viernes, 20 de marzo de 2015

Día de quedarse en casa

AcHoO
AcHoO via photopin (license)
Me pregunto en qué momento de la historia se transformaron los médicos laborales en lo que son hoy: guardias de tren que pican boletos. Un tipo que (supongo) estudió, se quedó noches en vela preparando exámenes, hizo su residencia y ahora va de casa en casa para preguntarte de lejos qué te pasó. No diagnostica, no revisa: anota en una planilla si podés caminar o no. Si dejás tu casa para a ir a un médico que te revise, y el médico laboral llega, sonaste: día perdido en el trabajo. Te atrapó el chancho.

Me da bronca. Pero me da bronca por ellos, porque no pueden ejercer. Me recuerda perversamente a una viñeta de mi amigo Nico Canedo. Mostraba una empanada bailarina, de las que publicitaban a la cadena Sólo empanadas en la calle. Debajo, la leyenda: "El trabajo dignifica".

73 palabras de yapa

El tipo se pone a mi lado. Gracias, dice, pero esto es lo más rápido que puedo ir; voy a tardar en pasarte. Sonríe de una manera tan canchera que me dan ganas de estamparlo. Encima, no estoy segura porque es algo bajito, creo que me mira las tetas un poco demasiado. Al menos no me mira la panza, que se me está pegando a la remera. Sonrío mínimamente y miro el horizonte.

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