martes, 6 de octubre de 2015

Día de aburrirse

Bored

La enfermedad ya pasó un poco, pero hasta hace unos años todo era "divertido". Los sistemas operativos se presentaban como maneras de trabajar o crear de manera divertida. Cualquier aparatejo era publicitado con el adjetivo de marras: "Caroceitor, una manera fácil y divertida de descarozar aceitunas". Hoy en día, el virus ha mutado un poco: ahora cualquier paparruchada es una "experiencia" que hay que "vivir". Esto incluye cosas como entrar al local de Nike o contratar una empresa de telefonía móvil. Esto último no debería ser ni notable; cuando es una "experiencia", es porque es nefasta.
¿De dónde resulta que ahora nos tenemos que divertir constantemente como tarados o —sin ánimo de ofender— como los prototipos de mujer estúpidamente feliz (alias boluda alegre) que nos ofrece la publicidad? ¿De dónde todo tiene que ser entretenido? Démosle espacio al aburrimiento, leñes, que también es necesario. Para muchos, el aburrimiento es lo más cercano a la meditación. De esos ratos sin nada que hacer pueden surgir grandes ideas. Como el Caroceitor (patente en trámite).

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