viernes, 20 de febrero de 2015

Día de tantear en la oscuridad

April 7th-16th, 2007
April 7th-16th, 2007 via photopin (license)
En un viejo libro sobre los hippies, encontré algunas descripciones de primera y segunda mano sobre la experiencia de tomar LSD. El autor hacia notar dos fenómenos que consideraba relacionados. Por un lado, era común que la persona bajo los efectos del LSD sintiera que sabía y comprendía todo. Por otro, que algunas personas perdían la capacidad de formular preguntas.

Son dos caras de la misma moneda: si realmente uno lo supiera todo, no tendría preguntas que hacerse. Y si uno no pudiera formular preguntas, no dudaría de nada, que es muy similar a saber todo.

Recordé esto porque anoche soñé que manejaba mientras sonaba "La ingrata" de Café Tacuba. Enterita, estrofas, estribillos, puente, cada palabra clarísima y distinguible, más figura que fondo en mi sueño. El problema es que mi yo despierto no puede cantar esa canción entera. Recuerdo algunos versos, pero no me la sé. Entonces ¿cómo es que sonaba con tanto detalle en mi auto onírico?

Hipótesis 1: en algún lado de mi cerebro, inaccesible de manera conciente, guardo la canción completa. No me parece probable.
Hipótesis 2: en el sueño, como todo lo que suena es lo que sé, y sé solo lo que estoy soñando, pienso que estoy escuchando la canción entera. Inmerso en esa realidad, no me hago preguntas sobre ella. Es lo que hay y hay lo que es. Ya despiero, observo a mi yo del sueño desde afuera, comprendo su error y abro la puerta a la peor pesadilla, la del día en que deje de hacerme preguntas, y no me dé cuenta.


51 palabras de yapa

Llego a casa. Cuando abro la puerta digo "Honey, I'm home!" como Michelle Pfeiffer en Batman, pero no es gracioso, y no tengo una casa de muñecas para pintar de negro. Abandono el bolso, dejo encendida la luz del pasillo y como mis empanadas en la penumbra, iluminada por lámparas ajenas.

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