lunes, 16 de marzo de 2015

Día de discutirle al diccionario

ñu via photopin (license)



Hoy quería escribir algo sobre la ausencia de límites en la naturaleza, versus la inveterada costumbre de tratar de encajar el mundo en palabras. Pero recordé a Popper, así que para qué gastarme. Con ustedes, Karl:

La situación parece ser la siguiente: el aristotelismo y los sistemas filosóficos con él relacionados nos enseñaron durante largo tiempo cuán importante es poseer un conocimiento preciso del significado de nuestros términos, y todos nos sentimos inclinados a creer en ello. Seguimos aferrándonos, así, a ese credo, pese al hecho incuestionable de que la filosofía, que durante veinte siglos viene preocupándose por el significado de sus términos, se halla repleta de verborragia deplorablemente vaga y ambigua, en tanto que una ciencia como la física, que no se preocupa prácticamente en absoluto de los términos y su significado y sí en cambio de los hechos, ha alcanzado una notable precisión.

[...] 
La idea de que la precisión de la ciencia y del lenguaje científico depende de la precisión de sus términos es, por cierto, muy plausible, pero no por eso deja de ser, en mi opinión, un mero prejuicio. La precisión de un lenguaje depende, más bien, precisamente del hecho de que no recargue sus términos con la tarea de ser precisos. Términos como «duna» o «viento» son, ciertamente, muy vagos. (¿Cuántos centímetros de altura debe tener una masa de arena para merecer el nombre de «duna»? ¿A qué velocidad debe moverse el aire para que se pueda llamar «viento»?) No obstante, para los fines geológicos, estos términos son suficientemente precisos; cuando se quiere ser más exacto no hay ningún inconveniente en agregar: «dunas de 1 a 10 metros de alto» o «viento de una velocidad de 40 a 60 km por hora».
Con las demás ciencias exactas sucede lo mismo. En las mediciones físicas, por ejemplo, siempre se tiene en cuenta el margen dentro del cual puede haber error en el cálculo, y la precisión no consiste en tratar de reducir este margen a cero, en pretender que no existe, sino más bien en su reconocimiento explícito.

Karl Popper - "La sociedad abierta y sus enemigos"

68 palabras de yapa

—Bienvenido a la Tierra, entonces. Te va a gustar, está lleno de minas buenísimas.
—Paso de minas, gracias. Che, Ani, esto está buenísimo. ¿Qué le pusiste?
—Nuez moscada, algo de cilantro.
—Yo quiero ver cuánto aguantás con el "paso de minas"
—Larguen, che, ¿podemos hablar de otra cosa?
—Sólo una pregunta más. Si es que Watson puede preguntar, claro.
—Decime.
—¿Pensaste qué vas a hacer cuando Solange vuelva?

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