domingo, 17 de mayo de 2015

Día de luchar contra los elementos

Kolmanskop ghost town
Kolmanskop ghost town by Damien du Toit, on Flickr
Nos dijo la chica del Feng Shui que en la casa hay que tener un poco de cada elemento. No nos ponemos de acuerdo sobre dónde colocar el iterbio.


111 que me debía + 112 palabras de yapa

Se aleja dando pasos que son saltitos de muñeca y va a reunirse en la barra con sus compañeras, todas vestidas para provocar pero convencionales comparadas con ella. Una pelirroja te ve mirando, da un paso y algo a tus espaldas la detiene. Girás la cabeza: desde la mesa de atrás, un hombre entrado en años te observa con una mueca divertida en los labios.
—Si pretende escribir algo en este lugar, joven —dice con voz de barítono— necesitará pasión por la escritura y extrema capacidad de concentración. Un poco de senescencia sexual tampoco viene mal. En todo caso: nunca, nunca, mire a la Hidra a los ojos, porque puede transformarlo en piedra.
Pensabas que esa era Medusa.
—¡Bien! Alguien con lecturas. No se puede escribir sin leer, por más que la industria editorial se empeñe en contradecirme. Mírelas. Con cuidado, con cuidado. Todas distintas y todas una. Betty, Peggy, Mary, Julie. Una Hidra de muchas cabezas, piel sedosa y mirada petrogénica. Entiendo la fascinación por entrar en su morada, pero no lo recomiendo. ¿Viene acaso a hacer trabajo de campo? ¿Policial negro, tal vez?
No, para nada, respondés. Escribís sobre gente común.
—Entonces ha venido al lugar equivocado. O tal vez no: nada más común que el sexo.
Tiende una mano gigantesca por sobre la mesa y se presenta.
—Paul McCartney, encantado.

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