsculas y minúsculas, no puede incluir tu fecha de nacimiento, ni tu número de teléfono, ni puede ser ninguna de las anteriores.
Señores! Qué estupidez! Miren el gol de Maradona a los ingleses ¿cómo los esquiva? corriendo derecho!! Porque cuando tenía que cambiar, no cambió, y ahí está la evasión, el camuflaje, la finta: no en hacer algo distinto, sino en hacer algo inesperado.
Qué se necesita para acceder a una cuenta personal? Comprobar que uno es el mismo. Los sistemas deberían enfocarse en reconocer la identidad, en lugar de una clave cambiante.
Maldita alteridad.

jueves, 16 de abril de 2020

Sacar cuentas

Las cuentas son tan simples como tediosas. Dejando aparte a una minoría de personas que realmente disfrutan de la aritmética, ordenar cantidades una tras otra comporta un fastidio acumulativo.
Se piensa que es un problema con la didáctica escolar, que por rudimentaria nos predispone desde un principio contra las columnas de cifras.
La que sí es cierto es que, en general, la enseñanza de las matemáticas, y de casi todas las disciplinas, se ha encomendado a quienes mejor las practican. Es decir a los amantes de las matemáticas, esos monstruos, se les pide que imaginen formas de interesar a las mentes normalese n eso que para ellos es un objeto de interés per se.
Pero desde que lo mismo pasa con todas las disciplinas, no sirve para explicar la aversión casi universal por el álgebra.
La verdadera clave está en la historia de Galileo: Galileo fué el que dijo "la naturaleza está escrita en caracteres matemáticos". Hoy es un lugar común, al punto de que no nos horroriza semejante paradoja. Lo real articulado esencialmente en base a unos simbolitos que no significan nada.
Ocuparse de esas marcas que son como el tejido de lo real es, para nuestra mente, lo que para nuestras manos recoger los restos de comida remojada de la pileta de lavar los platos.
No me extraña que quisieran quemar al atrónomo.

miércoles, 15 de abril de 2020

Dar malas noticias

Por qué cuesta dar malas noticias? Porque siempre matamos al mensajero. Así que no sirve preparar nada, sobre todo cuando antes de empezar a hablar, ya está todo dicho.
La única razón para hacer esto es prevenir mayores daños. La única razón noble, ahora que lo pienso, ya que también se puede hace por sadismo.
Así que la situación es la del adulto responsable que tiene que llevar al niño a vacunar: sabe que le causará un sufrimiento, pero también asume que es una decisión no negociable.
Siempre es bueno convidar un caramelo después del mal momento.

Ensayar un discurso

Ensayar frases ante un espejo es una imagen que pertenece a las películas, en especial a las películas norteamericanas. Es imposible saber si estas ficciones reflejan algo acostumbrado por la gente que retratan, o si la costumbre se fué modelando con el cine. Pero lo seguro es que uno tiende a creer que es algo propio de una sociedad donde se valora la apariencia y la ceremonia. No precisamente que tengan la vida ritualizada: más bien parecen querer llegar a ritualizar su vida, como que admiran a las culturas que lo han logrado.
Esto también explica la sobrevaloración del fetichismo. Algo que siempre fué considerado marginal, raro, artificioso, se ha convertido gracias al séptimo arte en una forma idealizada de sexualidad, una especie de grado superior del erotismo. Ese el el sentido que toma la expresión "cumplir una fantasía": significa literalmente, practicar algún número del repertorio libertino.
Si bien hablar es una forma de contacto, y seguramente en cada acto de habla se juega una porción, pequeña pero indispensable de excitación sexual, para hablar en una ocasión especial de forma efectiva, nosotros tenemos otros métodos. Nosotros queremos que esto sea espontáneo.
Para eso le pedimos al psicólogo que nos ayude a superar nuestras inhibiciones, participamos en talleres para conectarnos con nuestras emociones, aplicamos la meditación para estar en armonía. Rechazamos lo artificial, lo preparado, todo aquello que represente una discontinuidad, una doblez en nuestra persona. Nuestras acciones deben ser ante tono el testimonio de nuestra unicidad, nuestra identidad con nosotros mismos.
Nos esforzamos tanto en esto, que tal vez no sea tan terrible en comparación, simplemente ensayar unas palabras, aprenderlas, repetirlas y agregarles matices, y hacer el numerito.

lunes, 13 de abril de 2020

Plantar una semilla de palta

Vamos, ya saben como se hace: se clavan cuatro escarbadientes en el carozo de palta y se apoya en el borde de un vaso con agua. Es la versión HD de la germinación del poroto. Todo es más grande: la semilla, la planta resultante, y el tiempo que se le presta atención.
Pero la mejor diferencia es todo lo que viene atrás, porque para plantar un poroto uno va y compra porotor, así nomás. Pero para plantar una palta, hay que comer una palta. Si la canción dice que para destruir hay que hacer, acá para crear hay que consumir.
Uno está tentado de dividir toda la botánica en semillas que son comida, y semillas que tienen comida. Con las primeras hay que ser ahorrativo, son pasto de los acaparadores, entrañan una filosofía de vida conservadora. Con las segundas, hay que ser voraz y pantagruélico: precisan un espíritu exuberante y derrochador.
No por nada la palta es una fruta americana.

domingo, 12 de abril de 2020

Sacar una foto

Hace rato que sacar fotos se volvió para muchos parte del lenguaje gestual. Las fotos circulan multiplicadas a la enésima potencia. Para muchos, que no para todos, son el comentario cotidiano y el intercambio fundamental con el mundo.
Al mismo tiempo, vengo notando que puestos ante el dilema de hacer algo con su tiempo libre, la respuesta más frecuente es "un curso de fotografía".
Al margen del señalamiento posible, y válido, de que el planteo de hacer algo con el tiempo libre -como si fuera un objeto mueble, o un chirimbolo que se guarda en un cajón- ya es un punto de partida destinado a irse a los caños, la respuesta es ubicua.
De repente todo el mundo quiere ser Clint Eastwood en Los Puentes de Madison? Debemos culpar al Arte, más que a las TICs?
Admitámoslo: el sueño del pequeño burgués (que no es la misma persona que el pequeñoburgués) es vivir la vida del artista, o más bien, vivir una vida que sea una fiesta de artistas.
Günter Grass definió las fiestas de artistas como un lugar "donde los burgueses juegan por un rato a ser artistas"
Desde la posguerra en Düsseldorf al click de una cámara reflex, la fiesta sigue siendo la misma.

Buscar segundas intenciones

Aunque parezca lo contrario, los psicólogos no estamos muy preparados para leer segundas intenciones. De hecho, a lo que menos atención le prestamos es a las "intenciones", sabemos que son lo más errado respecto de la verdadera causa de sus problemas.
Por otro lado, las famosas "interpretaciones" nunca son del tipo "mensaje secreto", ni mucho menos "leer el pensamiento".
Si algo se lee en una interpretación es otro pensamiento, otro hilo entretejido con el normal.
Las segundas intenciones son otra cosa: pura malicia. Y hay algo particular: las segundas intenciones son siempre idénticas, son una sola  y constante. Y no guardan ninguna correlación con sus manifestaciones.
Algunas personas tienen facilidad para registrarlas, otras personas las ven en todos lados. Una vez planteada la sospecha, es imposible de borrar, por aquello de la falta de correlación.
¿Es preferible la suspicacia, o la ingenuidad?
Lo que es preferible SIEMPRE es poder optar, no ser esclavo de una actitud.
Hace algo de manera voluntaria ayuda a no hacerlo de manera involuntaria.

viernes, 10 de abril de 2020

Afilar un palo

Cuentan que un día, estaba el Monito en la selva, sentado sobre una piedra, afilando un palo.
LLegó el Carpincho, que andaba de paso, y al verlo le preguntó:
-Monito ¿Qué estás haciendo?
-Afilando un palo.
-¿Y para qué, Monito?
-Para clavárselo en el culo al León.
-¿Te parece, Monito?
-Sí, así no rompe más las pelotas.
-Si vos decís... Cuidate Monito.
Y el Carpincho siguió su camino. Y el Monito siguió afilando el palo.
Al rato pasó el Búho, y al verlo le preguntó:
-Monito ¿Qué estás haciendo?
-Afilando un palo.
-¿Y para qué, Monito?
-Para clavárselo en el culo al León.
-¿Te parece, Monito?
-Sí, así no rompe más las pelotas.
-Si vos decís... Cuidate Monito.
Y el Bhúo siguió su camino. Y el Monito siguió afilando el palo.
Al rato pasó la Comadreja, venía apurada, pero se paró a preguntar:
-Monito ¿Qué estás haciendo?
-Afilando un palo.
-¿Y para qué, Monito?
-Para clavárselo en el culo al León.
-¿Te parece, Monito?
-Sí, así no rompe más las pelotas.
-Si vos decís... Cuidate Monito.
Y la Comadreja siguió su camino. Y el Monito siguió afilando el palo.
Al rato vino la Hormiga, que se enteró por el Búho, a preguntar:
-Monito ¿Qué estás haciendo?
-Afilando un palo.
-¿Y para qué, Monito?
-Para clavárselo en el culo al León.
-¿Te parece, Monito?
-Sí, así no rompe más las pelotas.
-Si vos decís... Cuidate Monito.
Y la Hormiga se volvió al hormiguero. Y el Monito siguió afilando el palo.
Al rato pasó el Yacaré, y medio para cacharlo preguntó:
-¿Qué estás haciendo, Monito?
-Afilando un palo.
-¿Y para qué, Monito?
-Para clavárselo en el culo al León.
-¿Te parece, Monito?
-Sí, así no rompe más las pelotas.
-Si vos decís... Cuidate Monito.
Y el Yacaré se alejó al trotecito. Y el Monito siguió afilando el palo.
Al rato pasó el Pato, y al verlo le preguntó:
-Monito ¿Qué estás haciendo?
-Afilando un palo.
-¿Y para qué, Monito?
-Para clavárselo en el culo al León.
-¿Te parece, Monito?
-Sí, así no rompe más las pelotas.
-Si vos decís... Cuidate Monito.
Y el Pato se volvió preocupado a la laguna. Y el Monito siguió afilando el palo.
Fué pasando el día y los animales de la selva pasaban y preguntaban. Y el Monito seguía afilando el palo.
Como para la tarde llegó el León y con tono despreocupado le preguntó:
-¿Qué estás haciendo, Monito?
-Boludeces.

jueves, 9 de abril de 2020

Tracy Chapman

Cuando escuchás a Tracy Chapman por primera vez te preguntás si es un hombre o una mujer. Después escuchar lo suficiente te enamorás y te seguís preguntando quién es. Es una amazona capaz de hacerte su esclavo a fuerza de ternura? Es un Dioniso irresistible y despreocupado?
Al final terminás averiguando, pero no importa, porque en tu fuero interno, lo que cuenta es que no pudiste ni podrías jamás descubrirlo por su voz.


miércoles, 8 de abril de 2020

Agachar la cabeza

Siempre que me hablan de lenguaje corporal me repliego en mi escepticismo. La verdad es que no creo ni una palabra de toda esa empiria acumulativa, porque, sin dudas, el lenguaje corporal es mi punto débil.
Por más que me repita que los miopes siempre andamos encorvados, la verdad tiememucho más ver con la atracción que me genera el piso al caminar, y mi propio cuerpo y mis manos mientras divago.
En la escuela nos marcaban mucho el tema de la postura, era mil novecientos ochenta, y la pedagogía moderna convivía con las bajadas de línea dle gobirno militar. Se formaba tomando distancia, hacindo derecha dré, firmes y de frente march. El pelo corto: no debía hacer colchoncito ni tapar la nuca (teníamos un compañero al que por excepción dejaban llevar el pelo crecido: un accidente con aceite le había dejado manchones lampiños en el cuero cabelludo).
La salida era un momento apoteósico, se suponía que marcábamos el paso con esos zapatos escolares de taco de goma, y el director, el Profesor Juan Carlos Gaudio, nos iba dando las órdenes y nos alentaba a marchar "bien derechitos, con la cabeza en alto". Gaudio era tenebroso, recorría los recreos con un libro negro donde apuntaba los castigados, pero de ahí a que los chicos se tomaran tan a pecho eso de levantar la cabeza hasta caminar directamente con la pera hacia arriba... qué ridiculez.
Desde ahí nunca pude pararme derecho aunque quisiera, siempre tengo que agachar la cabeza.

martes, 7 de abril de 2020

Recortar papelitos

Hace mucho encontré -creo que en una revista HUMI- un truquito que se trataba de hacer, en una hoja de papel glacé, un agujero tan grande como para pasar por él. Algo así como la solución de la paradoja del camello y el ojo de la aguja, al alcance de una tijerita escolar.
La solución es fácil: se corta una especie de zig zag para que el papel de despliegue como una guirnalda, al igual que con los farolitos chinos.
Cuando lo ví, ya conocía la banda de Moebius, y el agujero extensible me pareció infinitamente superior. Qué hace la dichosa bandita? Es un aro, que si lo cortan sigue siendo un aro, gran cosa: es un ocho.
El papel desplegable hace que un chico o un adulto atraviese un papel glacé: es un portal. Así es como gracias a una manualidad editorial, un chico de nueve años llega a considerar la textura de la materia, la porosidad del espacio. Así entendí que una hora puede durar una tarde, pero que a veces un rato no cabe en un domingo.
Así se entiende que la creación ex-nihilo es una posibilidad, a condición de que lo creado sea el negativo de lo dado.
Así se prepara uno para aceptar que lo más importante, lo que cuenta del ser es el vacío que funda su desarticulación.
Papel y tijera.

lunes, 6 de abril de 2020

Rodar y rodar

En el piso, cual gusano. Arrastrándose de un lugar a otro. Arrastrando el polvo y la pelusa al avanzar. Desde abajo ver crecer las horas, sin hacerse de un motivo. Sin tomarse la molestia de pedir una mano que nos libere el camino. El día se perdió y fué mejor que haberse preocupado. El día ya pasó y no hay que lamentar, nada se rompió.
Rodando sin parar, es difícil darse cuenta de que todo estuvo en su lugar

domingo, 5 de abril de 2020

Exabruptos

Estamos solos? No! Estamos rodeados. Vemos esos videos filmados con drones volando por lugares icónicos, ahora desiertos, libres de presencia humana, y nos volvemos a nuestras propias ventanas con envidia: por la esquina dobla una vieja con changuito interumpiendo la epifanía, en aquel semáforo para un fletero desacralizando la paz del domingo, en el balcón de enfrente el señor de musculosa manda la mística al rincón.
Ahora, somos necios: damos la espalda al mundo real sólo para zambullirnos en la cháchara de las redes. Ahí sí que es nadar o hundirse. Pero el ir y venir frenético de sentidos personalísimos y comunes no nos tiene que preocupar, lo verdaderamente mortífero son las corrientes profundas y pregnantes de consensos morales.
De repente todos sabemos qué hacer, y por más que estemos en un oasis de impotencia, no hay circunstancia histórica más nefasta que un montón de gente segura de estar de acuerdo respecto a qué hay que hacer.
Acá es donde veo con alegría que un recurso muy común de la gente psicópata nos va a salvar la vida.
Una forma muy simple de disentir y salirse con la suya, sin tener que abrir debates bizantinos, ni arrastrarse inútilmente sobre posiciones transaccionales, es el exabrupto. Es una forma de violencia simbólica, que se refugia en el supuesto de que las pasiones te vuelven inimputable.
Todo el mundo queda amoscado, pero en realidad nadie puede contestar un exabrupto sin descolocarse más, sólo pueden esperar en silencio que pase el mal trago.
Si uno insiste, al final la gente te evita, y así se gana la ansiada libertad.
Como el oso ¿Alguien vió un oso con buenos modales?

sábado, 4 de abril de 2020

Ponerle sazón

Uno empieza de a poquito, con un poco de pimienta, con ají molido, un poquito más cada tanto. Cuando se da la oportunidad hay que animarse a un ají de verdad, un locoto, un cacho-cabra, unos jalapeños... Es como la elongación: sin lastimarse pero tomándole el gusto al dolor se superan límites inimaginables.
¿Estoy militando el picante para que tengamos el paladar de los mexicanos? Tal vez...
¡Qué rico es el picante! ¿Cómo llegamos a adquirir ese gusto? Obvio que el cultivo y la selección habrán magnificado las propiedades de los picantes, pero tuvo que haber alguien en algún lado que probó algo picoso y no sólo lo toleró, sino que quiso más. Se sabe que los europeos se mataban por la pimienta, y la gastronomía americana se basa en el maíz combinado con todas las variedades de ajíes y tomates, o la papa y el ají, que son plantas de la misma familia.
Seguramente los empezaron a comer porque era lo que había, con muchas comidas pasa eso. O también puede ser que lo usaran para calmar el hambre cuando la comida era poca...
Hay sensaciones que es preciso aprender a percibir en su mínima expresión, como el sonido, para poder apreciarlas, y hay placeres que sólo son accesibles si superamos alguna resistencia, como el sabor.


viernes, 3 de abril de 2020

jueves, 2 de abril de 2020

Comer pan y queso

A estas alturas, quedan pocos lujos accesibles de manera responsable. Como en las cárceles, con suficiente plata todo se consigue. Esta certeza empuja en algunos el desprecio por la prudencia y la cautela.
Nosotros que sabemos que no es así, que conocemos los límites del poder del dinero, o que tenemos un limitado poder adquisitivo, tenemos en cuenta la realidad y no buscamos heladerías ni reñideros de monos. Como tampoco somos partidarios del ascetismo, y no creemos que se extraiga ningún valor moral de la privación en sí, queremos sentirnos bacanes aún en medio de la peor conflagración.
Bacanes y por qué no privilegiados.
Hay varias maneras de lograr esto, no demasiadas, pero sí suficientes como para darle un toque personal. En este caso, algo que parece tan básico, y elemental, se convierte gracias a la debida apreciación, en un ritual de sibarita.
Cada uno tiene su versión preferida, ya sea el pan cascarudo que sólo hacen las panaderías antiguas, o la crujiente baguette, los criollitos que desparraman migas, o hasta esos panes hippies de masa madre. Y los quesos, suaves, picantes, duros o cremosos. Cada pan y cada queso es una masa orgánica, aromática y tectónica particular por separado. En cada bocado se hace magia.
Un lujo.